Wednesday, March 20, 2013

in limbo...


I'm on your side
nowhere to hide
trapdoors that open
I spiral down

You're livng in a fantasy world
You're livng in a fantasy world....

Tuesday, March 19, 2013

gruta azul (el silbido de las grietas)


Escurrido el ojo
Y boyante el cuerpo ante las efímeras palmas
Vibra la lentejuela plateada
En las exhaustas carnes
Y gime en la danza condenada
Rodeada de nadie y aplaudida
Entre luceros ebrios,
De mayúsculos forajas.

Se escupe en sincronía con las horas
Y recorre los tactos en pro de alguna dádiva oscura
En el umbral de una inocencia ignota
En ese columpio obsceno de los roces
Y las transas entre copa…

Y allí está en sus tímidos treces
En sus buenas noches de colirio.

Rebotando de esquina en esquina
De un bulto escondido a la angustiada malta
De salivazos enfermos que la esculpen
Y la derrotan en cuclillas sugerentes…
Donde aborda el fétido aroma
De braguetas azarosas
Y muñones maltrechos.

Y pensar que la escuela fue la primera bengala
Del patio novel al traste de los confines de la casa…
Pues se hubo entregada al techo eterno
Y no se vio jamás ese espejo resuelto
Sino el empaño devuelto de un reflejo diluido.

Y las libres mañanas horrorosas
Donde la piel recuerda lo que la mente olvida
Y se pretende el huérfano derecho
De recorrer el cloro pálido de llanto seco
El órgano en pausa
El destello sin eco.

Piérdete musa púrpura
En la baldosa oscura de tus tacones uranios
Y estrella tus corales en perpetuo naufragio
Lúxate hasta el mismísimo moño
Y embadúrnate de ostias para calmar el grueso retorno.

Allí donde se escurren todas las noches
Tus cárdenos y salados gemelos
Y augura un peor tiempo
Para la vuelta de los tristes decenios
Donde abrir las puertas será el cortejo
De lo que no se cerrará sin tener más que pellejo.


Thursday, March 07, 2013

la muerte de marzo...


Los casquillos de LA NADA se erigen macizos
Sobre el panteón de luces ocres sin tarde.
Y destellan sus fluorescentes nombres
De anónimas espaldas sudorosas
Y cabellos pulcros bien asociados.

Se extienden en una llanura púrpura
Rebalsando el brillo oscuro de los montes olvidados
Y embadurnando en plástico centeno;
La vereda de las arritmias transas
Y la confianza de 60 días, con cargo al embargo del sueño
Y la cúspide sin mérito.
No llegarás. No... llegarás.

Palacios infinitos del extracto sucinto
Que comprime el trato y los buenos silencios
Para dar paso al bólido decreto
De las carnes saturadas y la prenda ceñida en falso pecho
Y el plástico cuerpo anhelado
Y el eterno vivir sin recaudo ni descanso
Y el reparo por lo pausado,
Que a fin de cuentas será un pecado adicionado.

Porque las leyes ya no vienen de las tablas
Sino de las actas selladas del anonimato,
Que se escurre, se zambulle y te percude;
Hasta el haber soñado con volar...
Porque el vuelo es metálico,
Y el nado un eco de lo que fue un espacio llamado sueño.
Porque el beso está en vitrina
Y el amor a un tris de vivirse en foto,
Sonriendo en pálido intento,
Pues todos tienen que verlo
Y no hay peor eco que el del rumor del cero.

Cuentos jurásicos serán mis patios
Donde el redor eran mis ojos cerrados
Y el regate en pista un estadio lleno.
Allí va por la ruta desahuciada la manera de recordar
Que ahora sólo va fotografiada.

La clase de los que sobran hoy abunda
Y la mística mirada de los horizontes vírgenes
Es la pradera de las antenas
Y sus danzas sin mañana…

Avance, hay luz verde siempre… siempre.

Thursday, February 28, 2013

el discreto encanto de la burguesía...


"Mi viejo sólo me dejó el Bentley...
pero al menos me alcanza para ir a la U."
Mientras el concierto sonaba y sonaba...

Monday, February 25, 2013

Oficios


Sencillo y razonable…
Eso de no querer la sangre en tus paredes,
Ni salpicadas las importantes pérdidas de tiempo
Con cargo explícito al aburrimiento
Y ese sosiego del sellado y recibido
De la monumental mañana olvidada a luces blancas.
Entre lo que estorba tantas horas de lo auténtico,
Y regodea el diálogo tétrico de los buenos ejemplos.
Pues bien sabrás que no soy de tu estirpe
Ni tú de mi escondrijo añejo.
Basta escribir esta carta mutilando a cada miembro
De esa oficina celeste a la que nunca he de dejar de volver.

Abultado el pecho, expandido el culo
Enamorada mi ancla del sillón inerte
Frente al espejo de los entendidos inexplicables
Explaye codos y concéntrese en olvidar,
Y borre la coma y atentamente; dos puntos:

Atención, Señor regente.-
Sírvase usted saber que el río no ha mojado
Y el cauce aún me arrastra a las montañas
A querellar frente a su inmensidad (tan pequeña)
Para desistir de ser nombre de cuatro cifras en mitades (a veces retardadas)
Y jugo de naranja y nudo Windsor
Con zapatito lustro de cuello percudido
Y todos los buenos días
Y mis más sinceros olvidos
Y los cordiales pero poco atentos
Sin ningún particular.

Sepa usted oh nuevo dios
Que el vilo de mis molares caídos me corroe menos
Que ese reporte en azul que reclama,
 y bien puede irse por el buen camino de las mayores mierdas…

Poco atentamente,
Su perro.

Friday, February 22, 2013

disidencias...


Este ni siquiera es el viejo mundo de las barricadas, de las protestas armadas, de las gloriosas revoluciones de bandera roja o negra. ¿Qué proletarios del mundo se van a unir, en esta creciente desocupación estructural que, sin embargo, mantiene la ética de un trabajo que ya no existe? ¿Revoluciones por internet? ¿Consignas por e-mail? ¿Compra de armas con MasterCard? ¿Y quienes van a combatir?  ¿Guerrillas contra generales que sólo aprietan botones y mueven cursores? ¿No? ¿Entonces resistencia pacífica contra el aparato industrial-militar-electrónico-financiero-consumista-ético-religioso más vasto y totalitario de todos los tiempos? ¿Adónde se fueron los buenos tiranos de antes, tan derrocables, como Genghis Khan, Napoleón, Hitler, Stalin, Pol Pot, Mao? Si con esos no fue siempre fácil, ¿qué decir de la anónima camarilla de yuppies y tiranuelos, de los chicos simpáticos como Bill Gates que sólo quieren hacer sus legítimos negocios, aman a sus hijos y tienen perros y gatos adorables y además son filántropos? Ninguno de ellos aprueba realmente la miseria: ¡cómo les gustaría reinar sobre un mundo feliz! Detestan la guerra, salvo cuando no hay más remedio; odian la pobreza excepto cuando no se puede (“por ahora”) evitar. Financian el combate contra el sida, el cáncer y la esclerosis múltiple, no sólo porque esas y otras enfermedades mutan o inutilizan a sus compradores sino porque sinceramente quisieran que se generalice su propia buena salud (las úlceras no cuentan frente a las enfermedades más graves). ¿Y con qué armas combatirlos, si se desea hacerlo? Ya que ni los fusiles ni las armas nucleares o bacteriológicas sirven para las revoluciones sino sólo para guerras legítimas, si el terrorismo es un crimen inadmisible y corrupto y las huelgas no funcionan si no hay trabajo, ¿habrá que solicitarle a los poderosos que renuncien generosamente y repartan sus acciones?

La única esperanza es que nuevas generaciones de víctimas encuentren (en internet, probablemente) medios y fines inéditos, que nosotros no podemos prever, enredados como estamos en nuestras antiguas concepciones tanto de la sociedad moribunda como de las supuestas maneras de cambiarla. Si es que –como sinceramente esperamos- hay tiempo.

La profunda maldad del universo
De mujeres y Heridas (2000)
José B. Adolph (1933-2008)


Sunday, February 10, 2013

disciplina...


"...dormir será una utopía, un recuerdo que se alejará como el beso del silencio."

Thursday, January 31, 2013

Palomino blues


Todos los h(n)ombres liquidados
Los amigos en venta (en renta, a cuenta…)
Los palacios esparcidos…
De espumantes olvidados de orillas  conclusas
Por esa escuálida forma de andar creyendo;
De libar y escudriñar hojas
Que te despeguen del suelo… (tan poquito)
Y de haber henchido el pecho ante el ogro ignoto
Entre muros teñidos de mi pulso somnoliento
Y la arenga estúpida que resonaba en suelo muerto.

He perdido, de dos en dos y de vez en vez,
La banquita rajada… donde tenía un sitio
Un cobijo para mi amante azul
Y mis burbujas de canto y buen pie
Un taburete de pródigas mañas
Y una palestra para esa fanática inventada.
¡Oh Palacio dormido de mis gozos infantes!
Te he perdido en la búsqueda de la primavera más negra
Y estruendoso ha sido el abandono
(En verdad ha sido muy soterrado)
Del ya borroso Agapito en el arco,
De aquellas botellas extrañas,
Y de esos acordes hacia el balcón de amadas imaginarias.

Allí deben seguir ese parque, esa banca, esas nadas
Esos murmullos tras los arbustos
¡Y las mejores pajas!
Pero sonó el silbato…
Se acabó el segundo tiempo.

Y no hay tercero…

Monday, January 28, 2013

Funeral de funerales...



DESHORA 

Pureza amada, que mis ojos nunca 
llegaron a gozar. Pureza absurda! 

Yo sé que estabas en la carne un día, 
cuando yo hilaba aún mi embrión de vida. 

Pureza en falda neutra de colegio; 
y leche azul dentro del trigo tierno 

a la tarde de lluvia, cuando el alma 
ha roto su puñal en retirada, 

cuando ha cuajado en no sé qué probeta 
sin contenido una insolente piedra, 

cuando hay gente contenta; y cuando lloran 
párpados ciegos en purpúreas bordas. 

Oh, pureza que nunca ni un recado 
me dejaste, al partir del triste barro

ni una migaja de tu voz; ni un nervio 
de tu convite heroico de luceros. 

Alejaos de mí, buenas maldades, 
dulces bocas picantes... 

Yo la recuerdo al veros ¡oh, mujeres! 
Pues de la vida en la perenne tarde, 
nació muy poco ¡pero mucho muere!

de: Dios padre todo poderoso

Tuesday, January 22, 2013

delirios (de bajeza)


Veterano cuervo, veterano…
Ahora sí. Bien posado en tus escuálidas patas,
Te has asilado sin reparos en el umbral
Y has derrotado la etiqueta de mi gran farsa.

Porque al tomarlo del pescuezo contra el suelo
Y exprimirle esos ojitos de espanto;
Me supe capaz de triturarlo, degollarlo
Y masticarlo hasta el deleite.

En mis palmas nada se correspondía
Y actuaba el villano escondido entre sábanas
El perfecto asesino que se escabulle en las cuclillas gozantes
Y la estirpe inconclusa de ese anónimo que habita.

Regado de mis impulsos,
Y en despojo de mis tormentos
Me vi en la ducha claroscura
Retaceando su ralo monumento
Sin calibrar el corte, ni dejando de ser tan pleno.

Más, muerto el trance…
La baba seca te pregunta
Y el hedor cárdeno aún te pulula;
Y el pudor escurre entre sollozos y plegarias,
Cuando tú, veterano silente; aún aleteas,
Como esperando…
Como surcando las grietas de mi deshonra morada.
Y apurando incólume mis llagas,
Me llevas por las migas, a seguir el rostro de mi olvido
A tantear las hojas espúreas de mis madrugadas fogatas.

Y escondo el tino porque sé de los féretros
Y murmullo en orate balbuceo
El terror de verlos en inventario cuartel de yeso
Apilados, uno a uno… los cuerpos.

Llagas que he acordado no acordarme
Y glácidas pugnas de mis cabelleras ondulantes
Donde veo al padre, al buen hombre… y al hijo,
Ocultando el sereno retiro de las buenas normas. Pase usted…

Ya tu aleteo es inútil
Pues te tengo del pico como al escuálido mellizo
Y sabes tan bien, que no reparo en dejarte más segundos en el tracto…
Allí atorado en mi patio de Adán
Tú y yo nos damos término…
Funestos.

Friday, January 18, 2013

Thursday, January 17, 2013

parches...


Mi paloma pellejita,
Mi caries, mi cáncer…
Ven y vete, pero no hagas nada…
Aunque sé que del barullo de este silencio,
De esta monumental distancia,
Tu cabello seguirá creciendo.

Mi voz de lamparita
Alumbra la memoria, ese cuartito enjuto
Donde el mueble gemía hasta descocer el corazón.

Y voy de escuálida confianza
Al derrotero de tus labios
Y en los sencillos momentos
Sé que aún se me  escabulle un amor,
Redondo espíritu en clave
Que zafa el diente de la carne
Una vez  que le ha sentido el pellejo
Y la cruda sazón.

Pero el hambre es tierna
Y esculpe tus manitas sencillas
Tu pantaleta descocida
Y la lozeta sin candor.

Predico en esta cárcel incierta
La condena de los pasos perdidos
Y amontono fotografías
De tu sombra en sepia
De tu paciencia  bicicleta
Y el remedo dulce de las nostalgias,
Es tan inocente… tanto.

Sigo entre las brumas
Corazón al vuelo, estrellado el cuerpo.

Monday, January 07, 2013

Don't Read What Hasn't Been Baptized by Time...



Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
Augusto Monterroso (1959)

Saturday, January 05, 2013

Post Data


Las brisas de la conciencia, secuestran el sueño
Irrumpen sigilosas e hilarantes
Y se desbordan, cual sangre mal oliente de pescuezo en matadero;
Y discurren con sus brazos celestes
Entre todos mis rostros, ecce homo.

El redentor se cuela y se planta ante mi piara
Arrimando las sobras entre las pezuñas
Y escarbando mis cerdas, llega hasta los confines del delirio,
Para embadurnarme de culpas y flemas;
De destinos ajenos, que se derruyen en pogos silenciosos
Do el rumor de la basura emerge a cada paso.

Y revolotean en el aire como en una danza:
Los epitafios y las mentiras,
Las máscaras carcomidas de un teatrucho sin sombrero mendigo;
Y su culo seco, su culo rechoncho, su culo muerto
Que acogen mi verga esbirra hasta despedir aromas taigetos,
Y el espasmo jugoso, batido en sueños
Que hace un coctel del descenso, cual cicuta sin efecto.

Oh, redonda pleitesía del desconcierto
Vigila mi mayúsculo sufrimiento
Y desgarra mi sueño de mayor conciencia.
Llévame a mi vulva más primaria
Y arrópame en sus trenzas.
Enjuágame del vilo de la culpa garrapata
Y descose mi abdomen hasta extirparle las más fétidas vísceras
Para embutírmelas de nuevo,
A conciencia de asco y trago de cemento.

Alisa el metro (si llega) de la lápida fresca
Para borrar partida y nacimiento,
E imprime en magro y mórbido epitafio:
“He aquí la piara, muerto el puerco”.



Sunday, December 30, 2012

01100110 01101001 01101110 00001101 00001010


Desaparezco…
Y con nosotros el girar de los brazos en círculos
Y las sombras juguetonas; maquillaje de apagones.
Las soledades eternas, que crujían sin espanto
Con la oreja pegada a la estación
En la hora sucedánea que pulía el encanto
Y esfumaba en pedazos los delirios.

Y las mañanas que empezaban a bordearse
A los manteles anaranjados,
A los gajos de mandarina,
A la pantalla bicolor -que era racionada-
Costumbre de ancestros imperiales;
Se deshace cual milhojas de vitrina.

Se van también mis pasos pétalos;
Y registro en palmarés discreto:
Un par de vidrios y hongos de zapatilla ajena,
Aquella acrobacia que nos mereció la mejor derrota
Y la distancia aquella entre las piedras
Donde la sombra se diluye para dar paso
Al esférico rodado, agujereado, huevo… mágico.

La mano tarúpida, con registro de hasta siete chispazos
Hacía volar semejantes metros
Nuestros deseos de sábana
Y rosaceo el volcán de astutos y encorvados silencios
Se ha resuelto el goce de los mímicos degollamientos.

Y la certeza de la inocencia, ametrallada
Y la campana de la escuela, saboteada
Y la escritura en contratapa, dinosauria
Y las estrellas de albedrío, asesinadas…
En el firmamento de una céntrica y fluorescente plaza.

Tengo una bandera chiquitita
Que se ha tejido en cada remordimiento.
Y ya sábana de acuático sereno se ha vuelto
Para dividirme en el más mínimo espacio lecho;
En el recodo de algo que no vuelve, ni volverá a traer a los viejos.

Ah tigre, prepárate a ser babosa sin lluvia de sierra ni balada.

Soy espectro de las miasmas
Navegante de asequia
Ignorante de la sonrisa plena
Y escultor de nadas corpulentas.
Porque se tuvo el coraje de ser –también- asesino...
De uno mismo, de mi otro mismo, y de todos los abismos.
Y escondido, en el umbral de alguna parte...
Razco mis encías, guardo las cascaras
Y escapo hacia el silencio… de tu aroma… balsa náufraga, llévame.

Guardo mis ecos sinceros, y deambulo entre sollozos
Descolgando aún más mis carnes
Ofreciendo joroba a las calles
Y albergando un cauce insensato hacia lo ignoto.
Difuminado, siendo el cable a tierra (pelado)
De una generación que está rendida al resúmen
Y al pixel que reemplaza… rebasa… REBASA…

Y yo amante de mis horribles nadas
Y yo bolero de las cuatro de la mañana
Y yo orín de aquellas esquinas anónimas
Que se derruyen entre vómito y pasta;
Me voy al paredón de los inocentes
A gritar sin mover la boca, en resignada mano al bolsillo
Abufandado de nostalgias
Acurrucado a mis papeles
Acongojado de tanto poco y tanta caca,
En cuclillas hacia el rincón sugerente…
Donde sólo observo:
La orgía y sus estruendos,
El derrumbe de lo efímero,
Y el final de los hombros recostados sin pena...
Que da paso al habitante de cuadrícula,
Al degustante empotrado,
Y al comprimido escándalo del buen empaquetado.

Te abrazo, mi amado desaparecido
Mi verdadero fin del mundo,
Y desvanezco en ganas ante las táctiles puertas
Que te ofrecen ventanas en panales, formidablemente iguales
Tal como en 1984 soñaste.
Has vencido universo.

Allá me voy a recostar
Con mis amados ceros
Y mis queridos unos
Mis ceros y unos,
Ceros y unos…
01100101 01110011 01110100 01100001 01101101 01101111 01110011 00100000 01101101 01110101 01100101 01110010 01110100 01101111 01110011 00001101 00001010


Thursday, November 29, 2012

Wednesday, November 14, 2012

Nosotros


-¿Es que supone que temo esa palabra? ¿Ha intentado alguna vez romper un cascarón para descubrir lo que se oculta en su interior? Se lo mostraré. Recuerde, una colina azulada, una cruz y una multitud. Arriba, unos, salpicados de sangre clavan el cuerpo en la cruz; abajo, otros, anegados en lágrimas, miran. ¿No le parece que el papel de los que están arriba es el más difícil e importante? Pues sin ellos, ¿cómo habría podido consumarse esa grandiosa tragedia? Ellos fueron odiados por la multitud oscura y anónima, pero por eso el autor de la tragedia, Dios, debe premiarlos más generosamente. ¿Pero el mismo y piadoso Dios cristiano, que quema lentamente en las llamas del infierno a todos los que no se le someten, no es, él mismo, un verdugo?

“¿No cree que el número de los cristianos que han sido quemados en la hoguera es mucho más reducido que el de los cristianos que se queman en el infierno? Y sin embargo, compréndalo, ese Dios ha sido adorado, a lo largo de los siglos, como el Dios del amor. Qué absurdo. Por el contrario, aquí, en el Estado Único, la inextirpable cordura del ser humano se escribe con sangre. Incluso, entonces, el hombre, salvaje, harapiento, entendió la verdad que el infalible y verdadero rasgo del amor a la humanidad es su crueldad. Así como el rasgo infalible del fuego es que quema. ¿Puede mostrarme un fuego que no queme? Pues nómbrelo; ande, discuta.”

¿Cómo iba yo a discutir? Cómo iba a discutir si esas fueron mis propias ideas anteriores; sólo que yo jamás había logrado revestirlas de una coraza tan firme, fuerte y brillante. Callé.

-Si su silencio significa que me da la razón, entonces hablemos amigablemente, como dos personas maduras, cuando los niños ya se han ido a la cama. Y tengo que preguntarle: ¿por qué razón los hombres, desde la misma cuna, han rezado siempre y han soñado y han sufrido siempre? Solamente para que alguien, uno de ellos, definiese para siempre lo que es la felicidad y los atase a golpes de masa a esa felicidad.
“¿Acaso no es precisamente esto lo que hacemos? El antiguo sueño del Paraíso. Recuerde, en el Paraíso, los hombres ya nada desean, ya nada anhelan, ya no conocen la compasión ni el amor. Allí solamente existen bendecidos con la eliminación de la fantasía (y por eso son benditos) los ángeles siervos del Señor….

Yevgeni Zamiatin, de Nosotros (1920) 

Friday, November 09, 2012

El rostro del rostro

La soledad de las pantallas
Donde cada quien resulta un cosmos.
Panales de los más distantes universos (de cuervos),
Un babel de quincha que danza
Y se tambalea al ritmo de un botón pulsado.

Las verdades que se dijeron
Se tornaron en el sueño de quienes callaban,
Y los colores pierden distingos
En la ramada de tus suspiros bostezados
Contra ese rostro gigante, esa faz deforme de metálico mentón
Que te acoge con sus risas de Sodomas
Y te arrulla con sus senos de lácteo polietileno.
Neumático, sintético, mmm… sensorial.

Te intento encontrar en el plantío
De las cabezas rapadas y los códigos;
Y mis barras sólo son mis objetos (a crédito)
Y mis marcas las que más gusten y se pierdan en el antaño,
De los áticos en desuso y polvorientos.

Me rebalso en esta boca desdentada
Y me enjuago en el sudor de los millones aparentes.
Donde todos decididos, sentados la historia del olvido escribimos.
Y cuando las sirenas resuenen,
Se esconderán los gemidos de las madres
Los sollozos de los fieles
Y los rezos desprendidos del magneto.

Y surgirán las incógnitas doradas.
Las que responden al silencio,
Las que mascullan en tus hojas amarillas
¡Porque se acabó el tiempo de la parla!
Y el estrépito se interpuso entre mi corazón y tus lágrimas,
Donde tocaba el talle violeta y acurrucaba mis vellos
Al ritmo de las teclas ante la luna rosada.
Todo sin tiempo, todo en tardes de adviento.

¿Ahora te arrepientes?
Sudoroso ante tu clan de pantalla (¿resolución maximizada no?)
Acorralado de tanto, de mucho, de hastío…
Gobernado por el placer automático
Donde se suspira boca abajo,
Donde el olor pasó a ser rincón de diccionarios.