Thursday, March 13, 2014

De oficio... nadie

dedicado a  César A.


El oficio del poeta ha tenido siempre en vilo los tópicos del amor, la muerte y dios. Dentro de ellos, es en este último tópico donde Rimbaud alguna vez dijo: “El infortunio fue mi dios. Yo me he tendido cuan largo era en el barro. Me he secado en la ráfaga del crimen. Y le he jugado malas pasadas a la locura”. El igual de Dios, como lo llamó Enid Starkie, se enfrentó a Dios como muy pocos han sangrado en letras, no aceptando la vida tal y como la hemos de vivir en este mundo, sin concesiones y lleno de orgullo y confianza en su propia fuerza. Y anduvo sólo, recorriendo Europa, haraposo y a pie, comiendo hambres con el viento y el horizonte;  describiendo esos años como su temporada en el infierno. La mayor parte de los reveses que sufrió Rimbaud tuvieron como causa su incapacidad para adaptarse a la vida, y de manera especial su gran orgullo. Tanto en el dominio espiritual como en la realidad cotidiana prefirió perder antes que hacer concesiones o inclinarse ante las circunstancias; era incapaz de verdadera humildad, de aceptar una posición inferior; nunca solicitó piedad, perdón o misericordia. A pesar de verse a sí mismo como pecador, se vio como un pecador condenado y dominado por el fuego de la ira y la venganza.

Ejemplos de estos, muy pocos. Por no decir dos o tres más, debidamente registrados y expresados en obra. Es así, que al leer la resignación de Juan Gonzalo Rose (entrevista con César Hildebrandt), ante la imposibilidad de sencillamente poder ser él, abrazando en contraparte el cristianismo; se demuestra que esta batalla silenciosa de cada mañana, no es sólo usanza de templanza o consecuencia; es rito y triunfo diario, es la punzante necesidad de ahorcar el sueño sin empuñar el caño y revestirse de humano una y otra vez… para al final, siempre ¿perder?

Joyce dijo alguna vez que la irresponsabilidad es parte del placer del arte, que es la parte que las escuelas no saben reconocer. ¿Y dónde se reconoce el oficio del poeta que sangra en el olvido? Pues en su consecuencia. Y allí es donde no cabe el juzgamiento de ningún bípedo, ni de los muertos, ni de las prístinas vitrolas de la conciencia crítica. Es por ello, que ante las conversiones de los hombres distraídos por el sol, que ante el derrumbe de bruces del que persigue un hado equívoco, nadie podrá discutir por qué ni señalar siquiera, el devenir de una sencilla opción: la de seguir.

Porque a fin de cuentas, amado personaje, cambiaste un opio por otro, dejaste los efímeros cielos de la autopista a la contra, por otras palabras. Yo sé, que allí donde se han escondido los oros cárdenos de tu silencio en cadenas, aún va el vate, el distraído amante de nadas que recorre la ciudad buscando algún lugar dentro.


Friday, March 07, 2014

puras costumbres

Ten cuidado que te acostumbres…
A bajar en la misma estación,
Y al cubierto plateado junto a la servilleta,
O al armario organizado que establece cuándo es lunes y cuándo es viernes.

Ten cuidado de tu muela sin caries…
Y de la división higiénica del papel que nadie quiere.
Porque puedes llegar a oler bien donde hiede,
Y asimilar que tras ventana hay posibilidad de parnaso,
Y no de averno…

Ten sumo cuidado de los rectángulos,
En especial de los que caben en bolsillos.
Asusta el anhelo, pero mucho más el brillo
Del reflejo almibarado y la necesidad de sonrisa.

¡Huye de la tecla de entrada!
Voy a decirlo en tu idioma:         escapa, escapa…
Porque donde hay discreto encanto
Asusta el silencio y se convierte en verbo el asco.


Tuesday, February 18, 2014

Sobre Venezuela y otros demonios...

Problemática expuesta por medios interesados. Defendida y atacada por posturas antagónicas y en muchos casos dogmáticas; problemática política azuzada por intereses particulares de empresas, gobiernos, países, sectores políticos, estudiantes y civiles en general. Muertes que justifican la indignación pero que también recuerdan las que muchos pretenden que olvidemos, en Venezuela y en muchos países de la región (¿Bagua les suena?). Hechos vergonzosos que se resaltan desde el punto de vista más álgido y que desean opacar golpes de estado y muchas intentonas de boicot a un país que guste o no, ha elegido legitima y consecutivamente por una vía que a nuestros señorones de la gran prensa le saca roncha. Error o acierto que nos involucra pero que también da cuenta de la más cruda realidad: el orbe en su conjunto y la historia demuestran que los sistemas político económicos existentes no resuelven los grandes problemas de distribución y las asimetrías generadas por la vida moderna. El Chavismo y sus seguidores no han desarrollado ni hecho honra al llamado Socialismo del siglo XXI, pero ello no genera un quid pro quo a favor del mejor maquillado neoliberalismo que tanto se reclama en toda América Latina por los liberales extremos reunidos (en nuestro caso) en torno al Comercio y compañía.


Aquí hay movilizaciones estudiantiles legítimas, que bien sabemos pueden ser canalizadas y manipuladas (cuánto nos ha manipulado la CGTP a los estudiantes en los últimos años) en pro de intereses mayores. Dinero de por medio a representantes de la  derecha venezolana (Leopoldo López encabezó el golpe de estado del 2002) y medios de comunicación arrinconados por la recurrente política de los estados socialistas de querer zafarse de los medios de prensa opositores al caballazo. Hay que ser claros, la bestialidad política e intelectual de Maduro es lo que ha envalentonado a los sectores contrarios y mal ha hecho en refugiarse bajo el manto de la muerte de Chávez y no proponer salidas políticas con sectores que antes votaron a favor del proyecto socialista y hoy están dubitativos o en contra.

No le creo al Comercio ni a sus satélites peruanos, ni sus réplicas en el extranjero, porque hace décadas que estos dejaron de informar, y se vendieron a la causa del bolsillo y el negociado.  No me creo el legado de verborrea politiquera de la izquierda fanática que ve en todos lados a la CIA y hace vista ante la inseguridad y desmadre económico que se ha vuelto Venezuela. Hoy, lo único que hay que refrendar es que este se ha vuelto un conflicto ideológico que defiende intereses particulares de sectores sociales y empresariales aferrados a un modelo que no engloba a la sociedad, y que ve más por si mismos que por la colectividad. Esa, es la triste y opaca realidad, que en medio hace sangrar a inocentes y deja hasta sin papel a los culos.



Thursday, February 13, 2014

Misa de Gallo


Tema: Misa de Gallo
Álbum: Endechas
Dirección y Producción: Eduardo Braga Maldonado
Colaboración en Fotografías de: Rita la Caimana, César Ávalos y Alexander Barrenechea

Tuesday, February 11, 2014

Impresiones varias...

Una especie de brumosa soledad y contundencia pueblan estos textos, en donde circulan rostros, maravillas despectivas teológicas, Tánatos regodeándose en su arquitectura de discurso poet. Y en donde el lenguaje hace su propio desarrollo. Búsqueda, hallazgo y hartazgo. Sensaciones de harto vacío al mirarse al espejo. Al amanecer, al anochecer, al límite cruzado en las madrugadas. Al parecer aquí encuentran su propio ritmo, su voz de maese estier-colero que abandona el caos dial para someterse a la construcción de “su poesía” de cuervo. No por algo el bat avizora tras la ventana, las mañanas lúgubres o soleadas de este maldito cono. La tecnología que aborrece lo rodea y lo acosa. Este libro es el libro de sus propias baladas. Ahí esconde su propia luminosidad y tormento. Se ha hecho un hueco desde donde saca estas palabras de occiso. Invasor él sale a la calle y respira artificial otras palabras. Este es su testimonio.

César Ávalos


***


Este libro refleja la implosión de la urbe hacia otra inmensidad. Aquí la ciudad entera se va sumergiendo bajo el megatsunami de la configuración poética. Por todas partes va subiendo el volumen del rumor del cero resonando en sus esquinas y muros binarios. Por debajo de la apariencia, de la pradera de las antenas, de la vida semiformal que va evaporándose con ese sosiego del sellado y recibido, en este semirreal –luego falso- mundo de pantallas donde cada cual resulta un cosmos, el poeta ve en todos los muros anímicos y materiales los templos en escombros, iglesias en cenizas y catedrales molidas. Bajo la cáscara de ‘cheques’, de ‘chupetines’, de ‘frijol canario’ ha descubierto y a la vez creado una ciudad mucho menos imaginaria que la “real”. Con imágenes muy vigorosas y perforantes, con frecuente poderío verbal, con adjetivos vivaces y fosforescentes, conjura una urbe poética terrible y trascendente, un plano original, una fortuna de realidad, una inmensidad, llana inmensidad. Ahí el vuelo de Jonathan Estrada. A la vuelta de la esquina el vuelo.

José Pancorvo

Sunday, February 09, 2014

Palabra de Occiso


Bajo el sello de la editorial KOVACK, con el fabuloso arte de tapa de Edmer Montes.
Un agradecimiento especial a César Ávalos y al distrito de Ate - Vitarte.

Saturday, February 01, 2014

MOKAMBO

A Hildy Quintanilla y César Ávalos,
esos enormes faroles muertos de una generación perdida.


Asido a la mano ajada de su madre, caminaba encubierto en su diminuto camisón de felpa. Año a año, desde que lo recordaba no dejó de ser el mismo espanto y la misma curiosidad. Las mismas cuadras abarrotándose de almas púrpuras que rezaban lo que el no sabía qué ni por qué, pero que al fin y al cabo se mezclaban en un mar de gentío lerdo y atónito; pero en medio de todo, de ese somnoliento rito, siempre estaba allí, la misma figura. Los brazos de fierro que se insinuaban como víboras atormentando lo que parecían ser almas en desgracia, como destripando el espectro de unas vidas aparentes que tenían la posibilidad de una última palabra antes de su final, y en medio de ello el rostro fauno, grosero, espantoso que se coronaba con un par de cuernos y unos ojos rojos que tintineaban incólumes, entre los turroneros y anticucheros, entre las veredas meadas y los locos calatos que se arrodillaban ante la figura de fe que se zarandeaba al ritmo de fúnebres melodías. Sabía que esa figura, que entendía como una escultura de adoración al averno, era el pórtico de una realidad nueva, la entrada de una especie de ensoñación que se absorbía de ese rebaño de plegarias, y que conducía a nuevas puertas, a nuevas formas y hasta quizá a nuevos mundos. Todo en su mente se reducía a no poder mirar los ojos de aquel demonio de fierro, y allí, entumido, chiquito, apoyaba su cabecita a las faldas de su nodriza, de su refugio, y atemorizado siempre decía: ¿mamá, qué hay allí?

***


El grupo siempre se había reunido a las espaldas del Riviera. Allí se acobijaban unos a otros, como una manada en celo y bebían lo que alcanzara tras el bolsillo colectivo de la chancha. Se armaban los pocos falsos que podían dotarse en los trueques de le economía de Quilca, y se enrumbaban a la ensoñación. A cortejar el ritual de beber de las aguas de la noche desabotonada y sus posibilidades deformes. Era el Mokambo, acaso el útero enfermo que recibía a esos acólitos de la anarquía, que huían de los delantales y los cordeles danzantes, y esquivaban zigzagueantes las consignas de las aulas y los puños alzados. Ese terruño efímero que con su escultura del demonio traga hombres, se los tragaba y engullía para suspenderlos del miedo, de la oscuridad adrede, de los pasos atormentados de los encasillados hombres de fe, y de sus techos inertes, siempre densos, siempre roídos, siempre los mismos. Al bajar los peldaños mohidos, todo no era sino residual, luces violetas que resplandecían contra las esquinas difusas, y el brillo de vasos que contenían brebajes dudosos. Los parlantes quejosos emitían los himnos de un desamparo liderado por los espasmos de Joy Division, The Cure, Echo… y los miles de ruegos que en esa época gemían por dar término a la vida que se producía en la otra parte del mundo por esos días. Nadie sabía cómo ni por qué, pero el deseo de descolgar las amarras bien sujetas al cuello, los amotinaba a todos los asistentes del Mokambo en una danza incolora y epiléptica. En una orgía del desencanto que brincaba y se sacudía en soledades varias y esquizas. Las chamarras negras sudaban y se formaba en el suelo una masa dudosa de puchos, vómito y huellas, que bien hubiera nacido allí el principio de una rivera Estigia. Al ritmo de The Forest, los rostros ignotos se remecían y olvidaban, se acostumbraban a desearse sin verse, y al galope exudaban los sexos calientes. Unos se arremetían entre el baño escueto y la barra, otros no reparaban en el haz de luz violeta y se dejaban guiar por el ensueño de saberse fuera… al fin fuera de la luz de las velas y el eco de los noticieros. El grupo se sabía unido pero disperso, y se entendía que a estas alturas de la noche ya nada podría detenerlos y sabrían despegar los pies del suelo hasta una noche que no se creía posible. Y a veces, sólo a veces; cuando escrutaban sus bolsillos y eran presa de la ecuación más triste de las madrugadas, reparaban en que no había más monedas, y que todo empezaba a diluirse y a ponerse cuesta arriba, y tendrían que ofrecer un intercambio, o quizá salir y dar nuevamente de bruces con la idea de que esa noche habría de terminar, o mejor dicho, de que lo efímero no era nunca la gravedad.

***

El gentío había sacudido los pañuelos en señal de adiós, y los miles de fieles se empequeñecían ante la dádiva de la figura lerda. Lloraban, se persignaban y pedían a su manera, otro fin, un escape a toda aquella distorsión que se había vuelto el Perú y sus luces intermitentes en medio del anfo y los brazos mutilados. Sabían que estando allí, juntos en plegaría, eran más fuertes, pero no menos vulnerables al espectro de la insania que se había vuelto el vivir. Y volverían a purgar por un lugar en la cola de los panes y demás. Y cruzarían la avenida Tacna como convencidos de que algún día el hollín impregnado en sus almas se volvería infancia, y derrota del espanto. El, iba casi agonizante recostando la mejilla en el hombro de su madre. Y viendo como se desarmaba esa realidad estremecida de comercios al paso, recordaba los ojos rojos de aquella figura. Sus brazos deformes que muy en el fondo siempre quiso abrazar. Y también recordaba las severas palabras de su madre: prométeme que jamás entrarás a ese lugar. A lo cual, año a año el asentaba sin mencionar palabra alguna, pero que año a año esperaba ansioso para reencontrarse con lo que el intuía un destino, un hado resuelto de figuras oscuras que en su mente  no descansaban sino en los tibios dibujos que su profesora reprobaba por el exceso de crayón negro y ojos rojos. Y así, legañoso, y adormitado, no dejaba de estirar la cabeza al saberse cerca de la cuadra aquella, de la vereda escueta que se recostaba en esa avenida ancha que a esas horas lucía como encantada y paralizada del desorden que le era habitual, y vislumbrando la resolución de la figura ocre, vio cómo el demonio devolvía unas almas exultantes a rastras, en un abrazo tan solidario y tan poco firme, que se supo en seguida despierto; y como nunca había sucedido, y no por la menor presencia de la figura metálica y sus hombres engullidos, perdió la vista en dos momentos, y se encontró con la mirada de aquella caterva en cuero que se deshacía, y como si el fragor del fin de la madrugada lo hubiera hincado en la sien, observó los postes, y allí…


***

Asumiendo la derrota de la circunstancia, el grupo procedió al admitir de un nuevo día, y orgullosos de haber sido unos entre millones, danzando a la espalda de la fe y la inmundicia, a espalda de las bombas y los apagones, subieron entonando una imitación de melodías, de esas canciones que abandonaban. El Mokambo los expulsaba tal como siempre prometía, dándoles por el culo en la resaca y obrando justo en su dosis de paréntesis, regurgitándolos de nuevo al ruedo, de nuevo a las mañanas torcidas, de nuevo a la angustiosa mirada esquiva sin horizonte, pero les ponía su última prueba, y los obligaba a superar doce escalones que bien serían la prueba de un Sísifo cansino, y allí se arremetían entre tropiezos, en solidario abrazo que brindaba por el fracaso, y ante el primer rayo de madrugada, al sentir el frío raquítico de Lima, vieron los ojos de un niño sobre los hombros de su madre, y encontrados como en un guiño perplejo de almas que se reconocen y se invierten, el niño, la madre, ellos, y los ojos rojos de la figura de fierro, espectaron el mayor silencio que hayan encontrado entre su penumbroso día a día, viendo como a la muerte de la luz eléctrica de un poste, pendía un perro sangrante, hondeando con el hocico quebrado y un cartón que decía: Teng Siao Ping, Hijo de perra.

Saturday, January 18, 2014

desde 1535 hasta esta huevada...

Lima; capital del departamento del mismo nombre de la República del Perú, a orillas del Río Rimac y no lejos de la Costa. Hermosa Ciudad, una de las más prósperas del Sur, ha extendido notablemente su área y cuenta con 1716000 habitantes (limeños). Posee dos universidades: la Católica y la de San Marcos (fundada en 1551), varios museos (Arte colonial, Historia, Pintura) y una biblioteca excelente. Entre otros edificios merecen citarse el del Palacio de Gobierno, la Casa de la Moneda, la Catedral (consagrada en 1625 y reconstruida después del terremoto de 1746). Su vida comercial está favorecida por la amplia red de comunicaciones que la unen a los puertos de El Callao y Huacho y a los pueblos de la sierra. Fundada por Francisco Pizarro en 1535, llamóse primitivamente Ciudad de los Reyes y fue, hasta 1821, capital del Virreynato.

Definición del Diccionario Larrouse Ilustrado (1964)


Ya en 1989 Melville (Cap XLII de Moby Dick) había escrito: ¿No es el recuerdo de sus terremotos demoledores de catedrales, ni el embate de sus frenéticos mares; ni la infecundidad de sus cielos sin lágrimas, pues que nunca producen lluvias, ni el espectáculo de sus vastos espacios donde se alzan botareles inclinados, yacentes piedras sillares y cruces terciadas (como en un astillero de tumbadas flotas ancladas), ni sus avenidas suburbanas con paredones que se apoyan los unos contra los otros como revueltos mazos de naipes, lo que hace que Lima, la sin lágrimas, sea la más extraña y triste ciudad que usted pueda ver? Ello se debe a que Lima ha tomado el velo blanco, y existe el más alto horror en esta blancura, que define su tribulación. Vieja como Pizarro, esta blancura mantiene siempre nuevas sus ruinas, no admite el jovial verdor de su decaimiento: extiende sobre sus rotos terraplenes el rígido palor de una apoplejía que fija sus propias distorsiones”; y continuarían desde sus propios anaqueles Salazar Bondy y Congrains deshaciendo los mitos de la Señorial Ciudad de los reyes. ¿Qué es lo que describe una definición de diccionario y la realidad destruye hasta hacer añicos ese concepto de hermosa ciudad?, que ahora yace a orillas de un vertedero de basura aprisionado entre muros que es el Río Rimac. Muros que han estrechado la vera del afluente hablador para dar paso a más concreto, a más autos, a más insania, a más reducto de carbono instalado en nuestros bronquios. Qué hace que ese concepto de próspero se detenga cuando se exalta su extensión en área y población, entrelazada por mastodónticos rieles de concreto que la atraviesan de un punto a otro punto, rebasando el brío de sus contrastes, desde San Isidro hasta los pasajes tuberculosos del Agustino, desde La Planicie hasta los asentamientos verticales de Cajamarquilla en Lurigancho Chosica; desde la pujante Gamarra hasta los lúmpenes barrios de Mendocita o La Floral. Allí están embutidos sus casi 9 millones, exhibiendo camionetas cual presunción fálica, entre mototaxis, camiones, skates, triciclos y millones de apresurados a pie. Qué es lo que las mañanas de esa ciudad sin lágrimas te hacen llorar cuando se muere día a día, hora a hora, minuto a minuto, en las prisiones de latón estrujadas a bocinazos y hedores insoportables. Esa es la celebración del espanto que acoge ahora ya no 2 universidades, sino centenares de claustros de enseñanza al paso, propiedades de la corriente mercenaria que se alaba bajo el espíritu del emprendimiento; que con sus mensajes a todo brío te conminan a “salir adelante”, qué es esta ciudad sino una simple maraña, una gráfica de sus postes atravesados de miles de mensajes y señales piratas revoloteando como madejas de cromo entre techos fruncidos de parabólicas y sin desague.

No están acaso todos sus alabados acabados arquitectónicos siendo arrasados por contadas compañías que aducen el dinamismo de la economía y el sector inmobiliario, edificando panales a diestra y siniestra, mutilando el simple horizonte para volverlo un Tokyo con cachina y un New York con Parada. No vive Lima sin su color de aceras, sin su orín esparcido ni su muro empapelado de turbios desconciertos. Así se recorre, su extensión incierta, entre un salivazo contenido y la ebriedad hecha conducta, entre el corrompido estado de las ventanillas y sus brillosas tiendas comerciales, entre travestis henchidos y prostitución soslayada, entre el sosiego de Starbucks y el pase escondido del jirón Castilla. La lima de Ribeyro que se perdía entre malecones y azoteas, hoy se escurre entre baches y rascacielos; las calles de Vargas Llosa hoy se debaten entre el monstruo de Tola y las tolas de Maranguita. Hoy se decide si se vive a punta de bala y seguimos pa' adelante, zapateando, brincando, usurpando todo terreno, esperando la lluvia por si de una buena vez, o nos rebasa o nos limpia en cura.

Yo los invito a reconstruir ahora mismo ese inicio de la Casa de Cartón, ese que dice: “ya ha principiado el invierno en Barranco, raro invierno, lelo, frágil, que parece va a hendirse en el cielo y dejar asomar una punta de verano. Nieblecita del pequeño invierno, cosa del alma, soplos del mar, garúas de viaje en bote de un muelle a otro, aleteo sonoro de beatas retardadas, opaco rumor de misas, invierno recién entrado…”. Sencillamente, imposible, salvo, claro está, que usted sea ciego, o mejor aún; que pida un crédito.



"Lima en su ley, tertulia de terrores
Ajos de terruño, sueños ocres en menores
Sueños ajenos en aviones."



                                                                                  

Wednesday, January 01, 2014

ENDECHAS


Hola, acabo de reunir un conjunto de canciones en este espacio, y a ese conjunto se les ha titulado "ENDECHAS". Pueden escucharlo por completo y gratuitamente aquí: https://solobones.bandcamp.com/. Si les agrada, sería muy importante que puedan compartirlo. Este disco va para Beletín y merece un agradecimiento especial para Eduardo Braga, César Ávalos y sobre todo, al distrito más mórbido de Lima: Ate Vitarte.

Abrazo,
J.


P.D.: la carátula es una fotografía parte de la serie "Lima Amanece 2011" de Rita la Caimana.

Friday, December 27, 2013

El reino aparente

De los colores crispados ha nacido un reino.
De veredas lustrosas y regiones transparentes,
De panales erectos y habitación en resumen,
Donde el brío es decreto de un titular
Y el ascenso, el escalón dorado donde culmina el sueño.

Por entre estrechos eructos
Se distribuye el reino; entre los briosos, los lustrosos y los ignotos.
Y en combinado de agachados se mezclan
Para dar tenor al reino… el reino aparente.

Surcado está, de matas, fierro, cemento y caca
De ese color que llevan los vértices de las aceras
Entre orines y bolsas al aire, por entre cenizas y astillas
En azaroso vestigio que intenta barrerse
Como siempre corresponde, en tórridas madrugadas.

Puedes conocer sus madrigueras y palacios,
Responsablemente distanciados.
Guarnecidos por uniformes especiales
Y sigilosamente remallados por distintos telares.
Pelajes especiales, afiches recortados y servilletas de doble hoja
(Aquí se extienden las praderas del oriente y su plaga)

Algunos reinos tienen bosques y otros, paja,
Y las bancas son decreto de la ausencia de los muertos;
Pues seducen tanto en avenidas como en penosas cuadras,
Donde habitan el extremo absurdo y el pertinente delincuente,
Que bien calzado, viste corbata y porta armas de palabras
Y serena consecuencia con el dolo
(Aquí cenas de Ribeyro y muchas, pero muchas papadas)

El reino se yergue con accesos numerados
En carné de contraseña
Y con sencillos trueques
Por lo que esté uno dispuesto a que el futuro se empeñe.
Pero si de adquirir un elefante se trata
Vaya usted a saber los planes que se ofrecen
En módica sumisión del destino
Y llanto decorado de pantalla plana
Siempre ecuánime y lustroso,
En el pasadizo de los sobres excretos
Que llevan el rostro de la risa fatigada
Y sus faroles sepias untados de madrugada.


El esquivo escollo es para algunos, carcajada.
Que en arpegio gélido desprecian desde su plateada montaña
En corbata persa los anónimos briosos.
Y debajo los lustrosos decimales: digitales, amoldables
Los sumos pálidos aceptantes,
Bullen por el bólido diploma
De timón y fálico derroche
Que permita dejar el insano decorado de nuestros bien milimetrados
Suplicios urbanos.

Pues los ignotos otros, vamos desquiciados
En latones dinosaurios encallando
Y naufragando por selvas púrpuras
De añejas rutas y coro a bocinazos.

Más abajo están los ojetes henchidos
Y las mamadas bajo el puente
De orgasmos clandestinos y sobeteos turgentes
Entre vómitos y axilas de resaca
Donde sudan el vientre y las tupidas rajas
Como cuentos carcomidos
De un centenario apolillado,
Guardián de las derrotas sin aliados
A dos luces y entre cerros
A palabra de olvidado incinerado.

Y las rejas… las rejas, los postes en maraña
Los murales efímeros y los camastros de telaraña.
El estibador de toneladas
Y el cortejo de pirañas, entre teñidas fachas.
Todo en mezcla de requinto y máquina.
Porque este reino surgió en 4 días de resaca
Pues la juerga de dios duró lo que tenía que durar para semejante falla.

Y hay que imaginar el orden entre lotes y manzanas
Huyendo de trampas y sorteando cacas,
Fumando el eco de la tumba de los ruidos
Haciendo del delirio la constante del rostro
Pegado a la ventana, pegado a la pantalla
¡Pegado al mismo suelo ardiente donde ya no crece nada!

Más podrida no podía estar la siembra
Si querías cosechar siglos de farsa.
Y aparentemente el canto ha resumido el paréntesis
Y vuelto está hecho el dorado marco,
Pero escrito en letra de adenda
Como quien husmea la masa de un pan que brilla por fuera
Olerás el culo de esta patria vieja
Que chorrea sangre, mierda y mucha, pero mucha… seca esperma.

Wednesday, December 25, 2013

El regalo del consumo

Grosero, grotesco y mercenario. Calificativos que se aúpan en redor de la editorial del Diario El Comercio del día de hoy, titulada “El regalo del consumo”  (http://elcomercio.pe/actualidad/1677924/noticia-editorial-regalo-consumo?ref=ecr)
Aquí algunas de sus perlas: “Ahora, no faltan quien intenta aprovechar estas ciertas y oportunas reflexiones espirituales para distorsionarlas y transformarlas en discursos políticos. Personas que quieren convencernos de que el consumo en general (y en cualquier época) es frívolo, de que él nos ha transformado en una sociedad egoísta y despilfarradora, y de que todo tiempo pasado fue mejor. Pues bien, valdría por eso resaltar que el consumo no es algo frívolo en sí mismo. Consumir es sinónimo de satisfacer necesidades. El consumo genera empleos que alimentan familias. Detrás de la producción de los bienes que se consumen hay innumerable historias de emprendedores que toman riesgos para crear lo que sus semejantes demandan. Y también incontables historias de trabajadores que se esfuerzan para ganar el sueldo del que dependen ellos y sus seres queridos. Visto así, el consumo no resulta algo frívolo como muchos nos quieren hacer creer.”

¿A qué consumo se refiere el diario El Comercio?, ¿de qué manera se sustenta ese consumo y aporte sostenido al PBI que tanto se resalta? ¿Acaso no hablamos particularmente de un comportamiento de consumo al crédito con tarjetas prácticamente embutidas al consumidor, con la opción del pago mínimo, y la respectiva condena a pagar en 36 cuotas lo que quisiste pagar en 3? No tenemos nada en contra de pagar una cena o almuerzo con una tarjeta, pero ¿es síntoma de salud y educación financiera pagar los alimentos básicos (34% del gasto familiar según el ENCP 2012) a plazos?



No es sorpresivo como las tasas de morosidad siempre se elevan hacia octubre-noviembre y mágicamente descienden al cierre de diciembre. Por qué no se refleja la cantidad de refinanciamientos, re pagos, re préstamos y compras de deuda que existe en el mercado financiero. Por qué no se diferencia la morosidad inmobiliaria, vehicular de la de tarjetas de crédito (para calificar como moroso en un pago hipotecario debes retrasarte más de 90 días), por qué no se revela la cantidad promedio de tarjetas que tienen los consumidores. Por qué no se analiza la relación salario y número de tarjetas (en algunos casos hay personas que manejan hasta 10 tarjetas). Por qué no se publica el número de castigos y ventas de carteras morosas que realizan las instituciones financieras al cierre de diciembre para cerrar sus indicadores de morosidad en niveles aceptables (acaso Mibanco no castiga su cartera cada 3 meses?).

¿Cuánto se ven afectados los productores de Gamarra con la competencia predatoria de productos chinos y las prendas que se venden en las grandes casas comerciales?  Lo que El Comercio aquí hace es distorsionar un incremento nominal del nivel de compra del consumidor para trasladarlo a una aparente salud e incremento en el nivel de vida y el nivel del empleo, que es farsante. Aquí hay una grosera pauta comercial hacia los bancos, las grandes casas comerciales, y un aliento a el tan anhelado “compra más”, “endéudate más”  y contribuye al crecimiento y a tu sociedad, con el acto mismo del artificio y el engaño.

No tenemos nada en contra del crecimiento en venta de celulares (Alan García dixit) o de las tablets, o de cualquier cojudez que se te antoje tener. Pero sostener y alabar un crecimiento en función a ello, es vergonzoso y absurdo. Un carrusel de morosidad al cual nadie ataja sino hasta que todo se depreda y todo se bota. Y por último, no tenemos miedo en condenar el “consumismo” que tanto se alaba, porque a fin de cuentas, el celular no te alimenta y la fotografía se olvida, en este circo del exceso y mórbida experiencia.


Fuentes:
Arte de Banksy


Saturday, December 07, 2013

Bajen esos precios ¡Llegó Nicolás!

"¡Tun tun! ¿Quién es? Gente de paz
Bajen esos precios ¡Llegó Nicolás!

Desde los anaqueles de la invención más risible de Bradbury, llega esta acuarela de realidad, psicotrópica y huachafa: el spot del Gobierno Venezolano tratando de soliviantar la jugada de sectores empresariales para controlar los precios por las fiestas navideñas. Ya que en el reino de la inflación las cifras llegan al espanto. Hasta allí, puede discutirse y debatirse, pero; ¿un spot?, ¿una pauta comercial con jingle a lo Mattel a ritmo de cumbia y rostros sonrientes cargando refrigeradores y demás delicias del consumo abyecto más capitalista. ¿No hay acaso acción más vergonzosa para un gobierno socialista que levantar y azuzar el consumo a través de propaganda comercial?



Poner a Maduro como un símil de San Nicolás, es la decadencia desesperada de un gobierno que no tiene ni la más puta idea del ideario que han levantado merecidamente en el frente alternativo sudamericano, junto a los actos valerosos de gobiernos como el uruguayo, argentino, ecuatoriano y boliviano. A Chávez se le podía reprochar todos los histrionismos desaforados revestidos de mesianismo, pero esto es indigno. A este gobierno se le puede achacar en materia política, económica y social... como a todos los experimentos de alternancia sistémica; pero esto es indefendible. Es Orwell tocando la cucaracha, es Huxley pidiendo la última dósis de LSD, es Zamiatin preguntándose por qué un número es un número. La consecuencia de los actos de izquierda tiene que venir con forma también, y este acto es de los más asquerosos que me ha tocado ver. Equiparable al baile del chino, o al spot del APRA para bajarse a vargas Llosa. Un gobierno no es una casa comercial, ni un banco regalando licuadoras por depósitos a plazo. Dejémosle eso a los creadores de ese sistema, y no hay rubor. Pero esto es horrendo, es mórbido, es de alguna manera u otra: un espantoso sepelio.

Thursday, November 28, 2013

Correspondencias...

“Mi querida, tu carta de julio me llega en septiembre, espero que entre tanto estás ya de regreso en tu casa. Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes; la mía es harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no de la muerte. Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y además no es lo mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí mismo. El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima. Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra.


Escribíme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo.”


9 de setiembre de 1971
Carta de Julio Cortázar a Alejandra Pizarnik
Ella se quitaría la vida el 25 de setiembre a los 36 años.

Wednesday, November 20, 2013

HGK

Hervidero de ascos
Y tropel de empaches.
Embutido insano de nortes y suelazos,
Cadalsos en flema y ventanales clausurados.
Veredas estrechas, en clave de orín
Y místicas sorpresas de mierda dispersa.
Tantos, tantos… en regado suplicio
Adornando los libros, de ritmo menstruado.

Cacheríos al paso, entre emolientes rancios
De rutas sin salida, y callejones falsos (repletos de falsos);
De ojos cárdenos en sombra
Y filuda amenaza sin por qué ni respuesta.
Culos henchidos e índices gastados,
Humareda lívida de cilicios imaginarios
En comunión de fracaso
Y ágape de miga sin “sírvete hermano”.

Oh, estupor de pesar olvidado
Te has colado entre ilusiones de propaganda
Y uno que otro colorín colorado,
Te has vertido entre las luces y espejos
Como un cálido verano de pantalla
Que brilla espléndido a pesar de la acera ahuecada.

Pues hubo mucho brillo de bombazos
Y mucho juego en sombra de lenguas ebrias y pulmones pardos.
Pues ese es nuestro relicario tupido
De rezos y ludo zurcido,
De ventanas parchadas y abriles escarpados
Entre el canto disperso y el hedor organizado.

Cuanto hubo de pútrido habrá de sudario
Y la balsa deambulará, a tumbos y en patios
Sola entre multitudes,
Lerda entre carreteras,
Ploma entre briosos colores… todos los negros colores.


Thursday, November 14, 2013

Huacas

Rafo Ráez se asienta solitario ante el eco de unos cuantos asistentes distraídos. Se resume en una sonrisa soslayada y toca como si fuera la última vez; entregado, divorciado de la angustia de sus creaciones antiguas (léase “vergüenza de existir” o “vive intensamente”) y afirma con razón y propiedad, que es un mejor guitarrista, desnudando la belleza de su Gretsch y acoplando sobre una afinación de sexta baja, los acordes de “ritual de los hijos”, aquella mención sucedánea entre una composición renacentista, y un romanticismo ayacuchano que se deshoja a medida que se desarrolla como un lento desnudo los más de 8 minutos de hipnotismo y ritual. Porque “Huacas”, el nuevo disco de Ráez es, más que un cúmulo de canciones, la historia de un ritual, que otorga ofrendas a la vida, a la tierra, y al derecho de saberse ahora… agradecido.

Siento - y esto es pura presunción- que Rafo se encontró con este disco en medio de otro disco (allí donde espero recaigan "María Ramos" y otras inéditas) y cabe ser razonable ese bifurque, si en medio de un proceso te hallas ante este mágico proyecto llamado "Huacas, Burbujas y Rock and Roll". Quienes hayan presenciado la puesta en escena de esta belleza, sabrán a qué me refiero, con el dejarse llevar por este retorno a la infancia y canto a la vida que ha sido esta temporada. Observar las acrobacias de Dirck Pajares (¡enorme descubrimiento!) con su carisma encendida a flor de piel, te turba hasta la médula de añoranza. Presenciar su capacidad para hacerse uno sólo con las ramas, y al sentido de lo que exprese el viento, demostrar que no se está tan lejos de afirmarse en la tierra, es una auténtica delicia. Pero si hay algo que resaltar por sobre todo este combo de música y escena, es el ritual de las burbujas. Jamás, había presenciado, el poder que un cúmulo acuoso echado al viento por azar, puede generar en las personas. Observar burbujas de todos los tamaños y formas, desde las pequeñas hasta las gigantescas, es una experiencia que nadie debería negarse. Intuyo que Rafo ve en sus hijos esta azarosa danza multicolor que se despide entre los dedos de niños impacientes o entre el cielo mandarina que fallecía (los espectáculos estuvieron pensados para ver morir la tarde) como anunciando el fin de la fantasía.


Es preciso hablar de lo que ha sido este espectáculo para entender el discurrir de esta ofrenda que Rafo nos entrega sin mayor pretensión, y hay que resaltar las virtudes de Carlos de Paz en las percusiones (sobre todo en "Persecución y llegada a Pachacamaq") y Amadeo Gaviria en la producción; para ser justos con tamaño esfuerzo. Pero si hay que hablar de las auténticas canciones en este disco, debemos señalar que el progreso como instrumentista que Rafo no se cansa de repetir e irrogar en sus últimas entrevistas, se luce en los dos cortes más bellos del disco, que son “Ritual de las ramas” y “Pariwanas”. Cada uno; sensual, serrano a su manera, psicodélicos en la simpleza de las guitarras acústicas y las percusiones mínimas. Se siente un círculo cerrado en esa búsqueda incesante de siempre querer encontrar un sonido nuevo (desde “Campo minado de corazones, hasta “King Kong palace”). Por supuesto, hay herencias de Obsequio (el otro ejemplo más minimalista de Ráez) en “Ritual del mar” (una variación de Karma) y una oportunidad desperdiciada de producir mejor un tema rico como Spondyllus; y hasta un guiño para almorzar en restaurant de Gastón Acurio con “Minifalda Andina”. Empero, el disco surca como sin quererlo, en un afán por dibujar nuestra herencia y futuro, en un constante intercambio de ideas de esta aldea que nos hemos vuelto.

No es para menos el orgullo del cantautor con este nuevo hijo, indudablemente por debajo de Camisa, pero bien erigido entre sus ya 9 placas. Un triunfo a la persistencia y consecuencia, lo que más extraño resulta todavía.

Tuesday, October 29, 2013

Nuestros sueños de Eunuco



I
Nuestros sueños de eunuco, sin semillas en la luz,
de luz y amor, los vaivenes del corazón,
castigan los miembros de sus hijos,
y amortajados su manto y su sábana,
acicalan a las novias oscuras, las viudas de la noche
presas entre sus brazos.

Las sombras de las niñas, con sudarios fragantes,
cuando se esconde el sol se apartan del gusano,
de los huesos del hombre, quebrados en sus lechos,
por nocturnas roldanas que vacían la tumba.

II
En ésta, nuestra época, el bandido y su hembra
fantasmas de una sola dimensión se aman sobre un carrete,
ajeno a la verdad de nuestros ojos,
y dicen engreídos sus naderías de media noche entre poses banales;
cuando paran las cámaras corren a su agujero
bajo el jardín del día.

Bailan entre nuestra calavera y sus linternas
imponen sus imágenes y echan fuera las noches;
miramos esa función de sombras que se besan o matan,
con fragancia de celuloide la mentira es amor.

III
¿Cuál es el mundo? ¿Cuál de nuestros dos modos de dormir
despertará cuando el bálsamo y su sarna
levanten esta tierra de ojos rojos?
Desatará las formas del día y sus aprestos,
los señores soleados, los ricachos galeses,
o impulsará a quienes se atavían en la noche.

La fotografía hizo sus bodas con el ojo,
y clavó en su pareja cáscaras fragmentarias de verdad;
el sueño ha sorbido desde su fe al durmiente
pues los amortajados se tornan médula en su vuelo.

IV
Este es el mundo: la engañosa semejanza
de nuestras trizas de materia que caen como harapos
desde los ademanes del amor y el rechazo;
el sueño que echa a los enterrados de su bolsa
venera a estos despojos tanto como a los vivos.
Este es el mundo. Tened fe.

Porque seremos como el gallo que grita
dispersando a los muertos; golpearán nuestras balas
la imagen de las planchas;
y dignos compañeros seremos de por vida,
y aquél que permanezca florecerá mientras ellos se aman,
gloria a nuestros errantes corazones.


Dylan Thomas nació un 27 de octubre y Lou Reed fallece un 27 de octubre. Ambos empeñados en retratar la sordidez de sus espacios, y ambos en algún momento derruidos por la indiferencia de una sociedad que sólo ve lo que ya no está. En los excesos desconocidos, ambos revolotean por el aire. Justamente, en un día perfecto.


Tuesday, October 22, 2013

Los Desaparecidos

"Todo lo que vemos o parecemos es solamente un sueño dentro de un sueño"
Edgar Allan Poe


No es posible imaginar el estrujar del pecho ante la desaparición de un ser querido. Cavilar acerca de la muerte es algo que termina  de alguna manera u otra en aceptación, más, una desaparición es un limbo. Un estadio de esperanza y resignación en pugilato continuo que abruma cada día del resto de la vida de los aún aparentes presentes. Y menciono aparentes porque el resto de la vida a partir de una desaparición es la muerte misma. El estupor de levantarse y abrir los ojos con la sensación de presencia y derruirse ante un armario intacto, que conserva los olores y desórdenes de los que sencillamente desaparecen.

Ahora bien, las desapariciones están fuertemente ligadas con procesos desquiciados, socialmente hablando. Y en el caso particular del Perú, con el desquicio de nosotros mismos y nuestras autoridades. La desaparición física de miles de habitantes (no existen cifras exactas, aunque si las hubiera no habría mayor ironía)  de nuestro territorio, por asesinatos silenciados de parte del Estado así como de los movimientos criminales que azotaron los 80’s y 90’s; son la expresión más triste de nuestra claroscura apariencia. Es loable que existan movimientos y manifestaciones que exijan un interés real de parte del Estado en revolver las entrañas de este terreno hasta saber qué pasó; pero esto es ínfimo en comparación a la auténtica desaparición que nos azota: la del recuerdo.


Este encuentro de múltiples humanidades desapareciendo de su propia memoria lo ocurrido, es el auténtico drama de un país que “avanza” e imprime en orgulloso logo su patriotismo culinario y de alguna que otra casualidad al mérito individual. Porque cuando el grito del olvido se resume entre los perfiles coloridos que expresan su desazón con un pulgar arriba y tan sólo eso; es cuando asumimos nuestra auténtica miseria y derrota.

Nosotros hemos desaparecido, hemos perdido el instinto de reconocer en el otro a alguien nuestro, y nos hemos condenado al libre albedrío de la satisfacción condensada y pagada a plazos, entre pastillas morales y lemas de franquicias coloridas que nos embuten la manera de vivir. Porque hemos decidido olvidar, en aras de conseguir un guiño pixeleado de lo que nos han vendido como sociedades mejores en las telenovelas y películas, en las contratapas del ensueño que se modifican al gusto y preferencia de un bolsillo rebosante, y una esquiza voluntad de siempre ser felices. Porque queremos olvidar que el día tiene sombras, y cadáveres y montículos de hermanos mutilados,  incinerados y registrados como un frío y enorme cero.


Quizá en el fondo de nuestra memoria aún escarbe un moribundo  y rechoncho gusano, que se ha engullido lo que nos hace recordar, para vivir el ensueño: una auténtica manera de vivir, la plástica y colorida felicidad.

Thursday, October 17, 2013

Próspero remedo

Heme visto en percudidas labores y circenses remedos.
Desde el que observa puntos y compra miles de ceros...
Hasta el amasar de severos menjunjes y demás vericuetos;
pasando de noctámbula vigía a secular hueveo.
Más, el espacio incólume entre los peldaños fríos,
Es el trueno al recreo de mis actos,
Y el pulido brillo de una acera hueca que se ve perfecta,
es el panteón de mis gruesos callos.
Porque allí estoy a diez luces
Timoneando una nao borrosa, de destino esquivo
Y marea de altamares azarosas.

Esgrimiendo argumentos, entre risa y sello
Garabateando penumbras, de un escuálido renglón
Que opina en off, sobre el caminar derecho
Y el por aquí y por allá, de los sentados viejos.

Veo el reflejo de mis murmullos en sus miradas
Y estrecho el codo entre mis silencios
Siendo a prueba de ruido necio, el que pone pecho y pellejo.

El reino de la plusvalía no es terreno de paredros
Mucho menos vera de palabras ni desmedros.


Tuesday, September 24, 2013

como el viento...


Hay que reconocer que el pescado es el mejor alimento...

Thursday, September 19, 2013

XX


Diríase que el negocio es la sonrisa;
La barba rala, y el firme estrechar de las palmas.
La gimnasia adicional… es costra
Y las cantaletas, los achaques y demás,
El probable etcétera de musgos que vitan en mi pradera mostaza.

Y  si bien el precio es la cuantía
De temores olvidables y señuelos de inmersión,
Todo habita entre las pérdidas y los casis
Como un todo rebanado entre cien porqués;
Y un tumulto de pendientes,
Cadáveres de sémola, pellejo de quincena.

Personajes sin vestigio, y bolsillos en témpano
Son la terapia del fuego,
Pues acabado el colorido, llega el temple de los huesos de humo
Y una que otra cachetada
De las selvas acuarelas y sus nómades,
De los tobillos de talón grueso y callo eterno
Del infante en fuga y la duda en ciernes
De la mirada eterna buscando escapar de la redada.
Pues eso, en cómodas cuotas… es más o menos el precio.