Ha decidido sepultarse como
Rita La Caimana para disfrazarse de Eriza, pero mejor aún, de una deudora en
perenne aprendizaje de Chambi,
Cartier-Bresson y todos los anónimos perdidos en su retina. Cultora de
instantáneas en diferentes ámbitos, se deja seducir por espacios abiertos, en
soledad o en multitudes, por la quietud de las plantas y los rostros perdidos,
por los animales en reposo y hasta por los paisajes distópicos de la modernidad
en permanente contraste con el realismo del tercer mundo. Acosta ha decidido
formarse a tientas y mejorar en cada entrega, con paciencia, terquedad y
escurre al máximo las posibilidades de sus carencias. La sabemos errante de
Cuba, New York, Ushuaia y un largo etcétera de nuestro terreno; pero allí, como
cuando escoge el contraste de un desnudo bajo el puente, o de la playa agua
dulce; y allí está riendo y llorando; y es ahí, cuando sabe sentarse y
olvidarse del viento, del mar, del ocaso, del presente, de todo… en fin.
Wednesday, April 02, 2014
Tuesday, April 01, 2014
Alan García III
Alan García es una mierda. Una
mierda imperial, un mojón perlado resguardado por moscardones que revolotean
feroces por defender su propia mierda, que es alimento, que es razón de
existencia, que es justificación de ser… una mierda.
En el fondo, el emperador
García ha huido como una muca miedosa. Ha trabado con todas sus influencias
judiciales, mediáticas y empresariales todo lo que un ser humano que se aprecie
debe defender, su verdad. Se ha enmarrocado entre argucias Kafkianas, se ha
mudado a un pasillo laberíntico donde sólo podrá hallársele por el olor de la
caca. En el fondo, está bien que García se haya librado de esta forma de una
argucia para dejarlo fuera, porque inhabilitarlo políticamente hubiera sido
casi un triunfo para él, pero su ego puede más; y quiere ser a toda costa el
emperador III, el único.
García debe terminar tras
barrotes, por el olor a mierda de sus hurtos, sus asesinatos, su sanguaza en
baile, su verbo de atarante, y sus desfachatez para vivir para siempre de los
demás, no teniendo piedad por sacrificar a quienes se sacrificaron por él, ni
por engullirse toneladas de embutidos a costa de hambres y ensueños. García
aplasta, frustra, y hasta mata las voluntades de quienes creemos que a través
de sacrificios y esfuerzos las cosas pueden de alguna manera u otra, cambiar.
Porque el ha instituido una mutación de sibaritismo donde ha hecho su vida, tan
solo con labia, de encantador de serpientes, de poeta de centavo, de
conquistador de televisa, de mamarracho colorido. García es el motivo de las
escuelas de oratoria, del manual del pendejo, de la profesión de política, de
muchas de nuestras costumbres hechas regla, en suma… del país que hoy somos.
Es el único sobreviviente
activo e influyente de su generación, y ahora nos toca combatirlo, desterrarlo,
hundirlo en la ignominia de los porcentajes, y desaparecerlo a gritos, aunque
fuera ante su bufalada entera. Si algún aprista que se aprecie de tener
decencia, aún mantiene su permiso de comer sin atragantarse en el fortín de
Ugarte, pierde el crédito de dejar de ser llamado imbécil, porque estar allí
sólo hace que se te engominen las patas, que te crezcan las alas, y que veas
sólo lo que oyes, del canto oropelado del becerro mayor, del chancho dorado que
hoy habrá despertado con una sonrisa de
ilusión.
Cantata de puentes diluidos
Laura Rosales (Lima, 1989) se arquea a
gusto frente a un ordenador y ubica canciones, se disuelve entre pasadizos
ignotos y halla, como quien sabe que el cofre contiene una oscura gema, la Crisálida
de Pescado
Rabioso. De pronto el espacio y sus habitantes azusados, vocifera al
coro ese verso enorme: “Todo gigante muere cansado, de
que lo observen los de abajo”
Brilla con luz tenue, no
conoce el terreno, sin embargo se da maña para batirse en lágrimas, alcanzar
con candidez dulce un kazoo (variante comercial del mirlitón) y jugar a
invitarnos al juego. Desliza por sobre su bolso una postal perla, y exclama: “aquí
también hay música”; me ha hecho llegar su “Cantata Natural”
(Paracaídas Ediciones – 2013), y desaparece sin más, del brazo de Virginia
Benavides, como quien sabe que se puede bautizar los partos, y dejar las
preguntas en el suelo.
Me doy espacio para
detenidamente leer la preciosa edición de su poemario, y reconozco el ritmo, el
fluir continuo de las aguas mansas, los animales en sueño, los equinoccios, y
las coincidencias evidentes con Islandia
y sus mejores habitantes, los Sigur Ros. Me
encuentro con que su primera plaqueta se tituló “Von”
(Lustra Editores 2011) y que en su cantata, la sentencia es sin reparos: “Islandia
es Lima”. Surca ejercitándose con tensa calma, susurrando al
vestigio de lo que se esconde como una buena sonata para la decepción, o la
resignación de la quietud como estante de menos reparos. Ella se sabe un hondo
recipiente de voces y cuerpos, pero adolece de seguridad para aventártelo a
gritos, y gime… hablando debajo de su blusa, atrapando la leche del pájaro rey.
Se sabe ya extinta, en calma,
vislumbrando orillas, remangando nadas y desvistiendo influencias, desde Wagner
hasta Eguren. Aquí la deuda musical es evidente, pero también es ritmo,
cansancio de espera, ¿deleite? de soledad. En suma… falta.
Yo que estoy en la orilla en
llamas, veo sus palacios gélidos, despojados de conciencia. Aquí no hay un
lenguaje desprendido, es ella, siempre es ella; no hay orbe, ni desquicio, ni
compromiso, ni fueras más que dentros… solo es ella, enjuta, en colores
pálidos, sin sombra, inocente… ¿cómo hace?
Thursday, March 13, 2014
De oficio... nadie
dedicado a César A.
El oficio del poeta ha tenido
siempre en vilo los tópicos del amor, la muerte y dios. Dentro de ellos, es en
este último tópico donde Rimbaud alguna vez dijo: “El infortunio fue mi dios. Yo me he tendido cuan largo era en el
barro. Me he secado en la ráfaga del crimen. Y le he jugado malas pasadas a la
locura”. El igual de Dios, como
lo llamó Enid Starkie, se enfrentó a Dios como muy pocos han sangrado en
letras, no aceptando la vida tal y como la hemos de vivir en este mundo, sin
concesiones y lleno de orgullo y confianza en su propia fuerza. Y anduvo sólo,
recorriendo Europa, haraposo y a pie, comiendo hambres con el viento y el
horizonte; describiendo esos años como
su temporada en el infierno. La mayor parte de los reveses que sufrió Rimbaud
tuvieron como causa su incapacidad para adaptarse a la vida, y de manera
especial su gran orgullo. Tanto en el dominio espiritual como en la realidad
cotidiana prefirió perder antes que hacer concesiones o inclinarse ante las
circunstancias; era incapaz de verdadera humildad, de aceptar una posición
inferior; nunca solicitó piedad, perdón o misericordia. A pesar de verse a sí
mismo como pecador, se vio como un pecador condenado y dominado por el fuego de
la ira y la venganza.
Ejemplos de estos, muy pocos.
Por no decir dos o tres más, debidamente registrados y expresados en obra. Es
así, que al leer la resignación de Juan Gonzalo Rose (entrevista con César
Hildebrandt), ante la imposibilidad de sencillamente poder ser él, abrazando en
contraparte el cristianismo; se demuestra que esta batalla silenciosa de cada
mañana, no es sólo usanza de templanza o consecuencia; es rito y triunfo
diario, es la punzante necesidad de ahorcar el sueño sin empuñar el caño y
revestirse de humano una y otra vez… para al final, siempre ¿perder?
Joyce dijo alguna vez que la
irresponsabilidad es parte del placer del arte, que es la parte que las
escuelas no saben reconocer. ¿Y dónde se reconoce el oficio del poeta que
sangra en el olvido? Pues en su consecuencia. Y allí es donde no cabe el
juzgamiento de ningún bípedo, ni de los muertos, ni de las prístinas vitrolas
de la conciencia crítica. Es por ello, que ante las conversiones de los hombres
distraídos por el sol, que ante el derrumbe de bruces del que persigue un hado
equívoco, nadie podrá discutir por qué ni señalar siquiera, el devenir de una
sencilla opción: la de seguir.
Porque a fin de cuentas, amado
personaje, cambiaste un opio por otro, dejaste los efímeros cielos de la
autopista a la contra, por otras palabras. Yo sé, que allí donde se han
escondido los oros cárdenos de tu silencio en cadenas, aún va el vate, el
distraído amante de nadas que recorre la ciudad buscando algún lugar dentro.
Friday, March 07, 2014
puras costumbres
Ten cuidado que te acostumbres…
A bajar en la misma estación,
Y al cubierto plateado junto a la servilleta,
O al armario organizado que establece cuándo es lunes y
cuándo es viernes.
Ten cuidado de tu muela sin caries…
Y de la división higiénica del papel que nadie quiere.
Porque puedes llegar a oler bien donde hiede,
Y asimilar que tras ventana hay posibilidad de parnaso,
Y no de averno…
Ten sumo cuidado de los rectángulos,
En especial de los que caben en bolsillos.
Asusta el anhelo, pero mucho más el brillo
Del reflejo almibarado y la necesidad de sonrisa.
¡Huye de la tecla de entrada!
Voy a decirlo en tu idioma: escapa, escapa…
Porque donde hay discreto encanto
Asusta el silencio y se convierte en verbo el asco.
Tuesday, February 18, 2014
Sobre Venezuela y otros demonios...
Problemática expuesta por
medios interesados. Defendida y atacada por posturas antagónicas y en muchos
casos dogmáticas; problemática política azuzada por intereses particulares de
empresas, gobiernos, países, sectores políticos, estudiantes y civiles en
general. Muertes que justifican la indignación pero que también recuerdan las
que muchos pretenden que olvidemos, en Venezuela y en muchos países de la
región (¿Bagua les suena?). Hechos vergonzosos que se resaltan desde el punto de vista más álgido y
que desean opacar golpes de estado y muchas intentonas de boicot a un país que
guste o no, ha elegido legitima y consecutivamente por una vía que a nuestros señorones de
la gran prensa le saca roncha. Error o acierto que nos involucra pero que
también da cuenta de la más cruda realidad: el orbe en su conjunto y la
historia demuestran que los sistemas político económicos existentes no
resuelven los grandes problemas de distribución y las asimetrías generadas por
la vida moderna. El Chavismo y sus seguidores no han desarrollado ni hecho
honra al llamado Socialismo del siglo XXI, pero ello no genera un quid pro quo a
favor del mejor maquillado neoliberalismo que tanto se reclama en toda América
Latina por los liberales extremos reunidos (en nuestro caso) en torno al Comercio y compañía.
Aquí hay movilizaciones
estudiantiles legítimas, que bien sabemos pueden ser canalizadas y manipuladas
(cuánto nos ha manipulado la CGTP a los estudiantes en los últimos años) en pro
de intereses mayores. Dinero de por medio a representantes de la derecha venezolana (Leopoldo López encabezó el
golpe de estado del 2002) y medios de comunicación arrinconados por la
recurrente política de los estados socialistas de querer zafarse de los medios
de prensa opositores al caballazo. Hay que ser claros, la bestialidad política e intelectual
de Maduro es lo que ha envalentonado a los sectores contrarios y mal ha hecho
en refugiarse bajo el manto de la muerte de Chávez y no proponer salidas
políticas con sectores que antes votaron a favor del proyecto socialista y hoy
están dubitativos o en contra.
No le creo al Comercio ni a
sus satélites peruanos, ni sus réplicas en el extranjero, porque hace décadas
que estos dejaron de informar, y se vendieron a la causa del bolsillo y el
negociado. No me creo el legado de
verborrea politiquera de la izquierda fanática que ve en todos lados a la CIA y
hace vista ante la inseguridad y desmadre económico que se ha vuelto Venezuela.
Hoy, lo único que hay que refrendar es que este se ha vuelto un conflicto
ideológico que defiende intereses particulares de sectores sociales y
empresariales aferrados a un modelo que no engloba a la sociedad, y que ve más
por si mismos que por la colectividad. Esa, es la triste y opaca realidad, que
en medio hace sangrar a inocentes y deja hasta sin papel a los culos.
Thursday, February 13, 2014
Misa de Gallo
Tema: Misa de Gallo
Álbum: Endechas
Dirección y Producción: Eduardo Braga Maldonado
Colaboración en Fotografías de: Rita la Caimana, César Ávalos y Alexander Barrenechea
Tuesday, February 11, 2014
Impresiones varias...
Una especie de brumosa soledad y
contundencia pueblan estos textos, en donde circulan rostros, maravillas
despectivas teológicas, Tánatos regodeándose en su arquitectura de discurso poet. Y en donde el lenguaje hace su
propio desarrollo. Búsqueda, hallazgo y hartazgo. Sensaciones de harto vacío al
mirarse al espejo. Al amanecer, al anochecer, al límite cruzado en las
madrugadas. Al parecer aquí encuentran su propio ritmo, su voz de maese
estier-colero que abandona el caos dial para someterse a la construcción de “su poesía” de cuervo. No por algo el bat avizora tras la ventana, las mañanas
lúgubres o soleadas de este maldito cono. La tecnología que aborrece lo rodea y
lo acosa. Este libro es el libro de sus propias baladas. Ahí esconde su propia luminosidad
y tormento. Se ha hecho un hueco desde donde saca estas palabras de occiso.
Invasor él sale a la calle y respira
artificial otras palabras. Este es su testimonio.
César Ávalos
***
Este libro refleja la implosión de la urbe hacia otra
inmensidad. Aquí la ciudad entera se va sumergiendo bajo el megatsunami de la
configuración poética. Por todas partes va subiendo el volumen del rumor
del cero resonando
en sus esquinas y muros binarios. Por debajo de la apariencia, de la
pradera de las antenas, de la vida semiformal que va evaporándose con ese
sosiego del sellado y recibido, en este semirreal –luego falso- mundo de pantallas
donde cada cual resulta un cosmos, el poeta ve en todos los muros anímicos
y materiales los templos
en escombros, iglesias en cenizas y catedrales molidas. Bajo la cáscara de
‘cheques’, de ‘chupetines’, de ‘frijol canario’ ha descubierto y a la vez
creado una ciudad mucho menos imaginaria que la “real”. Con imágenes muy
vigorosas y perforantes, con frecuente poderío verbal, con adjetivos vivaces y
fosforescentes, conjura una urbe poética terrible y trascendente, un plano
original, una fortuna de realidad, una inmensidad, llana inmensidad.
Ahí el vuelo de Jonathan Estrada. A la vuelta de la esquina el vuelo.
José Pancorvo
Sunday, February 09, 2014
Palabra de Occiso
Bajo el sello de la editorial KOVACK, con el fabuloso arte de tapa de Edmer Montes.
Un agradecimiento especial a César Ávalos y al distrito de Ate - Vitarte.
Saturday, February 01, 2014
MOKAMBO
A
Hildy Quintanilla y César Ávalos,
esos
enormes faroles muertos de una generación perdida.
Asido
a la mano ajada de su madre, caminaba encubierto en su diminuto camisón de
felpa. Año a año, desde que lo recordaba no dejó de ser el mismo espanto y la
misma curiosidad. Las mismas cuadras abarrotándose de almas púrpuras que
rezaban lo que el no sabía qué ni por qué, pero que al fin y al cabo se
mezclaban en un mar de gentío lerdo y atónito; pero en medio de todo, de ese
somnoliento rito, siempre estaba allí, la misma figura. Los brazos de fierro
que se insinuaban como víboras atormentando lo que parecían ser almas en
desgracia, como destripando el espectro de unas vidas aparentes que tenían la
posibilidad de una última palabra antes de su final, y en medio de ello el
rostro fauno, grosero, espantoso que se coronaba con un par de cuernos y unos
ojos rojos que tintineaban incólumes, entre los turroneros y anticucheros,
entre las veredas meadas y los locos calatos que se arrodillaban ante la figura
de fe que se zarandeaba al ritmo de fúnebres melodías. Sabía que esa figura,
que entendía como una escultura de adoración al averno, era el pórtico de una
realidad nueva, la entrada de una especie de ensoñación que se absorbía de ese
rebaño de plegarias, y que conducía a nuevas puertas, a nuevas formas y hasta
quizá a nuevos mundos. Todo en su mente se reducía a no poder mirar los ojos de
aquel demonio de fierro, y allí, entumido, chiquito, apoyaba su cabecita a las
faldas de su nodriza, de su refugio, y atemorizado siempre decía: ¿mamá, qué
hay allí?
***
El grupo siempre se había reunido
a las espaldas del Riviera. Allí se
acobijaban unos a otros, como una manada en celo y bebían lo que alcanzara tras
el bolsillo colectivo de la chancha. Se armaban los pocos falsos que podían
dotarse en los trueques de le economía de Quilca, y se enrumbaban a la
ensoñación. A cortejar el ritual de beber de las aguas de la noche desabotonada
y sus posibilidades deformes. Era el Mokambo,
acaso el útero enfermo que recibía a esos acólitos de la anarquía, que huían de
los delantales y los cordeles danzantes, y esquivaban zigzagueantes las
consignas de las aulas y los puños alzados. Ese terruño efímero que con su
escultura del demonio traga hombres, se los tragaba y engullía para
suspenderlos del miedo, de la oscuridad adrede, de los pasos atormentados de
los encasillados hombres de fe, y de sus techos inertes, siempre densos,
siempre roídos, siempre los mismos. Al bajar los peldaños mohidos, todo no era
sino residual, luces violetas que resplandecían contra las esquinas difusas, y
el brillo de vasos que contenían brebajes dudosos. Los parlantes quejosos
emitían los himnos de un desamparo liderado por los espasmos de Joy Division, The Cure, Echo… y los
miles de ruegos que en esa época gemían por dar término a la vida que se
producía en la otra parte del mundo por esos días. Nadie sabía cómo ni por qué,
pero el deseo de descolgar las amarras bien sujetas al cuello, los amotinaba a
todos los asistentes del Mokambo en una danza incolora y epiléptica. En una
orgía del desencanto que brincaba y se sacudía en soledades varias y esquizas.
Las chamarras negras sudaban y se formaba en el suelo una masa dudosa de
puchos, vómito y huellas, que bien hubiera nacido allí el principio de una
rivera Estigia. Al ritmo de The Forest,
los rostros ignotos se remecían y olvidaban, se acostumbraban a desearse sin
verse, y al galope exudaban los sexos calientes. Unos se arremetían entre el
baño escueto y la barra, otros no reparaban en el haz de luz violeta y se
dejaban guiar por el ensueño de saberse fuera… al fin fuera de la luz de las
velas y el eco de los noticieros. El grupo se sabía unido pero disperso, y se
entendía que a estas alturas de la noche ya nada podría detenerlos y sabrían
despegar los pies del suelo hasta una noche que no se creía posible. Y a veces,
sólo a veces; cuando escrutaban sus bolsillos y eran presa de la ecuación más
triste de las madrugadas, reparaban en que no había más monedas, y que todo
empezaba a diluirse y a ponerse cuesta arriba, y tendrían que ofrecer un
intercambio, o quizá salir y dar nuevamente de bruces con la idea de que esa
noche habría de terminar, o mejor dicho, de que lo efímero no era nunca la
gravedad.
***
El
gentío había sacudido los pañuelos en señal de adiós, y los miles de fieles se
empequeñecían ante la dádiva de la figura lerda. Lloraban, se persignaban y
pedían a su manera, otro fin, un escape a toda aquella distorsión que se había
vuelto el Perú y sus luces intermitentes en medio del anfo y los brazos
mutilados. Sabían que estando allí, juntos en plegaría, eran más fuertes, pero
no menos vulnerables al espectro de la insania que se había vuelto el vivir. Y
volverían a purgar por un lugar en la cola de los panes y demás. Y cruzarían la
avenida Tacna como convencidos de que algún día el hollín impregnado en sus
almas se volvería infancia, y derrota del espanto. El, iba casi agonizante
recostando la mejilla en el hombro de su madre. Y viendo como se desarmaba esa
realidad estremecida de comercios al paso, recordaba los ojos rojos de aquella
figura. Sus brazos deformes que muy en el fondo siempre quiso abrazar. Y
también recordaba las severas palabras de su madre: prométeme que jamás entrarás a
ese lugar. A lo cual, año a año el asentaba sin mencionar palabra
alguna, pero que año a año esperaba ansioso para reencontrarse con lo que el
intuía un destino, un hado resuelto de figuras oscuras que en su mente no descansaban sino en los tibios dibujos que
su profesora reprobaba por el exceso de crayón negro y ojos rojos. Y así,
legañoso, y adormitado, no dejaba de estirar la cabeza al saberse cerca de la
cuadra aquella, de la vereda escueta que se recostaba en esa avenida ancha que
a esas horas lucía como encantada y paralizada del desorden que le era habitual,
y vislumbrando la resolución de la figura ocre, vio cómo el demonio devolvía unas
almas exultantes a rastras, en un abrazo tan solidario y tan poco firme, que se
supo en seguida despierto; y como nunca había sucedido, y no por la menor
presencia de la figura metálica y sus hombres engullidos, perdió la vista en
dos momentos, y se encontró con la mirada de aquella caterva en cuero que se
deshacía, y como si el fragor del fin de la madrugada lo hubiera hincado en la
sien, observó los postes, y allí…
***
Asumiendo
la derrota de la circunstancia, el grupo procedió al admitir de un nuevo día, y
orgullosos de haber sido unos entre millones, danzando a la espalda de la fe y
la inmundicia, a espalda de las bombas y los apagones, subieron entonando una
imitación de melodías, de esas canciones que abandonaban. El Mokambo los expulsaba tal como siempre
prometía, dándoles por el culo en la resaca y obrando justo en su dosis de
paréntesis, regurgitándolos de nuevo al ruedo, de nuevo a las mañanas torcidas,
de nuevo a la angustiosa mirada esquiva sin horizonte, pero les ponía su última
prueba, y los obligaba a superar doce escalones que bien serían la prueba de un
Sísifo cansino, y allí se arremetían entre tropiezos, en solidario abrazo que
brindaba por el fracaso, y ante el primer rayo de madrugada, al sentir el frío
raquítico de Lima, vieron los ojos de un niño sobre los hombros de su madre, y
encontrados como en un guiño perplejo de almas que se reconocen y se invierten,
el niño, la madre, ellos, y los ojos rojos de la figura de fierro, espectaron
el mayor silencio que hayan encontrado entre su penumbroso día a día, viendo
como a la muerte de la luz eléctrica de un poste, pendía un perro sangrante,
hondeando con el hocico quebrado y un cartón que decía: Teng Siao Ping, Hijo de perra.
Saturday, January 18, 2014
desde 1535 hasta esta huevada...
Lima;
capital del departamento del mismo nombre de la República del Perú, a orillas
del Río Rimac y no lejos de la Costa. Hermosa Ciudad, una de las más prósperas
del Sur, ha extendido notablemente su área y cuenta con 1716000 habitantes
(limeños). Posee dos universidades: la Católica y la de San Marcos (fundada en
1551), varios museos (Arte colonial, Historia, Pintura) y una biblioteca
excelente. Entre otros edificios merecen citarse el del Palacio de Gobierno, la
Casa de la Moneda, la Catedral (consagrada en 1625 y reconstruida después del
terremoto de 1746). Su vida comercial está favorecida por la amplia red de comunicaciones
que la unen a los puertos de El Callao y Huacho y a los pueblos de la sierra.
Fundada por Francisco Pizarro en 1535, llamóse primitivamente Ciudad de los
Reyes y fue, hasta 1821, capital del Virreynato.
Definición del Diccionario Larrouse
Ilustrado (1964)
Ya en 1989 Melville (Cap XLII de
Moby Dick) había escrito: “¿No es el recuerdo de sus terremotos
demoledores de catedrales, ni el embate de sus frenéticos mares; ni la
infecundidad de sus cielos sin lágrimas, pues que nunca producen lluvias, ni el
espectáculo de sus vastos espacios donde se alzan botareles inclinados,
yacentes piedras sillares y cruces terciadas (como en un astillero de tumbadas
flotas ancladas), ni sus avenidas suburbanas con paredones que se apoyan los
unos contra los otros como revueltos mazos de naipes, lo que hace que Lima, la
sin lágrimas, sea la más extraña y triste ciudad que usted pueda ver? Ello se
debe a que Lima ha tomado el velo blanco, y existe el más alto horror en esta
blancura, que define su tribulación. Vieja como Pizarro, esta blancura mantiene
siempre nuevas sus ruinas, no admite el jovial verdor de su decaimiento:
extiende sobre sus rotos terraplenes el rígido palor de una apoplejía que fija
sus propias distorsiones”; y continuarían desde sus propios
anaqueles Salazar Bondy y Congrains deshaciendo los mitos de la Señorial
Ciudad de los reyes. ¿Qué es lo que describe una definición de diccionario y la
realidad destruye hasta hacer añicos ese concepto de hermosa ciudad?, que ahora
yace a orillas de un vertedero de basura aprisionado entre muros que es el Río
Rimac. Muros que han estrechado la vera del afluente hablador para dar paso a
más concreto, a más autos, a más insania, a más reducto de carbono instalado en
nuestros bronquios. Qué hace que ese concepto de próspero se detenga cuando se
exalta su extensión en área y población, entrelazada por mastodónticos rieles
de concreto que la atraviesan de un punto a otro punto, rebasando el brío de
sus contrastes, desde San Isidro hasta los pasajes tuberculosos del Agustino,
desde La Planicie hasta los asentamientos verticales de Cajamarquilla en
Lurigancho Chosica; desde la pujante Gamarra hasta los lúmpenes barrios de
Mendocita o La Floral. Allí están embutidos sus casi 9 millones, exhibiendo
camionetas cual presunción fálica, entre mototaxis, camiones, skates, triciclos
y millones de apresurados a pie. Qué es lo que las mañanas de esa ciudad sin
lágrimas te hacen llorar cuando se muere día a día, hora a hora, minuto a
minuto, en las prisiones de latón estrujadas a bocinazos y hedores
insoportables. Esa es la celebración del espanto que acoge ahora ya no 2
universidades, sino centenares de claustros de enseñanza al paso, propiedades
de la corriente mercenaria que se alaba bajo el espíritu del emprendimiento;
que con sus mensajes a todo brío te conminan a “salir adelante”, qué es esta
ciudad sino una simple maraña, una gráfica de sus postes atravesados de miles
de mensajes y señales piratas revoloteando como madejas de cromo entre techos
fruncidos de parabólicas y sin desague.
No están acaso todos sus alabados
acabados arquitectónicos siendo arrasados por contadas compañías que aducen el
dinamismo de la economía y el sector inmobiliario, edificando panales a diestra
y siniestra, mutilando el simple horizonte para volverlo un Tokyo con cachina y
un New York con Parada. No vive Lima sin su color de aceras, sin su orín
esparcido ni su muro empapelado de turbios desconciertos. Así se recorre, su
extensión incierta, entre un salivazo contenido y la ebriedad hecha conducta,
entre el corrompido estado de las ventanillas y sus brillosas tiendas
comerciales, entre travestis henchidos y prostitución soslayada, entre el
sosiego de Starbucks y el pase escondido del jirón Castilla. La lima de Ribeyro
que se perdía entre malecones y azoteas, hoy se escurre entre baches y
rascacielos; las calles de Vargas Llosa hoy se debaten entre el monstruo de
Tola y las tolas de Maranguita. Hoy se decide si se vive a punta de bala y
seguimos pa' adelante, zapateando, brincando, usurpando todo terreno, esperando
la lluvia por si de una buena vez, o nos rebasa o nos limpia en cura.
Yo los invito a reconstruir ahora
mismo ese inicio de la Casa de Cartón, ese que dice: “ya ha principiado
el invierno en Barranco, raro invierno, lelo, frágil, que parece va a hendirse
en el cielo y dejar asomar una punta de verano. Nieblecita del pequeño invierno,
cosa del alma, soplos del mar, garúas de viaje en bote de un muelle a otro,
aleteo sonoro de beatas retardadas, opaco rumor de misas, invierno recién
entrado…”. Sencillamente, imposible, salvo, claro está, que usted sea
ciego, o mejor aún; que pida un crédito.
"Lima en su ley, tertulia
de terrores
Ajos de terruño,
sueños ocres en menores
Sueños ajenos en
aviones."
Wednesday, January 01, 2014
ENDECHAS
Hola, acabo de reunir un conjunto de canciones en este espacio, y a ese conjunto se les ha titulado "ENDECHAS". Pueden escucharlo por completo y gratuitamente aquí: https://solobones.bandcamp.com/. Si les agrada, sería muy importante que puedan compartirlo. Este disco va para Beletín y merece un agradecimiento especial para Eduardo Braga, César Ávalos y sobre todo, al distrito más mórbido de Lima: Ate Vitarte.
Abrazo,
J.
P.D.: la carátula es una fotografía parte de la serie "Lima Amanece 2011" de Rita la Caimana.
Friday, December 27, 2013
El reino aparente
De
los colores crispados ha nacido un reino.
De
veredas lustrosas y regiones transparentes,
De
panales erectos y habitación en resumen,
Donde
el brío es decreto de un titular
Y
el ascenso, el escalón dorado donde culmina el sueño.
Por
entre estrechos eructos
Se
distribuye el reino; entre los briosos, los lustrosos y los ignotos.
Y
en combinado de agachados se mezclan
Para
dar tenor al reino… el reino aparente.
Surcado
está, de matas, fierro, cemento y caca
De
ese color que llevan los vértices de las aceras
Entre
orines y bolsas al aire, por entre cenizas y astillas
En
azaroso vestigio que intenta barrerse
Como
siempre corresponde, en tórridas madrugadas.
Puedes
conocer sus madrigueras y palacios,
Responsablemente
distanciados.
Guarnecidos
por uniformes especiales
Y
sigilosamente remallados por distintos telares.
Pelajes
especiales, afiches recortados y servilletas de doble hoja
(Aquí
se extienden las praderas del oriente y su plaga)
Algunos
reinos tienen bosques y otros, paja,
Y
las bancas son decreto de la ausencia de los muertos;
Pues
seducen tanto en avenidas como en penosas cuadras,
Donde
habitan el extremo absurdo y el pertinente delincuente,
Que
bien calzado, viste corbata y porta armas de palabras
Y
serena consecuencia con el dolo
(Aquí
cenas de Ribeyro y muchas, pero muchas papadas)
El
reino se yergue con accesos numerados
En
carné de contraseña
Y
con sencillos trueques
Por
lo que esté uno dispuesto a que el futuro se empeñe.
Pero
si de adquirir un elefante se trata
Vaya
usted a saber los planes que se ofrecen
En
módica sumisión del destino
Y
llanto decorado de pantalla plana
Siempre
ecuánime y lustroso,
En
el pasadizo de los sobres excretos
Que
llevan el rostro de la risa fatigada
Y
sus faroles sepias untados de madrugada.
El
esquivo escollo es para algunos, carcajada.
Que
en arpegio gélido desprecian desde su plateada montaña
En
corbata persa los anónimos briosos.
Y
debajo los lustrosos decimales: digitales, amoldables
Los
sumos pálidos aceptantes,
Bullen
por el bólido diploma
De
timón y fálico derroche
Que
permita dejar el insano decorado de nuestros bien milimetrados
Suplicios
urbanos.
Pues
los ignotos otros, vamos desquiciados
En
latones dinosaurios encallando
Y
naufragando por selvas púrpuras
De
añejas rutas y coro a bocinazos.
Más
abajo están los ojetes henchidos
Y
las mamadas bajo el puente
De
orgasmos clandestinos y sobeteos turgentes
Entre
vómitos y axilas de resaca
Donde
sudan el vientre y las tupidas rajas
Como
cuentos carcomidos
De
un centenario apolillado,
Guardián
de las derrotas sin aliados
A
dos luces y entre cerros
A
palabra de olvidado incinerado.
Y
las rejas… las rejas, los postes en maraña
Los
murales efímeros y los camastros de telaraña.
El
estibador de toneladas
Y
el cortejo de pirañas, entre teñidas fachas.
Todo
en mezcla de requinto y máquina.
Porque
este reino surgió en 4 días de resaca
Pues
la juerga de dios duró lo que tenía que durar para semejante falla.
Y
hay que imaginar el orden entre lotes y manzanas
Huyendo
de trampas y sorteando cacas,
Fumando
el eco de la tumba de los ruidos
Haciendo
del delirio la constante del rostro
Pegado
a la ventana, pegado a la pantalla
¡Pegado
al mismo suelo ardiente donde ya no crece nada!
Más
podrida no podía estar la siembra
Si
querías cosechar siglos de farsa.
Y
aparentemente el canto ha resumido el paréntesis
Y
vuelto está hecho el dorado marco,
Pero
escrito en letra de adenda
Como
quien husmea la masa de un pan que brilla por fuera
Olerás
el culo de esta patria vieja
Que
chorrea sangre, mierda y mucha, pero mucha… seca esperma.
Wednesday, December 25, 2013
El regalo del consumo
Grosero, grotesco y mercenario.
Calificativos que se aúpan en redor de la editorial del Diario El Comercio del día
de hoy, titulada “El regalo del consumo”
(http://elcomercio.pe/actualidad/1677924/noticia-editorial-regalo-consumo?ref=ecr)
Aquí algunas de sus
perlas: “Ahora, no faltan quien intenta
aprovechar estas ciertas y oportunas reflexiones espirituales para
distorsionarlas y transformarlas en discursos políticos. Personas que quieren
convencernos de que el consumo en general (y en cualquier época) es
frívolo, de que él nos ha transformado en una sociedad egoísta y
despilfarradora, y de que todo tiempo pasado fue mejor. Pues bien, valdría por
eso resaltar que el consumo no es algo frívolo en sí mismo. Consumir es
sinónimo de satisfacer necesidades. El consumo genera empleos que alimentan
familias. Detrás de la producción de los bienes que se consumen hay innumerable
historias de emprendedores que toman riesgos para crear lo que sus semejantes
demandan. Y también incontables historias de trabajadores que se esfuerzan para
ganar el sueldo del que dependen ellos y sus seres queridos. Visto así, el
consumo no resulta algo frívolo como muchos nos quieren hacer creer.”
¿A qué consumo se
refiere el diario El Comercio?, ¿de qué manera se sustenta ese consumo y aporte
sostenido al PBI que tanto se resalta? ¿Acaso no hablamos particularmente de un
comportamiento de consumo al crédito con tarjetas prácticamente embutidas al
consumidor, con la opción del pago mínimo, y la respectiva condena a pagar en
36 cuotas lo que quisiste pagar en 3? No tenemos nada en contra de pagar una
cena o almuerzo con una tarjeta, pero ¿es síntoma de salud y educación financiera
pagar los alimentos básicos (34% del gasto familiar según el ENCP 2012) a
plazos?
No es sorpresivo
como las tasas de morosidad siempre se elevan hacia octubre-noviembre y mágicamente
descienden al cierre de diciembre. Por qué no se refleja la cantidad de
refinanciamientos, re pagos, re préstamos y compras de deuda que existe en el
mercado financiero. Por qué no se diferencia la morosidad inmobiliaria,
vehicular de la de tarjetas de crédito (para calificar como moroso en un pago
hipotecario debes retrasarte más de 90 días), por qué no se revela la cantidad
promedio de tarjetas que tienen los consumidores. Por qué no se analiza la
relación salario y número de tarjetas (en algunos casos hay personas que
manejan hasta 10 tarjetas). Por qué no se publica el número de castigos y
ventas de carteras morosas que realizan las instituciones financieras al cierre
de diciembre para cerrar sus indicadores de morosidad en niveles aceptables (acaso Mibanco no castiga su cartera cada 3 meses?).
¿Cuánto se ven
afectados los productores de Gamarra con la competencia predatoria de productos
chinos y las prendas que se venden en las grandes casas comerciales? Lo que El Comercio aquí hace es distorsionar
un incremento nominal del nivel de compra del consumidor para trasladarlo a una
aparente salud e incremento en el nivel de vida y el nivel del empleo, que es
farsante. Aquí hay una grosera pauta comercial hacia los bancos, las grandes
casas comerciales, y un aliento a el tan anhelado “compra más”, “endéudate más”
y contribuye al crecimiento y a tu sociedad,
con el acto mismo del artificio y el engaño.
No tenemos nada en
contra del crecimiento en venta de celulares (Alan García dixit) o de las
tablets, o de cualquier cojudez que se te antoje tener. Pero sostener y alabar
un crecimiento en función a ello, es vergonzoso y absurdo. Un carrusel de
morosidad al cual nadie ataja sino hasta que todo se depreda y todo se bota. Y
por último, no tenemos miedo en condenar el “consumismo” que tanto se alaba,
porque a fin de cuentas, el celular no te alimenta y la fotografía se olvida,
en este circo del exceso y mórbida experiencia.
Fuentes:
Arte de Banksy
Saturday, December 07, 2013
Bajen esos precios ¡Llegó Nicolás!
"¡Tun tun! ¿Quién es? Gente de paz
Bajen esos precios ¡Llegó Nicolás!
Bajen esos precios ¡Llegó Nicolás!
Desde los anaqueles de la invención más risible de Bradbury, llega esta acuarela de realidad, psicotrópica y huachafa: el spot del Gobierno Venezolano tratando de soliviantar la jugada de sectores empresariales para controlar los precios por las fiestas navideñas. Ya que en el reino de la inflación las cifras llegan al espanto. Hasta allí, puede discutirse y debatirse, pero; ¿un spot?, ¿una pauta comercial con jingle a lo Mattel a ritmo de cumbia y rostros sonrientes cargando refrigeradores y demás delicias del consumo abyecto más capitalista. ¿No hay acaso acción más vergonzosa para un gobierno socialista que levantar y azuzar el consumo a través de propaganda comercial?
Poner a Maduro como un símil de San Nicolás, es la decadencia desesperada de un gobierno que no tiene ni la más puta idea del ideario que han levantado merecidamente en el frente alternativo sudamericano, junto a los actos valerosos de gobiernos como el uruguayo, argentino, ecuatoriano y boliviano. A Chávez se le podía reprochar todos los histrionismos desaforados revestidos de mesianismo, pero esto es indigno. A este gobierno se le puede achacar en materia política, económica y social... como a todos los experimentos de alternancia sistémica; pero esto es indefendible. Es Orwell tocando la cucaracha, es Huxley pidiendo la última dósis de LSD, es Zamiatin preguntándose por qué un número es un número. La consecuencia de los actos de izquierda tiene que venir con forma también, y este acto es de los más asquerosos que me ha tocado ver. Equiparable al baile del chino, o al spot del APRA para bajarse a vargas Llosa. Un gobierno no es una casa comercial, ni un banco regalando licuadoras por depósitos a plazo. Dejémosle eso a los creadores de ese sistema, y no hay rubor. Pero esto es horrendo, es mórbido, es de alguna manera u otra: un espantoso sepelio.
Thursday, November 28, 2013
Correspondencias...
“Mi querida, tu carta de julio me llega en septiembre,
espero que entre tanto estás ya de regreso en tu casa. Hemos compartido
hospitales, aunque por motivos diferentes; la mía es harto banal, un accidente
de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo
lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto
así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy
hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está
del lado de la vida y no de la muerte. Quiero otra carta tuya, pronto, una
carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y además no es lo
mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se
tratara de mí mismo. El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los
que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista
frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra
cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima.
Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos
envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso
sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria.
Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra.
Escribíme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te
bajaría el slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te
quiero a cada chicotazo.”
9 de setiembre de 1971
Carta de Julio Cortázar a Alejandra Pizarnik
Ella se quitaría la vida el 25 de setiembre a los 36 años.
Wednesday, November 20, 2013
HGK
Hervidero de ascos
Y tropel de empaches.
Embutido insano de nortes y suelazos,
Cadalsos en flema y ventanales clausurados.
Veredas estrechas, en clave de orín
Y místicas sorpresas de mierda dispersa.
Tantos, tantos…
en regado suplicio
Adornando los libros, de ritmo menstruado.
Cacheríos al paso, entre emolientes rancios
De rutas sin salida, y callejones falsos (repletos de
falsos);
De ojos cárdenos en sombra
Y filuda amenaza sin por qué ni respuesta.
Culos henchidos e índices gastados,
Humareda lívida de cilicios imaginarios
En comunión de fracaso
Y ágape de miga sin “sírvete hermano”.
Oh, estupor de pesar olvidado
Te has colado entre ilusiones de propaganda
Y uno que otro colorín colorado,
Te has vertido entre las luces y espejos
Como un cálido verano de pantalla
Que brilla espléndido a pesar de la acera ahuecada.
Pues hubo mucho brillo de bombazos
Y mucho juego en sombra de lenguas ebrias y pulmones pardos.
Pues ese es nuestro relicario tupido
De rezos y ludo zurcido,
De ventanas parchadas y abriles escarpados
Entre el canto disperso y el hedor organizado.
Cuanto hubo de pútrido habrá de sudario
Y la balsa deambulará, a tumbos y en patios
Sola entre multitudes,
Lerda entre carreteras,
Ploma entre briosos colores… todos los negros
colores.
Thursday, November 14, 2013
Huacas
Rafo Ráez se asienta solitario
ante el eco de unos cuantos asistentes distraídos. Se resume en una sonrisa
soslayada y toca como si fuera la última vez; entregado, divorciado de la
angustia de sus creaciones antiguas (léase “vergüenza de existir” o “vive
intensamente”) y afirma con razón y propiedad, que es un mejor guitarrista, desnudando
la belleza de su Gretsch y acoplando sobre una afinación de sexta baja, los
acordes de “ritual de los hijos”, aquella mención sucedánea entre una
composición renacentista, y un romanticismo ayacuchano que se deshoja a medida
que se desarrolla como un lento desnudo los más de 8 minutos de hipnotismo y
ritual. Porque “Huacas”, el nuevo disco de Ráez es, más que un cúmulo de
canciones, la historia de un ritual, que otorga ofrendas a la vida, a la
tierra, y al derecho de saberse ahora… agradecido.
Siento - y esto es pura
presunción- que Rafo se encontró con este disco en medio de otro disco (allí
donde espero recaigan "María Ramos" y otras inéditas) y cabe ser razonable ese
bifurque, si en medio de un proceso te hallas ante este mágico proyecto llamado "Huacas, Burbujas y Rock and Roll". Quienes hayan presenciado la puesta en escena
de esta belleza, sabrán a qué me refiero, con el dejarse llevar por este
retorno a la infancia y canto a la vida que ha sido esta temporada. Observar
las acrobacias de Dirck Pajares (¡enorme descubrimiento!) con su carisma
encendida a flor de piel, te turba hasta la médula de añoranza. Presenciar su
capacidad para hacerse uno sólo con las ramas, y al sentido de lo que exprese
el viento, demostrar que no se está tan lejos de afirmarse en la tierra, es una
auténtica delicia. Pero si hay algo que resaltar por sobre todo este combo de
música y escena, es el ritual de las burbujas. Jamás, había presenciado, el
poder que un cúmulo acuoso echado al viento por azar, puede generar en las
personas. Observar burbujas de todos los tamaños y formas, desde las pequeñas
hasta las gigantescas, es una experiencia que nadie debería negarse. Intuyo que
Rafo ve en sus hijos esta azarosa danza multicolor que se despide entre los
dedos de niños impacientes o entre el cielo mandarina que fallecía (los
espectáculos estuvieron pensados para ver morir la tarde) como anunciando el
fin de la fantasía.
Es preciso hablar de lo que ha
sido este espectáculo para entender el discurrir de esta ofrenda que Rafo nos
entrega sin mayor pretensión, y hay que resaltar las virtudes de Carlos de Paz
en las percusiones (sobre todo en "Persecución y llegada a Pachacamaq") y Amadeo
Gaviria en la producción; para ser justos con tamaño esfuerzo. Pero si hay que
hablar de las auténticas canciones en este disco, debemos señalar que el
progreso como instrumentista que Rafo no se cansa de repetir e irrogar en sus
últimas entrevistas, se luce en los dos cortes más bellos del disco, que son “Ritual
de las ramas” y “Pariwanas”. Cada uno; sensual, serrano a su manera,
psicodélicos en la simpleza de las guitarras acústicas y las percusiones
mínimas. Se siente un círculo cerrado en esa búsqueda incesante de siempre
querer encontrar un sonido nuevo (desde “Campo minado de corazones, hasta “King
Kong palace”). Por supuesto, hay herencias de Obsequio (el otro ejemplo más
minimalista de Ráez) en “Ritual del mar” (una variación de Karma) y una
oportunidad desperdiciada de producir mejor un tema rico como Spondyllus; y
hasta un guiño para almorzar en restaurant de Gastón Acurio con “Minifalda
Andina”. Empero, el disco surca como sin quererlo, en un afán por dibujar
nuestra herencia y futuro, en un constante intercambio de ideas de esta aldea
que nos hemos vuelto.
No es para menos el orgullo del
cantautor con este nuevo hijo, indudablemente por debajo de Camisa, pero bien erigido
entre sus ya 9 placas. Un triunfo a la persistencia y consecuencia, lo que más
extraño resulta todavía.
Tuesday, October 29, 2013
Nuestros sueños de Eunuco
I
Nuestros sueños de eunuco, sin semillas en la luz,
de luz y amor, los vaivenes del corazón,
castigan los miembros de sus hijos,
y amortajados su manto y su sábana,
acicalan a las novias oscuras, las viudas de la noche
presas entre sus brazos.
Las sombras de las niñas, con sudarios fragantes,
cuando se esconde el sol se apartan del gusano,
de los huesos del hombre, quebrados en sus lechos,
por nocturnas roldanas que vacían la tumba.
II
En ésta, nuestra época, el bandido y su hembra
fantasmas de una sola dimensión se aman sobre un carrete,
ajeno a la verdad de nuestros ojos,
y dicen engreídos sus naderías de media noche entre poses
banales;
cuando paran las cámaras corren a su agujero
bajo el jardín del día.
Bailan entre nuestra calavera y sus linternas
imponen sus imágenes y echan fuera las noches;
miramos esa función de sombras que se besan o matan,
con fragancia de celuloide la mentira es amor.
III
¿Cuál es el mundo? ¿Cuál de nuestros dos modos de dormir
despertará cuando el bálsamo y su sarna
levanten esta tierra de ojos rojos?
Desatará las formas del día y sus aprestos,
los señores soleados, los ricachos galeses,
o impulsará a quienes se atavían en la noche.
La fotografía hizo sus bodas con el ojo,
y clavó en su pareja cáscaras fragmentarias de verdad;
el sueño ha sorbido desde su fe al durmiente
pues los amortajados se tornan médula en su vuelo.
IV
Este es el mundo: la engañosa semejanza
de nuestras trizas de materia que caen como harapos
desde los ademanes del amor y el rechazo;
el sueño que echa a los enterrados de su bolsa
venera a estos despojos tanto como a los vivos.
Este es el mundo. Tened fe.
Porque seremos como el gallo que grita
dispersando a los muertos; golpearán nuestras balas
la imagen de las planchas;
y dignos compañeros seremos de por vida,
y aquél que permanezca florecerá mientras ellos se aman,
gloria a nuestros errantes corazones.Dylan Thomas nació un 27 de octubre y Lou Reed fallece un 27 de octubre. Ambos empeñados en retratar la sordidez de sus espacios, y ambos en algún momento derruidos por la indiferencia de una sociedad que sólo ve lo que ya no está. En los excesos desconocidos, ambos revolotean por el aire. Justamente, en un día perfecto.
Tuesday, October 22, 2013
Los Desaparecidos
"Todo lo que vemos o parecemos es solamente un sueño dentro de un sueño"
Edgar Allan Poe
Edgar Allan Poe
No es posible imaginar el estrujar del pecho ante la desaparición de un ser querido. Cavilar acerca de la muerte es algo que termina de alguna manera u otra en aceptación, más, una desaparición es un limbo. Un estadio de esperanza y resignación en pugilato continuo que abruma cada día del resto de la vida de los aún aparentes presentes. Y menciono aparentes porque el resto de la vida a partir de una desaparición es la muerte misma. El estupor de levantarse y abrir los ojos con la sensación de presencia y derruirse ante un armario intacto, que conserva los olores y desórdenes de los que sencillamente desaparecen.
Ahora bien, las desapariciones
están fuertemente ligadas con procesos desquiciados, socialmente hablando. Y en
el caso particular del Perú, con el desquicio de nosotros mismos y nuestras
autoridades. La desaparición física de miles de habitantes (no existen cifras
exactas, aunque si las hubiera no habría mayor ironía) de nuestro territorio, por asesinatos silenciados
de parte del Estado así como de los movimientos criminales que azotaron los 80’s
y 90’s; son la expresión más triste de nuestra claroscura apariencia. Es loable
que existan movimientos y manifestaciones que exijan un interés real de parte
del Estado en revolver las entrañas de este terreno hasta saber qué pasó; pero
esto es ínfimo en comparación a la auténtica desaparición que nos azota: la del
recuerdo.
Este encuentro de múltiples
humanidades desapareciendo de su propia memoria lo ocurrido, es el auténtico
drama de un país que “avanza” e imprime en orgulloso logo su patriotismo
culinario y de alguna que otra casualidad al mérito individual. Porque cuando
el grito del olvido se resume entre los perfiles coloridos que expresan su
desazón con un pulgar arriba y tan sólo eso; es cuando asumimos nuestra
auténtica miseria y derrota.
Nosotros hemos desaparecido,
hemos perdido el instinto de reconocer en el otro a alguien nuestro, y nos
hemos condenado al libre albedrío de la satisfacción condensada y pagada a
plazos, entre pastillas morales y lemas de franquicias coloridas que nos
embuten la manera de vivir. Porque hemos decidido olvidar, en aras de conseguir
un guiño pixeleado de lo que nos han vendido como sociedades mejores en las
telenovelas y películas, en las contratapas del ensueño que se modifican al
gusto y preferencia de un bolsillo rebosante, y una esquiza voluntad de siempre
ser felices. Porque queremos olvidar que el día tiene sombras, y cadáveres y
montículos de hermanos mutilados, incinerados
y registrados como un frío y enorme cero.
Quizá en el fondo de nuestra
memoria aún escarbe un moribundo y
rechoncho gusano, que se ha engullido lo que nos hace recordar, para vivir el
ensueño: una auténtica manera de vivir, la plástica y colorida felicidad.
Thursday, October 17, 2013
Próspero remedo
Heme visto en percudidas labores y circenses remedos.
Desde el que observa puntos y compra miles de ceros...
Hasta el amasar de severos menjunjes y demás vericuetos;
pasando de noctámbula vigía a secular hueveo.
Más, el espacio incólume entre los peldaños fríos,
Es el trueno al recreo de mis actos,
Y el pulido brillo de una acera hueca que se ve perfecta,
es el panteón de mis gruesos callos.
Porque allí estoy a diez luces
Timoneando una nao borrosa, de destino esquivo
Y marea de altamares azarosas.
Esgrimiendo argumentos, entre risa y sello
Garabateando penumbras, de un escuálido renglón
Que opina en off, sobre el caminar derecho
Y el por aquí y por allá, de los sentados viejos.
Veo el reflejo de mis murmullos en sus miradas
Y estrecho el codo entre mis silencios
Siendo a prueba de ruido necio, el que pone pecho y
pellejo.
El reino de la plusvalía no es terreno de paredros
Mucho menos vera de palabras ni desmedros.
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