Wednesday, June 06, 2012

Se terminó de morir... la distopía

"Pero, ahora, le esperaba una larga caminata hasta el mediodía , y si los hombres guardaban silencio era porque había que pensar en todo, y mucho que recordar. Quizá más avanzada la mañana, cuando el sol estuviese alto Y les hubiese calentado, empezarían a hablar, o sólo a decir las cosas que recordaban, para estar seguros de que seguían allí, para estar completamente ciertos de que aquellas cosas estaban seguras en su interior, Montag sintió el leve cosquilleo de las palabras, su lenta ebullición. Y cuando le llegara el turno, ¿qué podría decir, qué podría ofrecer en un día como aquél, para hacer el viaje algo más sencillo? Hay un tiempo para todo. Sí. Una época para derrumbarse, una época para construir. Sí. Una hora para guardar silencio y otra para hablar. Sí, todo. Pero, algo más. ¿Qué más? Algo, algo... "
(de Fahrenheit 451)

 Ray Bradbury, 1920 - 2012

Tuesday, May 29, 2012

Así que una nueva pandilla ha entrado a recordarnos que en este juego sólo se sale limpio cuando se juega sucio. Así que Humala y sus secuaces creen que “su autoridad” les permite asesinar, detener, repartirse cargos y cagarse en la gente que los puso allí. Así que creen que somos tan inocentes como para pensar que ellos son los culpables; y no los que perdieron y apostaron millonadas por la nipona en las elecciones. Pues no es así.

Hay muchos que hoy lloran y se quejan de la traición, lo cual no es para menos, y ahora que generaciones nuevas vemos el nacimiento de un nuevo calco del desamparo en nuestra historia; no podemos quedarnos en ello. No sirve de nada el seguir teniendo esperanza bajo los cánones democráticos y falaces de las urnas. No hay sistema más falso que el que sustenta que todos tenemos la posibilidad de erigirnos al poder como ciudadanos, y te da la misma cuota de participación en la pantalla; aunque primero tengas que disponer de un financiamiento al que sólo algunos acceden.

Si este país se repite, y se reproduce en video una y otra vez, no es por los dignos mandatarios que solemos equivocadamente dejar sentar en el trono del falso imperio. Sino porque la miopía solidaria de un centro capitalino lo establece. Esta ciudad que se exenta de reconocerse como parte de un país carcomido, y se diluye en baños de rosas (importadas) y bálsamos de hipnopedia; es el auténtico quiste de esta porción de cuarto mundo que habitamos. ¿Acaso no sienten la campana alborotada de un hemisferio que se hunde, un polo que se derrite, una porción de afasia cultural y un largo etcétera del desconsuelo?; pues queda claro que no.

Entonces, ante sus galopantes mentes obtusas, sólo queda hacer que la campana suene. Que la pista chirríe, que los muros hablen, que los papeles se incendien y que las pantallas revienten. No hay mayor propuesta que la expresión descarnada y desbordada. Por ello las mentes descafeinadas deben hacerse presente; y emplazar el silencio de nuestro nobel, la sonrisa cómplice de la CONFIEP, el mutismo selectivo de nuestros triunfadores; y destruir el cascarón que han impuesto entre la realidad y la pantalla.

Señor Humala, y a todos los que en verdad representa, que tengan buen sueño… que las almas vivas les disparen cada noche en su plácido remanso. Que no descansen en paz.

Nota: Arte de Banksy

Monday, April 30, 2012

Wednesday, April 25, 2012

La raza de los hombres tristes

La humanidad no refleja, proyecta…  y en ese trance indeciso donde nos desmoronamos sin cauce, donde dejamos de ser lo que nunca fuimos, es donde se hallan los hombres tristes. Los que se acurrucan silentes en el último asiento a ver pasar sigiloso el desfile deshecho de almas en tránsito, los que buscan el desencuentro que los redima en la sazón de una amargura repentina. Son los que se acuestan espantados de saber que van a volver a lo mismo, y aprietan la colilla del cigarrillo lo más fuerte que pueden, esperando no despertarse algún día; y sueñan con las mejillas frías, viendo la brisa sin color de la pelusa repentina.

Los hombres tristes que arañan el fondo del monedero, se parecen a los que miran llegar el salario desde un vidrio sin mover un solo dedo, y su diferencia es sólo en tipo de desgracia, mas no en comunión. Y si recurren al porro, o al nada sugestivo arte de embriagarse; darán cuenta que el ave siempre parte desde el pavimento, aunque es bueno despegarse del asfalto para saber que aún hay desvío, más que es imposible decantarse del camino.

Son los que se peinan por si les vuelve la mirada la mujer esquiva, y escapan del zarpazo, pues no hay mayor elegancia que la del trabarse en uno mismo, y saberse siempre lejos de la cola en que se proyecta el mensaje del estúpido servicio. Son los que lloran de repente, porque el tibio descenso de la arcada de un arpegio, les regaña la saliva tragada, y se consumen de vergüenza de sufrir solo del absoluto vacío.

Pero que no se diga que la vista de las uñas largas en las sábanas frías, es labor de sibilino, porque hay que saber gritar en silencio a ese accidente que te aplasta, rumiando a cuclillas bajo los puentes con las nalgas heladas, para saberse menos (aunque sea un poco menos) parte de esta vulva piojosa, que anda sin motivo, sudando un coito repetido que orgasmea con las compras y las cenas a la luz de las iridiscentes ventanas; justo allí donde en madrugada se pasea, la negra agridulce con su ojete maltrecho, y el cojo podrido que muerde las avenidas con enferma dulzura.

Los hombres tristes no actúan, asimilan el golpe. Y se frotan las palmas llegando a casa, recorriendo la miseria con la vista y degollando su sexo en las mañanas, por si la vida no llega a tener más remedio que esa muerte falsa. Y aman, amamos; con poca voluntad, pero con esa voluntad que reza al terciopelo por una virgen para adorarla, besando sombras a hurtadillas en la esquina pálida de la soledad recostada. Y compran del bullicio un poema plagiado, y lo entierran en la memoria hasta llevarlo al reto descubierto del papel doblado en el tomo ajado de los versos del poeta olvidado. Y cuando su lectura se agranda, en la álgida y azulina madrugada, y el relicario necesario de los amigos ha crecido tanto, que se estrechan en el valle de los envases y los contratos, sufren hasta el olvido de lo importante, pues la gravedad siempre ha triunfado.

Los hombres tristes resisten, pero caen en las trampas, y quieren acabar en las trampas, porque son de madera, sorda y vegetal (SIC., ¡si, y a mucho orgullo!) porque el culo se les pega al gélido asiento del baño, cuando se cagan de todo lo sufrido, y burlado; y cuando saben que al cagar, se es el hombre menos triste y más inútil del mundo… porque el sueño se ha atorado, y se va en ese papel delicadamente doblado.

Saturday, April 07, 2012

Monday, April 02, 2012

...

"... su drama fue que cuando por fin aprendió que la libertad no es un derecho de nacimiento, sino que se trata, por el contrario, de una mercancía que, como todo en este mundo tan imperfecto, se adquiere al precio de la servidumbre personal y de la humillación, ya era demasiado tarde. No disponemos de libertad para ser plenamente nosotros mismos si no la compramos antes con sumisión y muchas concesiones dolorosas, si no hemos luchado denodadamente para alcanzar las cimas donde el aire es respirable."

Enid Starkie, en Arthur Rimbaud - Una Biografía

Thursday, March 22, 2012

el número cero

Agradecimiento a César Ávalos y su Editorial KOVACK, quien un día cualquiera se aparece en la puerta de tu trabajo y te entrega una publicación tuya de 300 ejemplares, sin haber antes de ello sabido.

Saturday, March 03, 2012

Las puertas del cielo

Pétalos azules,
Los de mi gélida morada;
Arpas de neón y mesones de caolín
Son ornato del comedor y la sala.
Nunca hará frío aquí,
De no ser porque esta es taberna de almas,
Y parque de nietos sin motivo
En la glorieta de monumentos al vacío
Y aceites de abedules sobrios sin brío.

Balsa que recoge a los transeúntes en el aire
Tira tu ancla en el concreto,
Por si quieres navegar entre corales de cadalso
Y manzanas de divinos desastres;
Buscando a los icónicos pasajeros.

Ten tu semáforo en ámbar por siempre…
Y ruega porque el pétalo sea una ilusión sin cáscara.
Que se vayan las cometas a tomar refrescos de sol
Y que la vagancia sin sustento
Tenga sello de recepción (mas no de conformidad)
De la cocina del fauno y de las faldas petizas,
De los vitrales de la gruta y el océano madrugando.

Araña el grito y pon a secar el silencio
Ha llegado el momento…

¡Bienvenido a la salida!
Pues no hay entrada siquiera
Pero definitivamente ya estás fuera.

Alabada sea la derrota
Porque abrazo mi mejor victoria
Pegoteado en tu suela
Siendo sucia hermosura
Caballerito de lo mundano
Las heces que nunca miras a las 8 en tu cena.

Wednesday, February 08, 2012

hasta siempre Dios (pequeño dios)



Todo gigante muere cansado!
de que lo observen los de abajo!!!!!

Luis Alberto Spinetta

Wednesday, January 18, 2012

Happy Birthday!












¿porque ese es tu idioma no?


Wednesday, January 04, 2012

Recompensa

El Estado no me ofrece
ni seguridad ni aventura:
estoy contra el Estado;

Tú tampoco me ofreces
ni seguridad ni aventura.

Pero si me acuesto
con el Estado
no amanezco con un jardín en la cabeza.


Juan Gonzalo Rose

Sunday, December 18, 2011

veintisiete (los primos inocentes)

Tengo fecha de expiración. Tal como cualquier producto del estante donde orondo recaes empujando el coche (o a donde quizá te jala el) para empachar el residuo de treinta días. Y viendo el número cruzado –cúbico de los 3 árboles- veo la unión de 2 primos que en mí no deja descendencia alguna. César Ávalos dijo que la gente se muere, y tiene excesiva razón. No hay sentimiento de castración, pero si escozor. Una vez se te muere alguien y puede que a las 2 semanas otro más (las estadísticas respaldan); pero sólo una vez puedes hacer vivir a alguien por siempre, y no he podido. Porque no hay muerte de cábala con piel y huesos como la cifra requiere, pero hay suicidios grandes que me colgaron una y otra vez; el disparo en la sien de la pluma, la sobredosis de pastillas ante la verdad; y la corbata apremiante ante el honor.

Nada me ha frustrado tanto como admitir que este placer de parir se me ha terminado; y caigo en la cuenta de las pocas veces que lo he intentado para darme cuenta que me sigo mintiendo, viviendo entre estas nobles cucarachas, que bien han de morir aplastadas; sin dejar de ser nosotros casi exactamente como ellas… aplastadas en un rincón, cubiertos de algún gas que mi especie ha fabricado; sosegando los agostos de las pestañas, en el fétido momento de estampar la firma. Y muerto el honor de poner el pecho frente al tropel, me he coronado como el alma de los hombres muertos. Aquel que jala el gatillo quedándose tendido en el paraje de la nada, musitando sobre lo que no puede, y siendo mi propia cal para este cadáver aeróbico que aparenta presencias: en casa, en la oficina, en el patio y en la avenida. ¡Qué necesidad de motricidad la de la vida!

Dios, te he escupido mis más profundas flemas y sigues sin decir cosa alguna… es imposible creerte pero me es imposible olvidarte; así como tampoco puedo olvidarme de las cáscaras de tu ausencia. Porque he vivido tanto como he podido y nunca he sentido el cálido gesto de poderme ir resolviendo, porque este tiempo te escurre y centrifuga y te devuelve al suelo donde tus pensamientos son envolturas barridas; y me arden las entrañas porque tengo atolladas las tripas de brasas gélidas que me acalambran el pescuezo y me arañan el esfínter cuando las quiero botar. Cuánto te ha servido la oración de un medio oriente (¿porque en verdad queda la mitad no?) para saber conocido tu enorme fracaso. Ese fracaso del cual todos hemos sido cómplices y del que se valen los palacios para diluirnos con mentiras. Soldado siempre he sido, y cabo de última fila seré contento; pero que ordinario es sentirse siempre manejado; maniobrado al cálculo de una plantilla con estadísticas, discutidas entre vinos y quesos en una pantalla líquida de la mesa oval rellena de codos gastados que trabajan sólo los domingos.

Has tirado tus dados y han sumado veintisiete, pero tu moneda cayó de canto; porque muerto he estado siempre, pues de mi no tienes nada sobre qué triunfar… mi sudor no ha valido, nada ha sido exacto ni suficiente, pero la gente se sigue muriendo, en este pantano maravilloso, regazo del infierno vacío bajo tierra, beso de la madre que se desvanece en la ignorancia de que sólo su beso es la mayor maravilla.

Friday, November 25, 2011

Entrevista con César Ávalos

Lima, 25 de noviembre de 2011.

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1. ¿Es Estrada un poeta urbano?
La lucidez sólo se obtiene en las calles, cuando el paraje de mediodía en nocturno afeite se transluce tal cual, y evoca los pasajes más crudos de la miseria y lo bajo; es allí donde radica la verdadera esencia del arte, o por lo menos de la que yo estimo. Es necesario andar de madrugada y respirar el orín.

2. ¿Qué motiva a tu poesía?
Me imagino que en un principio tenía la esperanza de poder reflejar algo. Proyectar algún sisma en el papel para quien lea. A mí ahora me sucede poco ello, y lo único que motiva el sentarse frente al ampo reto, es la casualidad… esa casualidad que no puedes detener y que a veces se tiene la suerte de retener.

3. ¿Cómo elaboras un poema?
Sin pretensiones, pero quizá a partir de 2 frases que solas, se verían huérfanas, pero que casi siempre termino por desahuciar entre meras líneas sosas.

4. ¿Cómo definirías a tu poesía?
Predecible… y hasta cierto punto repetitiva. Aún atrapada entre la influencia y la búsqueda de un color, o medio tono.

5. Define el título de tu primer libro. Cuenta la historia de SOLOBONES.
Había escrito demasiado, y tenía este primer montón de textos que debían reunirse. Necesitaba una palabra fuerte, melódica y que exprese un halo de nostalgia. Salió de madrugada, entre berreos de sueño; casi sin explicarse, y allí quedó.

6. ¿Qué nos puede redimir como personas o creadores de este aciago siglo?
La necesidad de bajarse los pantalones debajo de un puente en la madrugada de cualquier día. Siempre habrá una forma de rehuir del parco ir y volver; y sólo hay una forma… a través del arte. Quizá antes se hubieran esbozado mayores esperanzas, pero en el terreno de lo comprimido, la pantalla, la realidad virtual y lo efímero; nada hay más por hacer. Algo efímero sucederá, pero no hay más que hacer.

7. ¿Quiénes son tus referentes poéticos?
Algunos en proporción diluida y otros en plena asunción. Desde Vallejo hasta Artaud, pasando por Adán y Baudelaire. Últimamente babeando por Carmen Ollé.

8. ¿Qué tan difícil es ser poeta en el Perú?
Desde el punto de vista de lo nutrido y colorido que es este terreno, uno no puede pedir más. El problema es la estela de poeta que algunos creen que se puede alcanzar, cuando la cuestión es simplemente dar lo que no pertenece, sin esperar regalía alguna o carátula oropelada de domingo.

9. ¿En tu poesía se nota mucha influencia vallejiana, la asumes como tal?
En el momento que apareció Solobones era Dios, y quizá ello no haya cambiado mucho, más que por lo que se ha descubierto y absorbido. Me asumo un falso cultor del Vallejianismo de Trilce, pero más un inútil repetidor. Aún así no deja de sorprenderme. Vuelvo a él como un cristiano a su Atalaya, y en este caso mi fe es tan inmensa como mi desesperanza.

10. ¿La literatura puede justificar a la muerte o el arte en general a la degradación?
Quizá ambos, en algunos casos… pero la mayoría de veces la muerte ensalza y engaña. Uno cambia de parecer cuando camina de madrugada por lo sórdido y encuentra en ello belleza extrema. En esa degradación ¿es posible encontrar lo sublime?... estoy plenamente convencido de que esta es mi mayor respuesta, sin esperar un mañana.

11. ¿Tú poesía es sencilla, no hay muchas metáforas, te cuesta lograr un poema?
La metáfora es un recurso estilístico vetusto; pero uno siempre cae en ella. En algunos casos será más efectiva, pero me he dado de bruces al querer emularla de una manera distinta. ¿Algo más efectivo que botar espuma y sentirse puma?

12. ¿Por qué tu dureza y tu escepticismo poético?
Porque ya no hay ambiciones, si es que alguna vez la hubo. El escepticismo es raza, licor del ateísmo, credo de la duda y pedestal de los olvidados. Cómo no arroparse en tan cálido cielo.

13. Háblanos de “Caja de agua” libro de próxima aparición
Otra tentativa de las varias que existen. Algo gaseoso, condensado de nadas representativas, un tumulto de todos los desperdicios de estos últimos años. Me imagino que aunado a algo, formará algo uno de estos días, aún así, espero consolidarlo así como todos los proyectos que siguen en el cajón.

Thursday, October 20, 2011

una tal carmen... (enorme)

Las relaciones con las partes de mi cuerpo no son teológicas
Son frustraciones, derivados del dolor de un cuerpo fetiche.
Hoy perdí un diente:
¿evacuación de una conciencia sufriente?
Pérdida de rigor:
¿hay algo más honesto que esta ley-grave?
¿La belleza de las piezas naturales intactas no es un
humanismo narcisista?


Hoy perdí un diente (y hoy perdí un diente).
Me extravío-
Más allá de esta frase se sitúa otra cualquiera
Debajo un mundo paradigmático bloqueado
Afirma su relación directa con el comportamiento
Sexual.
La impotancia de ligar con el texto proviene
De la práctica erótica mutilada (desempleo sexual)
O
Una fijación interfiere el juego
Y los muslos son como árboles petrificados sobre el lecho
¿es acaso un melodrama?
El onanista hunde los párpados la mutilación
Los abre.


Tuve que hablar de la mutilación erótica
Ahora hablo del cuerpo mutilado:
El INNOMBRABLE

Perder los miembros y conservar los dientes
qué escarnio – Beckett
¿La compasión paternalista es mis señores
un atributo decente?


Perder los dientes y no perderlo todo
Perderlo todo y no perder la vida
Conservar la vida y criogenizar el arte
Perder la vida industrializar la muerte
Uno espera tener 80 años para hablar de sí mismo
Hablar de sí mismo es un cuchicheo intermitente
Es inútil
La ciencia se vuelve bélica y hablar de sí mismo
No es nada práctico pero es una guerra
Esperar a tener 80 años para hablar de sí mismo
¿dónde radica lo verdadero en esperar o en hablar?


Hoy se pierde un diente mañana un ovario
Hoy no ha de durar más que hoy
O mañana a lo sumo un mes.
Hoy ocupa su puesto la porcelana o el oro
Y el estomatólogo a cambio recibirá su recompensa.

Estoy en el Mediterráneo.
Podría estar en cualquier otro lugar sintiéndome
La misma criatura insólita y sorprendida
ante los cambios de su cuerpo
la traslación de un cuerpo significa un corte
se vuelve a ser
y lo que nos ocurre aquí no nos hubiera ocurrido allá.
Se cree esto con tanta fuerza con tanta absoluta confianza
Que el regreso se nos figura un retorno a la frescura
De la piel:
Los dientes no se pudren allí
El rostro no se aja
La piel no pierde lustre.
Los parientes fallecen (porque hemos partido)
El pueblo estalla
Las familias se empobrecen
Se repueblan se sintetizan
¿no es una teoría nerviosa de la historia?
Nuestro Tótem.
Defecamos con soltura y es el único motor intacto
Se corona una era escatológica

LA CACA ES TAN PODEROSA COMO UN PEQUEÑO COMPLEJO

Carmen Ollé - de "Noches de Adrenalina"

Monday, October 10, 2011

noche buena





















Todas las imágenes tomadas por "Rita La Caimana"

Sunday, September 25, 2011

Wednesday, September 14, 2011

Wednesday, September 07, 2011

capítulo 36

La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato, y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas (rayuela caracol, rayuela rectangular, rayuela de fantasía, poco usada) y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo, (Et tous nos amours, sollozó Emmanuèle boca abajo), lo malo es que justamente a esa altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrita hasta el Cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, en la angustia al divino cohete, en la especulación de otro Cielo al que también hay que aprender a llegar. Y porque se ha salido de la infancia (Je n'oublierai pas le temps des cérises, pataleó Emmanuèle en el suelo) se olvida que para llegar al Cielo se necesitan, como ingredientes, una piedrita y la punta de un zapato. Que era lo que sabía Heráclito, metido en la mierda, y a lo mejor Emmanuèle sacándose los mocos a manotones en el tiempo de las cerezas, o los dos pederastas que no se sabía cómo estaban sentados en el camión celular (pero sí, la puerta se había abierto y cerrado, entre chillidos y risitas y un toque de silbato) y que riéndose como locos miraban a Emmanuèle en el suelo y a Oliveira que hubiera querido fumar pero estaba sin tabaco y sin fósforos aunque no se acordaba de que el policía le hubiera registrado los bolsillos, et tous nos amours, et tous nos amours. Una piedrita y la punta de un zapato, eso que la Maga había sabido tan bien y él mucho menos bien, y el Club más o menos bien y que desde la infancia en Burzaco o en los suburbios de Montevideo mostraba la recta vía al Cielo, sin necesidad de vedanta o de zen o de escatologías surtidas, sí, llegar al Cielo a patadas, llegar con la piedrita (¿cargar con su cruz? Poco manejable ese artefacto) y en la última patada proyectar la piedrita contra l'azur l'azur l'azur l'azur, plaf vidrio roto, a la cama sin postre, niño malo, y qué importaba si detrás del vidrio roto estaba el kibbutz, si el Cielo era nada más que un nombre infantil de su kibbutz.

“… el Oscuro tenía razón, un camino al kibbutz, tal vez el único camino al kibbutz, eso no podía ser el mundo, la gente agarraba el calidoscopio por el mal lado, entonces había que darlo vuelta con ayuda de Emmanuèle y de Pola y de París y de la Maga y de Rocamadour, tirarse al suelo como Emmanuèle y desde ahí empezar a mirar desde la montaña de bosta, mirar el mundo a través del ojo del culo, and you´ll see patterns pretty as can be, la piedrita tenía que pasar por el ojo del culo, metida a patadas por la punta del zapato, y de la Tierra al Cielo las casillas estarían abiertas, el laberinto se desplegaría como una cuerda de reloj rota haciendo saltar en mil pedazos el tiempo de los empleados, y por los mocos y el semen y el olor de Emmanuèle y la bosta del Oscuro se entraría al camino que llevaba al kibbutz del deseo, no ya subir al Cielo (subir, palabra hipócrita, cielo, flatus vocis), sino caminar con pasos de hombre por una tierra de hombres hacia el kibbutz allá lejos pero en el mismo plano, como el Cielo estaba en el mismo plano que la Tierra en la acera roñosa de los juegos, y un día quizá se entraría en el mundo donde decir Cielo no sería un repasador manchado de grasa, y un día alguien vería la verdadera figura del mundo, patterns pretty as can be, y tal vez, empujando la piedra, acabaría por entrar en el kibbutz.”