Sunday, December 30, 2012

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Desaparezco…
Y con nosotros el girar de los brazos en círculos
Y las sombras juguetonas; maquillaje de apagones.
Las soledades eternas, que crujían sin espanto
Con la oreja pegada a la estación
En la hora sucedánea que pulía el encanto
Y esfumaba en pedazos los delirios.

Y las mañanas que empezaban a bordearse
A los manteles anaranjados,
A los gajos de mandarina,
A la pantalla bicolor -que era racionada-
Costumbre de ancestros imperiales;
Se deshace cual milhojas de vitrina.

Se van también mis pasos pétalos;
Y registro en palmarés discreto:
Un par de vidrios y hongos de zapatilla ajena,
Aquella acrobacia que nos mereció la mejor derrota
Y la distancia aquella entre las piedras
Donde la sombra se diluye para dar paso
Al esférico rodado, agujereado, huevo… mágico.

La mano tarúpida, con registro de hasta siete chispazos
Hacía volar semejantes metros
Nuestros deseos de sábana
Y rosaceo el volcán de astutos y encorvados silencios
Se ha resuelto el goce de los mímicos degollamientos.

Y la certeza de la inocencia, ametrallada
Y la campana de la escuela, saboteada
Y la escritura en contratapa, dinosauria
Y las estrellas de albedrío, asesinadas…
En el firmamento de una céntrica y fluorescente plaza.

Tengo una bandera chiquitita
Que se ha tejido en cada remordimiento.
Y ya sábana de acuático sereno se ha vuelto
Para dividirme en el más mínimo espacio lecho;
En el recodo de algo que no vuelve, ni volverá a traer a los viejos.

Ah tigre, prepárate a ser babosa sin lluvia de sierra ni balada.

Soy espectro de las miasmas
Navegante de asequia
Ignorante de la sonrisa plena
Y escultor de nadas corpulentas.
Porque se tuvo el coraje de ser –también- asesino...
De uno mismo, de mi otro mismo, y de todos los abismos.
Y escondido, en el umbral de alguna parte...
Razco mis encías, guardo las cascaras
Y escapo hacia el silencio… de tu aroma… balsa náufraga, llévame.

Guardo mis ecos sinceros, y deambulo entre sollozos
Descolgando aún más mis carnes
Ofreciendo joroba a las calles
Y albergando un cauce insensato hacia lo ignoto.
Difuminado, siendo el cable a tierra (pelado)
De una generación que está rendida al resúmen
Y al pixel que reemplaza… rebasa… REBASA…

Y yo amante de mis horribles nadas
Y yo bolero de las cuatro de la mañana
Y yo orín de aquellas esquinas anónimas
Que se derruyen entre vómito y pasta;
Me voy al paredón de los inocentes
A gritar sin mover la boca, en resignada mano al bolsillo
Abufandado de nostalgias
Acurrucado a mis papeles
Acongojado de tanto poco y tanta caca,
En cuclillas hacia el rincón sugerente…
Donde sólo observo:
La orgía y sus estruendos,
El derrumbe de lo efímero,
Y el final de los hombros recostados sin pena...
Que da paso al habitante de cuadrícula,
Al degustante empotrado,
Y al comprimido escándalo del buen empaquetado.

Te abrazo, mi amado desaparecido
Mi verdadero fin del mundo,
Y desvanezco en ganas ante las táctiles puertas
Que te ofrecen ventanas en panales, formidablemente iguales
Tal como en 1984 soñaste.
Has vencido universo.

Allá me voy a recostar
Con mis amados ceros
Y mis queridos unos
Mis ceros y unos,
Ceros y unos…
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