Problemática expuesta por
medios interesados. Defendida y atacada por posturas antagónicas y en muchos
casos dogmáticas; problemática política azuzada por intereses particulares de
empresas, gobiernos, países, sectores políticos, estudiantes y civiles en
general. Muertes que justifican la indignación pero que también recuerdan las
que muchos pretenden que olvidemos, en Venezuela y en muchos países de la
región (¿Bagua les suena?). Hechos vergonzosos que se resaltan desde el punto de vista más álgido y
que desean opacar golpes de estado y muchas intentonas de boicot a un país que
guste o no, ha elegido legitima y consecutivamente por una vía que a nuestros señorones de
la gran prensa le saca roncha. Error o acierto que nos involucra pero que
también da cuenta de la más cruda realidad: el orbe en su conjunto y la
historia demuestran que los sistemas político económicos existentes no
resuelven los grandes problemas de distribución y las asimetrías generadas por
la vida moderna. El Chavismo y sus seguidores no han desarrollado ni hecho
honra al llamado Socialismo del siglo XXI, pero ello no genera un quid pro quo a
favor del mejor maquillado neoliberalismo que tanto se reclama en toda América
Latina por los liberales extremos reunidos (en nuestro caso) en torno al Comercio y compañía.
Aquí hay movilizaciones
estudiantiles legítimas, que bien sabemos pueden ser canalizadas y manipuladas
(cuánto nos ha manipulado la CGTP a los estudiantes en los últimos años) en pro
de intereses mayores. Dinero de por medio a representantes de la derecha venezolana (Leopoldo López encabezó el
golpe de estado del 2002) y medios de comunicación arrinconados por la
recurrente política de los estados socialistas de querer zafarse de los medios
de prensa opositores al caballazo. Hay que ser claros, la bestialidad política e intelectual
de Maduro es lo que ha envalentonado a los sectores contrarios y mal ha hecho
en refugiarse bajo el manto de la muerte de Chávez y no proponer salidas
políticas con sectores que antes votaron a favor del proyecto socialista y hoy
están dubitativos o en contra.
No le creo al Comercio ni a
sus satélites peruanos, ni sus réplicas en el extranjero, porque hace décadas
que estos dejaron de informar, y se vendieron a la causa del bolsillo y el
negociado. No me creo el legado de
verborrea politiquera de la izquierda fanática que ve en todos lados a la CIA y
hace vista ante la inseguridad y desmadre económico que se ha vuelto Venezuela.
Hoy, lo único que hay que refrendar es que este se ha vuelto un conflicto
ideológico que defiende intereses particulares de sectores sociales y
empresariales aferrados a un modelo que no engloba a la sociedad, y que ve más
por si mismos que por la colectividad. Esa, es la triste y opaca realidad, que
en medio hace sangrar a inocentes y deja hasta sin papel a los culos.






