Sunday, December 18, 2011

veintisiete (los primos inocentes)

Tengo fecha de expiración. Tal como cualquier producto del estante donde orondo recaes empujando el coche (o a donde quizá te jala el) para empachar el residuo de treinta días. Y viendo el número cruzado –cúbico de los 3 árboles- veo la unión de 2 primos que en mí no deja descendencia alguna. César Ávalos dijo que la gente se muere, y tiene excesiva razón. No hay sentimiento de castración, pero si escozor. Una vez se te muere alguien y puede que a las 2 semanas otro más (las estadísticas respaldan); pero sólo una vez puedes hacer vivir a alguien por siempre, y no he podido. Porque no hay muerte de cábala con piel y huesos como la cifra requiere, pero hay suicidios grandes que me colgaron una y otra vez; el disparo en la sien de la pluma, la sobredosis de pastillas ante la verdad; y la corbata apremiante ante el honor.

Nada me ha frustrado tanto como admitir que este placer de parir se me ha terminado; y caigo en la cuenta de las pocas veces que lo he intentado para darme cuenta que me sigo mintiendo, viviendo entre estas nobles cucarachas, que bien han de morir aplastadas; sin dejar de ser nosotros casi exactamente como ellas… aplastadas en un rincón, cubiertos de algún gas que mi especie ha fabricado; sosegando los agostos de las pestañas, en el fétido momento de estampar la firma. Y muerto el honor de poner el pecho frente al tropel, me he coronado como el alma de los hombres muertos. Aquel que jala el gatillo quedándose tendido en el paraje de la nada, musitando sobre lo que no puede, y siendo mi propia cal para este cadáver aeróbico que aparenta presencias: en casa, en la oficina, en el patio y en la avenida. ¡Qué necesidad de motricidad la de la vida!

Dios, te he escupido mis más profundas flemas y sigues sin decir cosa alguna… es imposible creerte pero me es imposible olvidarte; así como tampoco puedo olvidarme de las cáscaras de tu ausencia. Porque he vivido tanto como he podido y nunca he sentido el cálido gesto de poderme ir resolviendo, porque este tiempo te escurre y centrifuga y te devuelve al suelo donde tus pensamientos son envolturas barridas; y me arden las entrañas porque tengo atolladas las tripas de brasas gélidas que me acalambran el pescuezo y me arañan el esfínter cuando las quiero botar. Cuánto te ha servido la oración de un medio oriente (¿porque en verdad queda la mitad no?) para saber conocido tu enorme fracaso. Ese fracaso del cual todos hemos sido cómplices y del que se valen los palacios para diluirnos con mentiras. Soldado siempre he sido, y cabo de última fila seré contento; pero que ordinario es sentirse siempre manejado; maniobrado al cálculo de una plantilla con estadísticas, discutidas entre vinos y quesos en una pantalla líquida de la mesa oval rellena de codos gastados que trabajan sólo los domingos.

Has tirado tus dados y han sumado veintisiete, pero tu moneda cayó de canto; porque muerto he estado siempre, pues de mi no tienes nada sobre qué triunfar… mi sudor no ha valido, nada ha sido exacto ni suficiente, pero la gente se sigue muriendo, en este pantano maravilloso, regazo del infierno vacío bajo tierra, beso de la madre que se desvanece en la ignorancia de que sólo su beso es la mayor maravilla.

Friday, November 25, 2011

Entrevista con César Ávalos

Lima, 25 de noviembre de 2011.

-------------------------------------------------------------------------------

1. ¿Es Estrada un poeta urbano?
La lucidez sólo se obtiene en las calles, cuando el paraje de mediodía en nocturno afeite se transluce tal cual, y evoca los pasajes más crudos de la miseria y lo bajo; es allí donde radica la verdadera esencia del arte, o por lo menos de la que yo estimo. Es necesario andar de madrugada y respirar el orín.

2. ¿Qué motiva a tu poesía?
Me imagino que en un principio tenía la esperanza de poder reflejar algo. Proyectar algún sisma en el papel para quien lea. A mí ahora me sucede poco ello, y lo único que motiva el sentarse frente al ampo reto, es la casualidad… esa casualidad que no puedes detener y que a veces se tiene la suerte de retener.

3. ¿Cómo elaboras un poema?
Sin pretensiones, pero quizá a partir de 2 frases que solas, se verían huérfanas, pero que casi siempre termino por desahuciar entre meras líneas sosas.

4. ¿Cómo definirías a tu poesía?
Predecible… y hasta cierto punto repetitiva. Aún atrapada entre la influencia y la búsqueda de un color, o medio tono.

5. Define el título de tu primer libro. Cuenta la historia de SOLOBONES.
Había escrito demasiado, y tenía este primer montón de textos que debían reunirse. Necesitaba una palabra fuerte, melódica y que exprese un halo de nostalgia. Salió de madrugada, entre berreos de sueño; casi sin explicarse, y allí quedó.

6. ¿Qué nos puede redimir como personas o creadores de este aciago siglo?
La necesidad de bajarse los pantalones debajo de un puente en la madrugada de cualquier día. Siempre habrá una forma de rehuir del parco ir y volver; y sólo hay una forma… a través del arte. Quizá antes se hubieran esbozado mayores esperanzas, pero en el terreno de lo comprimido, la pantalla, la realidad virtual y lo efímero; nada hay más por hacer. Algo efímero sucederá, pero no hay más que hacer.

7. ¿Quiénes son tus referentes poéticos?
Algunos en proporción diluida y otros en plena asunción. Desde Vallejo hasta Artaud, pasando por Adán y Baudelaire. Últimamente babeando por Carmen Ollé.

8. ¿Qué tan difícil es ser poeta en el Perú?
Desde el punto de vista de lo nutrido y colorido que es este terreno, uno no puede pedir más. El problema es la estela de poeta que algunos creen que se puede alcanzar, cuando la cuestión es simplemente dar lo que no pertenece, sin esperar regalía alguna o carátula oropelada de domingo.

9. ¿En tu poesía se nota mucha influencia vallejiana, la asumes como tal?
En el momento que apareció Solobones era Dios, y quizá ello no haya cambiado mucho, más que por lo que se ha descubierto y absorbido. Me asumo un falso cultor del Vallejianismo de Trilce, pero más un inútil repetidor. Aún así no deja de sorprenderme. Vuelvo a él como un cristiano a su Atalaya, y en este caso mi fe es tan inmensa como mi desesperanza.

10. ¿La literatura puede justificar a la muerte o el arte en general a la degradación?
Quizá ambos, en algunos casos… pero la mayoría de veces la muerte ensalza y engaña. Uno cambia de parecer cuando camina de madrugada por lo sórdido y encuentra en ello belleza extrema. En esa degradación ¿es posible encontrar lo sublime?... estoy plenamente convencido de que esta es mi mayor respuesta, sin esperar un mañana.

11. ¿Tú poesía es sencilla, no hay muchas metáforas, te cuesta lograr un poema?
La metáfora es un recurso estilístico vetusto; pero uno siempre cae en ella. En algunos casos será más efectiva, pero me he dado de bruces al querer emularla de una manera distinta. ¿Algo más efectivo que botar espuma y sentirse puma?

12. ¿Por qué tu dureza y tu escepticismo poético?
Porque ya no hay ambiciones, si es que alguna vez la hubo. El escepticismo es raza, licor del ateísmo, credo de la duda y pedestal de los olvidados. Cómo no arroparse en tan cálido cielo.

13. Háblanos de “Caja de agua” libro de próxima aparición
Otra tentativa de las varias que existen. Algo gaseoso, condensado de nadas representativas, un tumulto de todos los desperdicios de estos últimos años. Me imagino que aunado a algo, formará algo uno de estos días, aún así, espero consolidarlo así como todos los proyectos que siguen en el cajón.

Thursday, October 20, 2011

una tal carmen... (enorme)

Las relaciones con las partes de mi cuerpo no son teológicas
Son frustraciones, derivados del dolor de un cuerpo fetiche.
Hoy perdí un diente:
¿evacuación de una conciencia sufriente?
Pérdida de rigor:
¿hay algo más honesto que esta ley-grave?
¿La belleza de las piezas naturales intactas no es un
humanismo narcisista?


Hoy perdí un diente (y hoy perdí un diente).
Me extravío-
Más allá de esta frase se sitúa otra cualquiera
Debajo un mundo paradigmático bloqueado
Afirma su relación directa con el comportamiento
Sexual.
La impotancia de ligar con el texto proviene
De la práctica erótica mutilada (desempleo sexual)
O
Una fijación interfiere el juego
Y los muslos son como árboles petrificados sobre el lecho
¿es acaso un melodrama?
El onanista hunde los párpados la mutilación
Los abre.


Tuve que hablar de la mutilación erótica
Ahora hablo del cuerpo mutilado:
El INNOMBRABLE

Perder los miembros y conservar los dientes
qué escarnio – Beckett
¿La compasión paternalista es mis señores
un atributo decente?


Perder los dientes y no perderlo todo
Perderlo todo y no perder la vida
Conservar la vida y criogenizar el arte
Perder la vida industrializar la muerte
Uno espera tener 80 años para hablar de sí mismo
Hablar de sí mismo es un cuchicheo intermitente
Es inútil
La ciencia se vuelve bélica y hablar de sí mismo
No es nada práctico pero es una guerra
Esperar a tener 80 años para hablar de sí mismo
¿dónde radica lo verdadero en esperar o en hablar?


Hoy se pierde un diente mañana un ovario
Hoy no ha de durar más que hoy
O mañana a lo sumo un mes.
Hoy ocupa su puesto la porcelana o el oro
Y el estomatólogo a cambio recibirá su recompensa.

Estoy en el Mediterráneo.
Podría estar en cualquier otro lugar sintiéndome
La misma criatura insólita y sorprendida
ante los cambios de su cuerpo
la traslación de un cuerpo significa un corte
se vuelve a ser
y lo que nos ocurre aquí no nos hubiera ocurrido allá.
Se cree esto con tanta fuerza con tanta absoluta confianza
Que el regreso se nos figura un retorno a la frescura
De la piel:
Los dientes no se pudren allí
El rostro no se aja
La piel no pierde lustre.
Los parientes fallecen (porque hemos partido)
El pueblo estalla
Las familias se empobrecen
Se repueblan se sintetizan
¿no es una teoría nerviosa de la historia?
Nuestro Tótem.
Defecamos con soltura y es el único motor intacto
Se corona una era escatológica

LA CACA ES TAN PODEROSA COMO UN PEQUEÑO COMPLEJO

Carmen Ollé - de "Noches de Adrenalina"

Monday, October 10, 2011

noche buena





















Todas las imágenes tomadas por "Rita La Caimana"

Sunday, September 25, 2011

Wednesday, September 14, 2011

Wednesday, September 07, 2011

capítulo 36

La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato, y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas (rayuela caracol, rayuela rectangular, rayuela de fantasía, poco usada) y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo, (Et tous nos amours, sollozó Emmanuèle boca abajo), lo malo es que justamente a esa altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrita hasta el Cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, en la angustia al divino cohete, en la especulación de otro Cielo al que también hay que aprender a llegar. Y porque se ha salido de la infancia (Je n'oublierai pas le temps des cérises, pataleó Emmanuèle en el suelo) se olvida que para llegar al Cielo se necesitan, como ingredientes, una piedrita y la punta de un zapato. Que era lo que sabía Heráclito, metido en la mierda, y a lo mejor Emmanuèle sacándose los mocos a manotones en el tiempo de las cerezas, o los dos pederastas que no se sabía cómo estaban sentados en el camión celular (pero sí, la puerta se había abierto y cerrado, entre chillidos y risitas y un toque de silbato) y que riéndose como locos miraban a Emmanuèle en el suelo y a Oliveira que hubiera querido fumar pero estaba sin tabaco y sin fósforos aunque no se acordaba de que el policía le hubiera registrado los bolsillos, et tous nos amours, et tous nos amours. Una piedrita y la punta de un zapato, eso que la Maga había sabido tan bien y él mucho menos bien, y el Club más o menos bien y que desde la infancia en Burzaco o en los suburbios de Montevideo mostraba la recta vía al Cielo, sin necesidad de vedanta o de zen o de escatologías surtidas, sí, llegar al Cielo a patadas, llegar con la piedrita (¿cargar con su cruz? Poco manejable ese artefacto) y en la última patada proyectar la piedrita contra l'azur l'azur l'azur l'azur, plaf vidrio roto, a la cama sin postre, niño malo, y qué importaba si detrás del vidrio roto estaba el kibbutz, si el Cielo era nada más que un nombre infantil de su kibbutz.

“… el Oscuro tenía razón, un camino al kibbutz, tal vez el único camino al kibbutz, eso no podía ser el mundo, la gente agarraba el calidoscopio por el mal lado, entonces había que darlo vuelta con ayuda de Emmanuèle y de Pola y de París y de la Maga y de Rocamadour, tirarse al suelo como Emmanuèle y desde ahí empezar a mirar desde la montaña de bosta, mirar el mundo a través del ojo del culo, and you´ll see patterns pretty as can be, la piedrita tenía que pasar por el ojo del culo, metida a patadas por la punta del zapato, y de la Tierra al Cielo las casillas estarían abiertas, el laberinto se desplegaría como una cuerda de reloj rota haciendo saltar en mil pedazos el tiempo de los empleados, y por los mocos y el semen y el olor de Emmanuèle y la bosta del Oscuro se entraría al camino que llevaba al kibbutz del deseo, no ya subir al Cielo (subir, palabra hipócrita, cielo, flatus vocis), sino caminar con pasos de hombre por una tierra de hombres hacia el kibbutz allá lejos pero en el mismo plano, como el Cielo estaba en el mismo plano que la Tierra en la acera roñosa de los juegos, y un día quizá se entraría en el mundo donde decir Cielo no sería un repasador manchado de grasa, y un día alguien vería la verdadera figura del mundo, patterns pretty as can be, y tal vez, empujando la piedra, acabaría por entrar en el kibbutz.”

Thursday, August 25, 2011

puaj



Otra vez el engaño. Y no pedíamos gran cosa sino la pura verdad. Era inevitable sumarse a la propuesta decente antes que a la repetición del Perú en sí mismo; ¿pero esto? No existió voluntad en mí de apoyar a nadie a través de comicios si no fue hasta que vi la posibilidad de la regresión histórica; pero hoy veo que todo sigue el curso al revés. El mismo argumento en bises hacia el infinito que demuestra lo inútil que es un ánfora y la pantomima que es el voto secreto. No creo en esta democracia, ni en sus instituciones pútridas, y cada día me convenzo más que las direcciones se regulan desde una cabina. Basta tener el fajo suficiente bajo el escritorio para hacerle el sueño más liviano a un individuo y todo vuelve a su curso artificial. Porque si natural es vivir y terminar en el foso, lo orquestado de este suicidio de la verdad, de esta pérdida de la frente límpida, es solamente la renuncia de todo por lo que ahora vemos en el espejo. Seguro ese lecho te queda amplio para ti, tu cónyuge y todas las ilusiones rotas, pero el nudo de la corbata te ha quedado perfecto, y tu puño en alto te sirve ahora para rubricar el sacrificio de las bondades de ser honesto. Si te sientas en el corcel de los auténticos dueños, yo te aplaudo; pues conseguiste actuar 50 veranos para ser tu propio sueño. Si la realidad fuera eterna, me habría ya volado el seso.



Digo esto para esgrimir las posibilidades de lo inútil que es conseguir algo auténtico desde la danza efímera del engaño y sus vertientes llamadas democracias. Siempre creí en el orden y el poder de las organizaciones para poder hacer algo, y hoy que este terreno desvelado se levanta sonámbulo a bailar su mentira día a día… lo veo tan lejano, que me cubro en las barbas de las banderas negras del Callao al albor del siglo XX. Y si los corredores infinitos de los tribunales que Kafka tan bien había hecho en consolidar como absurdos se empecinan en seguir creciendo. Me abstengo ya de no demolerlos. La única vía la ha hecho la grieta por la fuerza del río. Y en el foso curtido de desagües lloraré, para rebalsar el charco, el patio, la ensenada, el lago, pero no el mar… porque allí sólo se llega con sangre. Y allí llevo mi descrédito, mi aval blanco que firmo en el espacio infinito y se pierde; y el ateísmo de la posibilidad ordenada, del momento estratégico. A la mierda con estos trámites, me encuentras en marchas si decidimos hacerlo, sólo allí estará el germen honesto de lo que se pueda hacer… si es que aún se puede.

ejemplo

SOLIDARIDAD PARA CON LAS ORGANIZACIONES ESTUDIANTILES SECUNDARIAS Y UNIVERSITARIAS POR SU DIGNO EJEMPLO Y ENSEÑANZA.

Thursday, August 18, 2011

Las cartas secuestradas

Tengo en el alma una baranda en sombras.
A ella diariamente me asomo, matutino,
a preguntar si no ha llegado carta;
y cuántas veces
la tristeza celebra con mi rostro
sus óperas de nada.


Una carta.

Que me escriba una carta quien me hizo
los ojos negros y la letra gótica,
que me escriba una carta aquella amiga
analfabeta de pasión cristiana;
duraznos de mi tierra: que me escriban,
vientos los de mi rambla: que me escriban,
y redacte una carta pequeñita
mi hermana abecedaria y pensativa.

Muertos los de mi infancia
que se fueron
dormidos entre el humo de las flores,
novias que se marcharon
bajo un farol diciendo eternidades,
amigos hasta el vino torturado:
¿no hay una carta para Juan Gonzalo?

Si no fuera poeta, expresidiario,
extranjero hasta el colmo de la gracia,
descubridor de calles en la noche,
coleccionista de apellidos pálidos,
quisiera ser cartero de los tristes
para que ellos bendigan mis zapatos.

El día que me muera —¿en una piedra?—,
el día que navegue —¿en una cama?—,
desgarren mi camisa y en el pecho,
¡manos sobrevivientes que me amaron!,
entierren una carta.

De "Cantos desde lejos"
Juan Gonzalo Rose (1928 - 1983)

Friday, July 29, 2011

...



video
"Sólo viviendo absurdamente se podría romper alguna vez este absurdo infinito"


J.C. - Rayuela (1963)


Sunday, July 17, 2011

Los ojos de Cirilo





Con el único ánimo de expresar lo observado estos 21 años, he plasmado, torpemente aún, una mirada cautiva y silenciosa, una mirada roída e incapacitada de verterse en los labios para demandar otros tratos, para quien de alguna manera u otra me inspira estas insuficientes páginas. Don Amaranto, será, en la retina del olvido, el hombre de los adjetivos que ustedes encontrarán por aquí; el hombre que cometió mil errores, el hombre que nunca tuvo algo de bien en el quehacer de su luz encendida. Don Amaranto aún está… olvidado en el rincón de cada casa, observando sin cesar el no cesar de nuestros pasos, estorbando seguro nuestras agitadas y desubicadas vidas, incomprendiendo estos modernos minutos, callando su eterno luto. Don Amaranto está aún entre estas paredes que habito, y con este cobarde presente, expiro lo que nunca haré en la mesa de los domingos, lo que no diré en los injustos veredictos, lo que nunca Don Amaranto dice, sino vive. A ese monumento de madera roída que duerme y entorpece… a esa radiola de historias y vivencias blanquinegras… a el, este cobarde homenaje.




1

Don Amaranto era de aquellos de cepa vieja. Con el levante y los globos perlados encendidos entre las 4 y las 5 de la mañana retumbando en la silente mañana con su opus matinal: Ay carajo, la vida del pobre!!. Su semblante potente de prominente anuro vientre reflejaba 400 años revolcados entre cauchos y cocadas, los cuales en su ocaso miocardio, hoy tejían al eterno Amaranto: justo, imponente, callejonero y sobre todo, varón. Era de costumbre escuchar a tientas sus medias en el corredor, sus torpes calancas enfundándose al templado pantalón, la flamante manga corta endosándose a los bíceps de teflón y los luminosos charoles calzando el empeine de un guardavalla en jubilación, ese era Don Amaranto.

Era cotidiano su levante: desayuno de 3 trigos con margarina y porcelana ajada, cobertora del café, siempre pasado; que deglutía en armoniosa conversación; de los cubiertos y las frías puntas de la mesa acorazadas de la eterna desazón. Por aquellos días Don Amaranto era ávido observador de las mañanas lentas, los pasos rápidos de “las pitucas” y los descomunales giros de 6 cifras que Inocencio sólo por el auricular cual maná producía.

-Pero Carvajal!!... te digo que el flete hasta Caraz es demasiado caro y además las obras en las minas se han detenido por los serranos conchudos esos…

Inocencio se aferraba del mango indefenso escuchando el susurro de su cabeza de bañera.

- Voy a tener que viajar allá con el alemán; y ahora se presenta esta cojudez. Te juro que si por mí fuera los relleno con bala a todos esos cholos de mierda…

Don Amaranto solía retorcer el páncreas al escuchar ese tipo de desdén hacia los trabajadores de la mina, y más aún proviniendo del único suspiro masculino de su ahora fúnebre inspector, rígido antes y de poderosa testa.

Era común que en redor de las 11, los cuchicheos se incrementen en los vértices de los pasillos, por las baldosas pálidas del baño, los rechinantes muebles de un Luis XV bien imitado, y hasta en las plateadas estampas de las cacerolas y el fogón. Eran “las pitucas”, que luego del perfumoso afeite en su edredón estar, tras las 6 horas de sesgadas noticias, recién amanecían. Don Amaranto era buen conocedor de estas rutinas, y creador de la suya también, para el confronte evitar. Era en ese momento que desistía de su lar, agarraba los recuerdos y se echaba su vuelta, perfumado del sobrio Premier: el onceavo del día.

Las pitucas eran sigilosas, escuchaban los pensamientos y conversaban con los ojos; en el fondo eran políticas… se manejaban con juicio y siempre tras la congresal sesión de la media noche: el cuchicheo parlamentario tras las sábanas. Ortencia era la mayor, matrona y de cuchillo perfil, maciza, su caminata era sobre los hombros de una pleitesía mental, resentida hasta la ingle, fabricante de litigios, de etiqueta actitud y prodigiosas falanges en el arte del pincel y el buen sabor. Acostumbrada desde hace incontables solsticios a su afasia voluntaria hacia don Amaranto, su padre.


2

Estaba todo preparado, el parqué reluciente hasta que se reflejaran las almas, las cadenetas simulando una telaraña de arco iris, los globos cual racimos de felices margaritas, las servilletas exactamente dobladas por el vértice, el prístino mantel que se dejaba como hamaca soportar los suculentos variopintos manjares, 2 filas marineras erguidas que simulaban un túnel de acero efímero y mortal, Susanita pequeña y encharolada soñando con ese túnel en 3 años ella atravesar, los Belkings tocando mejor que nunca, Mama Lola con sus 8 brazos al perol, Inocencio aspirando todo lo que sea masticable, y los demás invitados pulgosos encamotados con sus alquilados sastres negros y sus medias blancas, qué importaba!!; era todo a la altura de la presentación social de una nueva mujer: la señorita Ortencia.

Inocencio rechoncho, Susanita jugando a atar sus tobillos para realizar más audaces pasitos, Mama Lola trincándose el intestino en pos de que entre el turquesa enterizo de lino, y los pulgosos rellenando los bolsillos de los sacos de bocaditos para a la casa luego llevar. Todo estaba listo, pero faltaba la nueva mujer, la del perfil cuchillo… ella faltaba.

-No quiero, que se gaste su plata ese maldito
-Pero hija, tienes que ser considerada con tus amigos y tus tíos; además tu papá hasta ha invitado a sus compañeros del trabajo, cómo no vas a salir?
-A mí que me importa que esos serranos hayan venido, nunca voy a concederle algo a ese negro maldito. Nunca!!

Mama Lola salió en búsqueda de Don Amaranto, él estaba contento regalando dinero a cuanto sobrino le naciera. Más al devorar Mama Lola su oído de no se sabe qué remilgos, los ojos de Don Amaranto se pusieron cual gallinazos ante su presa, su frente ya avanzada regurgitaba 3 arterias, y una mosca habría de estar cerca de su más antigua muela, que se escuchaba el tronar de una navaja tajando madera.

Como un huayco derribando una covacha de esteras, la patada de Don Amaranto derribó sin esfuerzo la tranca de la lavandería donde yacía en un rincón Ortencia. Desde donde ella veía, sólo brillaban las pupilas ampas de su padre, y su silueta se dibujaba entre los tendederos de ropa. Esto le daba miedo, la escarapelaba, la inmutaba, la hacía recordar… el producto de sus rencores.

-tu siempre con tus niñerías de mierda, por qué no quieres salir ah????. No sabes cuanta plata me he gastado, cuantas noches rasgándome el lomo para que ahorita me digas que no quieres salir…

Ortencia yacía inmutable y temblaba ante los latigazos que parecían las manos de su padre al tronar contra sus muslos.

-ahora te quedas callada no mierda!!. Tú eres la peor de mis hijas, la primera maldita que me ató a esta quinta de porquería…

Y su brazo simulando una grúa, levantó como un guiñapo el cuerpecito de la niña, ahogó su rostro en el lavadero de arcilla, y enjuagó las lágrimas de la impotente Ortencia, que ya nada decía, que su mirada en cualquier dirección recta parecía ida. Ortencia no era más una niña.




3

Don Amaranto solía recuperar los pasos en su lar alrededor del mediodía. Había respirado y transpirado bastante afuera, hartándose de los titulares, hablando con uno que otro vecino que decía ser su amigo… en fin, cualquiera de estas pérdidas de tiempo era mejor que guanear en casa.

Ya al cruzar la puerta, había cierto aroma de movimiento en casa, Barbarita estaba ya barriendo el techo, puliendo la parte trasera de los cuadros, vomitando lisuras a sus demonios inventados. Don Amaranto prefería hacer como si no existiese.

-quítate!!, anciano
-pero yo que te hago?
-interrumpes pues, y me rayas el piso arrastrándote, como ahora ya ni puedes alzar bien las patas.
-ojalá nunca llegues a vieja hija, ojalá.

Don Amaranto cruzaba la sala de estar y era su costumbre pernoctar ante la nada diaria que tenía que hacer.

-Carvajal, te lo estoy dejando a doscientos mil. Yo más no puedo rebajarte porque tengo que quedarme con 40 palos. Sino de qué vivo hermano??

La voz de Inocencio era de estéreo, gritaba al teléfono que lucía ínfimo en sus enormes cachetes. Se acomodaba como podía en su silloncito de oficina y simulaba un equilibrio circense de aquellos. Su cuerpo unía su pecho y su cabeza directamente, sus mejillas empataban directamente su pequeña sonrisa que soportaba su nariz de extraño perfil europeo, aquel que soportaba esos embotellados binoculares que tenía por ojos.

Inocencio era hombre de sueños. Miraba las finanzas como mermelada y rezaba a la inversión privada para que de una buena vez empuje al vacío a ese monstruo que el condenaba llamado Estado. Respetuoso de las pirámides sociales, curioso de las artes bélicas y amante del tono burgués con el que se expresaban las natas limeñas y extranjeras. Autoproclamado de su sociedad anónima como el gerente general, solía comer pallares como pan, que se expresaban luego en las melodías más graves de su cavidad austral. Triturador de cualquier cascajo o butifarra rellena, semejaban sus ojos un lechuzo en vigía de cuartel. Su cuerpo una oda a los kiones importados, ese era Inocencio.

-mira Carvajal, yo tengo en estos momentos que arreglar un asunto importantísimo, y no se cómo tu me consigues que la huelga esa se termine. O le bajas billete al tal Pedro Clemente ese, o los botamos a todos y contratamos otros. Total, hay un montón de cholos que se mueren por un par de soles.

Inocencio colgó enérgico, y se fue al baño.



4

Aquella noche los sahumerios estaban más encendidos que nunca, los fieles apretujados simulaban una marea lila que cubría el concreto ocre de las calles de la capital. Inocencio iba trepado del fuerte cuello de Don Amaranto, Mama Lola iba en sumiso rezo. Inocencio era un koala con la vista de un farol. Desde su fuerte palmera podía percibir el menestrón mestizo de aquella masa, el esplendor titánico del anda levantada del Señor de los Milagros, pero lo más importante… que estaba fuera del hormigueo de fieles chancados…

Las rondas ambulantes de suculentas fritangas, corazones achicharrados e incrustados, torrecitas amarillas con pecas de colores y sudor de chancaca, cristales que al dulce roce coreaban cual xilófono prosaico, panecillos, habitas, tooooodo lo criollo en pequeño y a la mano.

Ese koalita llamado Inocencio no podía sujetar sus ojos ni secar sus encías ante tal bufete metropolitano. Ya no era hora de rezar, ni de impactarse con la energía que proyectaba aquel lienzo empanizado; no, ya no cabía tanto dolor ni sufrimiento para el hosco y débil musculito de sudor empapado.

-papá, papá… me puedes comprar un kilito de turrón?
-qué cosa… un kilo???. Oye Lola, tu hijo se quiere empujar un kilo de Turrón solito.
-dale pues, es chiquito y debe estar con hambre.
-que chiquito carajo, ya tiene 9 años y pesa como saco de piedras.
-papá, es que tengo hambre, hace 1 hora que no le meto nada al estómago.
-ya carajo, no reclames como chiquita. En un rato vamos a comer….

La maquinita de basura deglutió todo lo que sus lechuzos podían percibir a la distancia. Infló sus cachetes como globos, se atoró de 9 anticuchos, medio turrón, 1 platito de cau cau, 2 concordias de piña, maní, habitas, y un molientito sin chicoria, pa que no caiga pesao. Inocencio era feliz… su papa lo hacía feliz.

Debía ser una mañana de domingo tranquila. Parecía que Don Amaranto y Mama Lola habían hecho de la madrugada una noche bárbara. Más un quejido que simulaba a un can atropellado asomó las bisagras del hasta ese momento tembloroso catre.

-auuuuuuuuuu, auuuuuuu, mamaaaa, mamaaaaaaa!!!
-mamá, me duele la barriga, me quema la panza.
-auuuu, auu.

-qué pasa ahora hijo, de todo te quejas tu.

-no mamá, de verdad me duele
-ayer de tanta mezcolanza pues, eso seguro te ha hecho daño.
-es que tenía hambre mamá.
-a ver, voy a hacerte una tasita de manzanilla caliente para que te calme la barriga pues.

Mama Lola era de magia entre las manos, y en cuestión de minutos hirviendo la condenada yerbita llegaba a las manos del hijo.

Eran crueles las horas y más cruel el dolor de Inocencio, quien comenzaba a llorar más y más, hasta hacer insoportable el ambiente y hacer creer que pesaban los tímpanos de oír solamente. Don Amaranto casi como siempre jugueteando, se aproximó al cuerpo en lamento de Inocencio y aplicó dos golpes al estómago del niño hecho lamento.

-Uaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Inocencio estalló en llanto, como si a una piscina de sulfuro se enfilara en puntal clavado.

-Carajo!!!, que le has hecho a mi hijo- saltó Mama Lola.

Don Amaranto que no comprendía la situación, desvarió los ojos tres veces y no hizo más que empuñar al koalita en sus brazos y enrumbarse al hospital más cercano. Horas después se supo que había estallado una peritonitis en Inocencio, y que debía llorar 6 meses en la cama 32-C del frío peaje al cementerio.




5

Cuando ya daban cerca de la una, Don Amaranto se inquietaba. Cuando era niño su madre lo acostumbró a almorzar al mediodía, más hoy, tantos años después, debía esperar la hora de las pitucas.

-papá ya está su sopa- decía sumisamente Susanita.

Don Amaranto era de los únicos en aquella casa que almorzaba soportando los 500 grados en la traquea, sea invierno o verano, y esto a las pitucas mortificaba. Don Amaranto solía sentarse a la cabeza del rectángulo soporte, a su izquierda Susanita quien mejor podía disimular las molestias de la tan sola presencia del padre, y porque respondía mejor las inquietantes frases de Don Amaranto. Frente a Susanita, la periódica Barbarita, que más parecía ocupar dicha región por si algún improperio habría que lanzar al oído derecho de Don Amaranto. Lejos ya de la vieja cabecera, se ubicaba Ortencia, enterrada en sus cubiertos y con espasmos faciales que dibujaban su sonrisa como un amargo ceño. En la otra cabecera, teléfono en mano y con los codos aplastando los confines de la mesa, estaba Inocencio; silente, impenetrable mientras de ejercitar las mandíbulas se tratara.

Era el eco, o una brizna de polvo, o el crujir del tenedor el diálogo en la mesa. Tal vez un charrasquido de molares o una fritura triturada, un refresco en caída libre por las traqueas. Tal vez un: pásame la servilleta, un entre dientes de la Ortencia que dibujaba un: viejo de mierda, un crujido de la madera de las sillas viejas, en fin, una feliz y austera mesa de miércoles entre la una y la una y media.

-Ay hija, este ministro de Economía es un hijo de su madre. Sabes que a dicho ahora?... ha sacado una ley donde a los más viejitos se les descuenta un monto por un impuesto que va para la seguridad del estado. Sabes qué significa eso… que a nosotros, el pueblo, nos quitan para que los mediocres estos se trasladen en esos carrazos… todo gratis!!!
-Ay papá, no se de qué tanto se queja, igual es mejor que le quiten a los más viejos que ya están por estirar la pata, que a quienes de verdad necesitan.
-cómo vas a decir eso Susana!!!, o sea que tu estás de acuerdo con eso…
-pero claro pues, si ustedes los viejos ya no hacen nada ya, mejor que den esa plata para otras cosas…
-tu pareces que fueras de otra clase hija, tu no sabes que…

-pudimos haber sido pues- susurró Ortencia

Los músculos de las orejas de Don Amaranto se pronunciaron como los de un lobo confundido.

-ay ya viejo, toma tu sopa nomás- entrecortó como queriendo allanar lo dicho, Barbarita.
-lo que pasa es que acá todos están en mi contra, yo nunca tengo la razón, ustedes creen que yo no tengo sentimientos, que no valgo nada, mejor no hablo pues!!!...
-pero papá usted confunde todo, siempre quiere tener la razón- dijo Susanita
-acaso se te olvida que yo soy tu padre carajo!!!!!!!!!

Y la mesa retumbó como de los odios de Thor ante las tierras del ártico; ante el palmazo severo de Don Amaranto

-todo lo ve así usted papá, con usted no se puede conversar…

Don Amaranto sólo refunfuño algo inaudible en su más ajada labia, y se retiró, con un aura que espantaba cualquier gemido, con un aire tibio que despedía un estupor mordido.

-viejo loco, cree que golpeando la mesa se va a imponer- Susurró Susanita, encogiendo la mirada y palpando la madera rajada.

La puerta de la casa sólo se dejó tronar…………………..!!!!!!!!




6

Susanita cursaba el 4to de primaria e iba al colegio por las tardes, era muy menudita por entonces y sus trenzas jugaban con el viento y hasta le servían como tocado para cubrir la vergüenza. Por esas tardes, los sesos de Susanita sufrían catástofres naturales, y las multiplicaciones, las fracciones y esos numeritos superpuestos le reducían las ganas de alimentar sus neuronas de algo de aritmética. Detrás de Susanita se sentaba la Rodríguez, matrona del 4to “E” de primaria, orgullosa por portar la copa más voluminosa del colegio entre el cuello y el diafragma, orgullosa de pertenecer a la elite que masturbaba a la bandera nacional en esos veintiochos de medio año.

Susanita, siempre sumisa, una peca entre blanquiñositas, solía ser hendida hasta en su caminada. Sus pasos dejaban interrogantes, sus intervenciones miedos al alma, su sonrisita un: “negra desubicada” en la mente de La Rodríguez y su cuadrilla de copas levantadas.

Una tarde de martes, luego de un batido de álgebra con operaciones combinadas, Susanita debía su merienda tomar, unas gotas de agua de loco y su cerebro –le habían dicho- se nutriría de inexplicable sabiduría y profundidad. Eran las épocas en que Don Amaranto inflaba hasta las secretas de los pantalones con las caras gordas de Túpac Amaru y de Grau. Pues, esto se reflejaba en las loncheras diarias de Susanita: pan de molde con lomos del tamaño de una jeta, manzanas importadas, chocolate sublime y su termito de agua con manzana, para no olvidar.

-ese carbón, mira todo lo que trae, quiere ser como nosotros. Seguro se lo roba de la casa donde es criada su madre- entonaba con desprecio la Rodríguez.

Susanita entumía los hombros y se hundía en la tristeza. Parecía tener un designio supremo para estar delegada a los rincones de las aulas, a los desplazamientos públicos, a ser la semilla entre las grageas. Algunos minutos después, parece que la agüita de loco traía consigo riachuelitos colaterales, y las piernas de Susanita comenzaban a jugar michi entre el pupitre y el suelo, el ombligo le tiritaba, las pestañas parecía que le sudaban, las cejas le simulaban los jadeos de un gusano en una hirviente sartén de crisol. Poco después… el perímetro hexagonal de Susanita percibía ciertas cosquillas por sus cavidades nasales. Algo como a sulfuro, algo como a una manzanilla pasada los redores llenaba.

Susanita volteó los ojos hechos mares. Sabía que las clases de la Lecaros no se interrumpían ni con el suspiro del monte de Jauja. Su magdalena expresión imploraba silencio y compasión por esta húmeda situación. Las compañeras comprendieron, más una blanca piel se irguió, simulando a un Atahualpa señalando la altura de su precio en oro. Este mástil ampo llamaba la extrañeza de la profesora Lecaros.

-qué se le ofrece señorita Rodríguez?
-profesora, parece que mi compañera Susanita tiene un…….. húmedo problema

Percatose entonces, también, la profesora Lecaros, de cierta presencia aromática en el ambiente. Cierta similitud de sabueso dibujo su perfil hendido y acercose al perímetro hexagonal. Con esa grave entonación que provenía del barril en sastre hecho profesora, se escucho la más alta pronunciación de pedagogía que haya existido:

-Alguien se ha meado.

Aquella noche Don Amaranto disfrutaba ante el rectángulo idiota, esas fantasías donde los indios son las flechas y los vaqueros la justicia hecha Minerva. Susanita acercose, tibia, con las manos pegaditas a su vestidito de flores; e inoportunamente irrumpió el trueno de las Winchester.

-papá, quiero dejar el colegio- dijo

Don Amaranto se limitó a voltear 10 grados el perfil de su rabia, y con un ánimo de una teoría una vez más confirmar, se dejo oír. –Ya sabía yo que ustedes estaban hechas para las ollas nomás.

Susanita, no pudo aprender a multiplicar.




7

Al Amaranto depositar su raído músculo hecho cuerpo, en esos 4 vértices gastados hecho un cuarto, el aura de sus ya pesados años corroía el ambiente; los zócalos se disforzaban, las paredes forma de angustia tomaban y la mina de los recuerdos el techo asaltaba. Cuando Don Amaranto entumía las rodillas en la vida, cercenaba la lengua y observaba tan sólo el tránsito familiar; cruzar el pequeño ángulo desde donde se dejaba ver su indómita existencia, era tarea de arrastrarse cuerpo a tierra en un conflicto de frontera; más, quien conocía de las artes del parlar como Barbarita, sorteaba la gaseosa presencia de rechazo en el espectro de Amaranto y su descanso lograba irrumpir.

-qué pasa papá?- expresó Barbarita posándose a los pies del estirado símil de esfinge hecho hombre.
-nada hija

Las nadas de Don Amaranto eran una bocanada de regurgitar lamentos que Barbarita conocía bien y era cauta en esperar.

-Aveces sólo pienso en mandarme mudar hija, acá tus hermanas y el otro huevón del Inocencio no tienen consideración con uno. Ya ni siquiera puedo comentar algo en la mesa que todo les parece mal.
-pero papá, usted no tiene porque exaltarse cuando otros no concuerdan con su manera de ver las cosas, tú problema es que siempre quieres tener la razón, y…
-pero hija, no se trata de que yo quiera tener la razón; sino que Susana está equivocada y el huevón ese de tu hermano más parece que tirara para los de arriba. El no sabe qué significa cargar 30 listones de madera al hombro y llevarlos hasta el tercer piso, el no sabe lo que es desvelarse por los hijos. Se levanta a las 9 de la mañana y todo el día se queda aplastado en el teléfono, así se cree gerente de su no se que…
-Ay papá… pero tu todo lo llevas a ese aspecto, más es lo que defogas lo que sientes contra ellos que otra cosa.
-pero es que acaso no me merezco yo un mínimo de respeto??, yo soy su padre. Yo les he dado un techo, los he vestido, les he dado de comer, les he dado un colegio!!!. Carajo, si les hubiera tocado otro padre tal vez estarían lamiendo el suelo…
-pero por qué siempre nos sacas eso en cara ah??
-porque es así pues hija
-no todo es lo material papá. Cuando éramos chiquitos yo no recuerdo que nos hayas abrazado, que nos lleves al colegio, que nos preguntes por algún problema… todo era plata y cosas.
-o sea que no soy buen padre!!!!
-nadie quiere decir eso papá, lo que pasa es que…

La humanidad de Don Amaranto hechose al levante y sin reparo en dejarse estrellar las palabras de su enfrente hablante, sólo atino a su lecho dejar.

-malagradecidos carajo, parece que no supieran quien es su padre…



8

Era de esos veinticuatros de fin de año que cruzaban la nostalgia, donde los cariños eran secuaces del ambiente almíbar y los quiero de los petizos se agudizaban ante la costumbre alienígena. La quinta desbordaba en luz, pólvora y muñecos blancos de algodón. Los sombreros de un duende gordo y las alas de las aves al fogón cocidas despedían el menjunje de pimienta con grasa expirada.

Tras todas las puertas alegres, había un taciturno foco ámbar que cobijaba un marco no tan acorde con el aura del cumpleaños del antojadizo niño. Mama Lola cocinaba con el polvo y las sombras, y en su bien actuada forma de despreocupada madre apiadaba los lechuzos taciturnos de Inocencio, la chispita absorbida de Susanita, la pupila rencor que Ortencia en su silencio fruncía, y las húmedas gotitas que la pancita vacía de Barbarita producían. Era un cuadro de antaño, un daguerrotipo instantáneo que remontaba a Mama Lola a sus día a día en su Trujillo natal, aquellos ocres momentos que parecían haberse esfumado ya. Mama Lola tenía la pena desde el gastado pliegue de su zapatito.

Irrumpió entonces un arlequín ademán de un vigoroso y enhiesto firme negro. Don Amaranto portaba en su hombro una pequeña talega y con un: Chola!! desvió la atención de las pestañas dudosas de Mama Lola. Como un levantador olímpico hizo volar por los aires a sus 4 niños, y como si fuera un ensayado acto circense de fortaleza sostenía a todos los hijos en un brazo, y en el otro suspendía a Mama Lola prometiéndole el: nunca duden de mí, que regurgitaba sal de los ojos de la familia entrelazada.

Aquella taleguita desnudose en la amplia y liviana mesa, y mostró mas que un dulce bizcocho sudoso y reluciente del platinado verde celofán que lo envolvía. En ese pan hecho 6 miserias se compartió de igual manera un segundo de fuerte madera. Aquella noche un solo catre soportó las antiguas mareas y dibujose como una sola piedra, una sólida piedra.




9

La noche pesaba, se oía el murmullo de los pitucos e inocentes programas que se observaban en otros ecos del frío lar; y en la sólida penumbra, resplandecían los ojos de don Amaranto. Tibios y afligidos, cárdenos y pirotécnicos, tristes y resignados, mucho más tristes. Aquel instante, volteose el cuerpo ajado en el mismo viejo catre donde hace 56 años la navidad pintole la cara a la tristeza, el mismo viejo catre donde yacía Don Amaranto en solemne espergesia, el mismo donde vuelve una y otra vez a ver la misma mañana terca, el mismo donde repite una y otra vez: bueno pues, es hora de levantarse…

Thursday, July 14, 2011

7

Aniversario
por César Abraham Vallejo Mendoza


¡Cuánto catorce ha habido en la existencia!
¡Qué créditos con bruma, en una esquina!
¡Qué diamante sintético, el del casco!
¡Cuánta más dulcedumbre
a lo largo, más honda superficie:
¡cuánto catorce ha habido en tan poco uno!

¡Qué deber,
qué cortar y qué tajo,
de memoria a memoria, en la pestaña!
¡Cuanto más amarillo, más granate!
¡Cuánto catorce en un solo catorce!

Acordeón de la tarde, en esa esquina,
piano de la mañana, aquella tarde;
clarín de carne,
tambor de un solo palo,
guitarra sin cuarta ¡cuánta quinta,
y cuánta reunión de amigos tontos
y qué nido de tigres el tabaco!
¡Cuánto catorce ha habido en la existencia!

¿Qué te diré ahora,
quince feliz, ajeno, quince de otros?
Nada más que no crece ya el cabello,
que han venido por las cartas,
que me brillan los seres que he parido,
que no hay nadie en mi tumba
y que me han confundido con mi llanto.

¡Cuánto catorce ha habido en la existencia!

Friday, July 01, 2011

sopa de letras (¿viva el perú?)

Sin mezquindad por el presente de algunos y siendo honesto con lo leído y admirado. A las plantas brotadas de este terreno baldío, enormes gratitudes.

Monday, June 27, 2011



video

Esencia del desprecio y el olvido de centurias bajo la cadena
Reconocido el mérito pero impago el servicio
De haber sido lomo y talón del edificio erguido
En cuanto látigo ha sido impuesto el castigo para ser sufrido.

Pero el negro se caga en lo absurdo
Y le da vuelta con desparpajo imberbe
Y se va a parajes inhóspitos para ser auténtico
Así sea con una sola media y mediante el rezo.

Mendocita o Nueva York
Castilla o La Boquita
Son el pordiosero hábitat de manos calentadas frente el cilindro heroico
Haciendo muecas del espanto
Y sonido de lo elástico.

Me reclamo de la estirpe de primaveras ocres
Y en serio monumento a la epidermis de segunda clase
Me aúno a la pedorrera
Para suelto en plaza el miembro de mito enorme
Hacer de hule de llanta una cuerda
Y hacer de cornetas de papiro una brisa
Y en saltimbanqui zapateo
Vivir muriendo cada sonrisa de esta jornada que no se alumbra
Ni para cuando el padre decida sacar de la correa su tunda.

Friday, June 17, 2011

jalando la cadena

Uno a uno, veo a cada fruto de mi generación atraído por la gravedad. No estamos solos ni acompañados, y las catapultas de entusiasmo son el efímero regazo que dios devela en la puerta de los juegos escurridizos que son los años. El tobogán renuente atestado de amasijos latentes que se proyectan en momentos, no es más que el saldo de un cotejo que parece perdido en los escondites del hado destino. ¡Qué fatalidad!

No empleo los ejemplos más disonantes ni miserables; sino los ternos enfundados opacando seres brillantes que la tierra absorbe hasta arrastrarnos. Abogados, tributaristas, economistas; tan patético sentido del quehacer que nos hace meros escombros sin huella. Si tan sólo se pudiera… Si tan sólo pudiera.

La derrota de emprender una y otra vez el calco nómade del baño, el vestido, el traslado, el deglute y viceversa; hacen del sueño una recompensa pútrida del discreto suceder. Calamidades cotidianas simuladas por pequeños triunfos como el de hallar un asiento en el bus atestado, o conseguir en el suelo una moneda, son las derrotas exitosas. Esos son los ágapes del alma expectorada en cada sello que atraviesa la mesa de partes de la muerte.

El problema sigue siendo la cobardía; y mientras tanto: la obesidad, las uñas largas y el inmenso ardor de sujetarse a cinco dedos la pierna remangada matando crías. El acto del valiente es la insania de sugerir que el orbe está demente y que se puede seguir creyendo en él, estando fuera de él. La catástrofe de la era fue descubrir que una manzana no se cae para arriba; y casualmente hizo que se suspendieran los vuelos de las mentes que quieren nadar en el asfalto y agitar las alas en pavimentos y desnudarse sin pudor en cada puerto del hablar y parecer correcto.

Allí donde nació la idea que pare la modernidad, se estancó el aburrimiento para hacer declive de nuestro humilde e incontenible proceso.

Friday, June 10, 2011

la mesa (mi mesa...)







...

Vivimos en un mundo ambiguo, las palabras no quieren decir nada, las ideas son cheques sin provisión, los valores carecen de valor, las personas son impenetrables, los hechos amasijos de contradicciones, la verdad una quimera y la realidad un fenómeno tan difuso que es difícil distinguirla del sueño, la fantasía o la alucinación. La duda, que es el signo de la inteligencia, es también la tara más ominosa de mi carácter. Ella me ha hecho ver y no ver, actuar y no actuar, ha impedido en mí la formación de convicciones duraderas, ha matado hasta la pasión y me ha dado finalmente del mundo la imagen de un remolino donde se ahogan los fantasmas de los días, sin dejar otra cosa que briznas de sucesos locos y gesticulaciones sin causa ni finalidad.


Julio Ramón Ribeyro - Prosas apátridas (1975)

Friday, May 27, 2011

Una temporada en el infierno



Antaño, si mal no recuerdo, mi vida era un festín donde se abrían todos los corazones, donde todos los vinos fluían.

Una noche, senté a la Belleza en mis rodillas. —Y la encontré amarga.— Y la injurié.

Me armé contra la justicia.

Y huí. ¡Oh brujas, oh miseria, oh aversión; sólo a vosotras os fue confiado mi tesoro!

Logré desvanecer de mi espíritu toda humana esperanza. Sobre toda alegría, para estrangularla, realicé el sordo ataque de la bestia salvaje.

Llamé a los verdugos para morir mordiendo la culata de sus fusiles. Invoqué a las plagas para asfixiarme con la arena, con la sangre. La desdicha fue mi dios. Me lancé contra el fango. El aire del crimen me secó. Le jugué malas pasadas a la locura.

Y la primavera me dio la espantosa risa del idiota.

Pero ahora, recientemente, cuando estaba a punto de exhalar el último suspiro, pensé en buscar la llave del antiguo festín, en el que, tal vez, recobraría el apetito.

La caridad es esa llave. —¡Esta inspirada afirmación demuestra que he estado soñando!

"Seguirás siendo hiena, etc..." declara el demonio que me coronó con tan agradables adormideras. "Gánate la muerte con todos tus apetitos, y con tu egoísmo y con todos los pecados capitales".

¡Ah! ¡Ya he tenido sufiente! Pero, querido Satán, se lo ruego, ¡no se irrite tanto conmigo! Y a la espera de esas pequeñas vilezas que aún me falta cometer, desprendo para usted, que ama en el escritor la ausencia de toda facultad descriptiva o instructiva, unas cuantas repugnantes páginas de mi libreta de condenado.

Arthur Rimbaud (1873)


Wednesday, May 25, 2011

maluolo meselo

Los actos de decisión siempre causan polémica. Están quienes vigilan y arañan su peculio bajo el estándar de no cambiar las instituciones ni sus prácticas ni normas, abrazando la candidatura sicodélica de Keiko Fujimori (nunca dijo nada, ni trabajó y su familia extranjera gobernó y pretende gobernar después de robar, matar y huir). Y están quienes olvidados por decenios, hacen saber a través de un resultado de urna que las disparidades de un país que se dice crecidito y estable, los deja al final de la fila. Avalar una decisión bajo esta práctica democrática de pintarse el dedo implica hasta cierto punto asumir éticamente y con cierto reparo todos los pasivos de quienes “nos representarán”; empero, el apoyar la candidatura del clan Fujimori es inaceptable y repudiable. Vale mencionar que además de las irreparables pérdidas humanas, la pérdida ética y moral de una generación que fue transformada bajo el diseño de planes psicosociales que buscaban aletargar el pensamiento de los jóvenes, hoy aún hace eco. Es por ello que muchos (hablando de nacidos del 80 para adelante) carecen del poder discernir entre una opción y otra porque además del robo y saqueo a raudales, están los programas preparados, los cocteles de distracción con rojo sangre y harta teta, y la comicidad lastimera de una programación que nos entraba como alimento básico, cada día de nuestras vidas. Las instituciones demolidas por un contagio de alcaponismo, los medios controlados y maniatados con representantes que siguen hasta hoy, y los asesinatos a quien vaya con lupa a revisar los papeles que no se debían revisar, o a quienes se dignaban a no callar, conforman el universo que hasta ahora nadie puede novelar. Ese fue el decenio perdido de una generación que se olvidó de todo menos de sí misma, y hoy encalla en las profundidades de un individualismo enfermo que atañe a todas sus decisiones, incluyendo las que pueden afectar al resto de la población.

Aún así, ésta democracia que no representa y que te obliga a elegir entre lo que no quieres, logra que se endose una fuerte intención o deseo de cambio a quienes no se lo merecen. Y hay que decirlo, porque Ollanta Humala representa el fracaso de la izquierda. Todo movimiento siquiera progresista plegado a la única opción que se presenta hace bien en brindar su apoyo electoral; más, y quizá porque la coyuntura no lo permite, no se admite que las propuesta de cambio han quedado relegadas a una mejor distribución de la sobre ganancia y la honestidad con transparencia. Ollanta Humala, quien es militar (¿se olvida uno de cuáles son los poderes fácticos del estado?) demuestra una enorme incapacidad, falta de liderazgo y camaleonismo histriónico en aras de un poder que persigue obseso sin voluntad de crear un partido ni movimiento que se sienta representado en bases y cuerpo social. Votar por Ollanta Humala se ha vuelto la única opción electoral; pero se vuelve también una obligación de decir que hemos fracasado como opción a querer construir algo distinto y auténtico, incluyendo y avanzando. No habrá en su triunfo (si es que se diera) sabor a cambio, sino el derecho a que estos micro países que habitan el Perú puedan reclamar todo para ellos y nada en conjunto. Habrá seguro mejores presupuestos en sectores básicos, pero no un replanteamiento de fundamentos que sostienen un sistema que fracasa en cada rincón donde sólo hay nada revuelta con estómago crujiente y vela leyendo lo que no entiende, bajo la sábana incólume que resiste la helada.

Se apoya la única opción en estas reglas impuestas, y no se condena a quienes lo haremos. Más, de una vez, a admitir el fracaso y ponerse overol bajando del púlpito de los dioses muertos.

Tuesday, May 17, 2011

¿me moría?









Imágenes tomadas del blog del artista Álvaro Portales.

Saturday, April 30, 2011

In memoriam


"Antes, la muerte era la demostración de la crueldad de la existencia. El hecho que empequeñecía y hasta ridiculizaba mis prometeicas luchas cotidianas. Lo atroz. Solía decir que a la muerte me llevarían con el auxilio de la fuerza pública. Así expresaba mi decisión de luchar hasta el final, de no entregarme jamás.

Pero ahora que la muerte está vecina, su cercanía me ha irradiado una comprensión que nunca tuve; en este atardecer de verano, la historia de lo vivido está delante de mí, como si yaciera en mis manos, y hay horas en que los tiempos que creí malgastados tienen más luz que otros, que pensé sublimes.

He olvidado grandes trechos de la vida y, en cambio, palpitan todavía en mi mano los encuentros, los momentos de peligro y el nombre de quienes me han rescatado de las depresiones y amarguras. También el de ustedes que creen en mí, que han leído mis libros y que me ayudarán a morir."


La resistencia, mayo del 2000
Ernesto Sábato.

24/06/1911 - 30/04/2011

Las cinco familias

El insulto a la inteligencia y el mordaz agravio graficado en machacamientos incesantes contra un candidato y el implícito apoyo hacia la otra, hace pensar que son los medios quienes lideran y toman esta batalla como propia. Más no, pues si el grupo informativo más grande del país y todos sus tentáculos mueven cielo, mar y tierra; esto más allá de propia convicción obedece a órdenes. Órdenes que se zurran en la memoria de los torturados, asesinados y olvidados. Órdenes que se cagan en la ética y la perspectiva de un país mutilado de pensamiento tan sólo por el antojo de no perder su peculio. No son Mariátegui, ni Rosa María, ni Vargas ni los súbditos acólitos que leen telepronters en diferentes horarios; son un manojo pequeño de mazones que cuidan tan sólo su inmunda progenie. Es a ellos a quienes hay que ahora denunciar, porque les importa una mierda la gente a la que se deben, y porque sencillamente no les interesa nada, sino vivir el cielo artificio de una vida perfecta, que la muerte misma no castiga ni excreta.




Estos son, aquí están, y para siempre su memoria debemos dilapidar:



Mario y Pedro Brescia - US$ 4,493.00 millones - MINSUR, AFP Horizonte, Rímac Seguros





Alberto Benavides de la Quintana - US$1934.00 millones - Minera Buenaventura





Jorge y Vito Rodriguez Banda - US$ 694.00 millones - Grupo Gloria





Dionisio Romero - US$ 1305.00 millones - BCP - ALICORP



Grupo Wong



A estos rostros visibles se adicionan miles de anónimos que bucean en arcas de la extracción y se retuercen en el óbice del dispendio. Vale pensar que son tan pocos los que se sirven las cucharadas, que somos las hormigas lamiendo el azucar que se les cae.


Saturday, April 23, 2011

transmission


video


dance, dance, dance!!!

Thursday, March 24, 2011

echoes


La noche avanzaba en planetaria caravana y ya casi es la una del nuevo dia. Admito que al tercer segundo eché el uniforme y el discurso hipnótico de la tierra cóncava en la inmersión añorada, al efluvio marino de la bruma de otoño, oleaje de avenida, luz azul, mujer, solo... La cereza feliz alumbra, caleidoscópica, las falanges translúcidas, y ya no me quedo, rictus de abandonos en el rostro magro y molestias transpiradas en el socabón electrónico acarician el cabello del que se desploma con dulzura sobre los ficus de la abuela y el patio de paredes carcomidas .. por el agujero universo... la correspondencia sonora no asegura resurrección alguna pero retiene lágrimas y arroja pétalos de ser, hermano, hermano mío, derramándose en amores y cielos untuosos escarlatas.. aahh nuestra adorada Extasíndrome, detente, te lo pido, muestrame los fuegos de los antiguos aquelarres, yo te lo pido, acomódame en el vértice ondulado de tu playa lunar y siénteme la respiración en la piel monumental, estremecida a veces, por los rayos de Marte, la alucinación divina, las hormigas utópicas.


Texto de: Eduardo Braga Maldonado

Wednesday, March 16, 2011

119


A tu salud, maestro...
hombre,
mamífero,
dios.

Tuesday, March 01, 2011

La búsqueda de la fecalidad

Antonin Artaud (1896-1948)


Allí donde huele a mierda
huele a ser.
El hombre hubiera podido muy bien no cagar,
no abrir el bolsillo anal,
pero eligió cagar
como hubiera elegido vivir
en vez de aceptar vivir muerto.

Para no hacer caca,
tendría que haber consentido
no ser,
sin embargo, no se decidió a perder
el ser,
es decir, a morir viviendo.

Hay en la existencia
algo particularmente tentador
para el hombre
y ese algo es
LA CACA
(aquí, rugido)
Para existir basta con dejarse ser,
pero para vivir
hay que ser alguien,
hay que tener un HUESO,
hay que atreverse a mostrar el hueso
y a olvidar el alimento.

El hombre prefirió más la carne

que la tierra de los huesos.
Como no había más que tierra y bosque
de huesos
tuvo que ganarse su alimento,
no había mierda
sólo hierro y fuego,
y el hombre tuvo miedo de perder la mierda
o más bien deseó la mierda
y para eso, sacrificó la sangre.
Para tener mierda,
es decir carne,
donde sólo había sangre
y chatarra de osamentas,
donde no tenía nada que ganar
y sí algo que perder: la vida.

o reche modo
to edire
de za
tau dari
do padera coco

Entonces, el hombre se replegó y huyó.

Lo devoraron los gusanos.

No fue una violación,
Se prestó a la obscena comida.
Le encontró sabor,
aprendió por sí mismo
a hacerse el tonto
y a comer carroña
delicadamente.

Pero, ¿de dónde procede, esa despreciable abyección?

De que el mundo no está ordenado todavía,
o de que el hombre sólo tiene una pequeña idea
del mundo

y quiere conservarla eternamente.

Proviene de que, un buen día,
el hombre
detuvo
la idea del mundo.

Se le ofrecían dos caminos:
el infinito exterior,
el ínfimo interior.
y eligió el ínfimo interior,
donde sólo hay que estrujar el bazo
la lengua
el ano
o el glande.

Y dios, dios mismo aceleró el
movimiento.

Dios ¿es un ser?
Si lo es, es la mierda.
Si no lo es
no existe.
O bien sólo existe
como el vacío que avanza con todas
sus formas
y cuya representación más perfecta
es la marcha de un grupo incalculable de
ladillas.

¿Está usted loco, señor Artaud, y la misa?"

Reniego del bautismo y de la misa.
No hay acto humano
que, en el plano erótico interno,
sea más pernicioso que el descenso
del supuesto Jesucristo

a los altares.
No me creerán
y desde aquí veo cómo el público se encoge de hombros
pero el llamado Cristo es quien
frente a la ladilla-dios
aceptó vivir sin cuerpo
mientras un ejército de hombres,
descendiendo de la cruz
a la que dios creía haberlos clavado desde hacía mucho,
se rebeló
y ahora esos hombres
armados con hierro,
sangre,
fuego y osamentas
avanzan, denostando al Invisible
para terminar de una vez con el JUICIO DE DIOS.

Monday, February 14, 2011

Wednesday, February 02, 2011

...

"En fin, mi querido amigo, usted me tiene el aspecto de estar en un buen aprieto, y su disgusto me aflige, pues podría emplear más agradablemente su tiempo. Es necesario, entienda usted, jovencito, que es necesario trabajar más que eso. Llego a suponerlo demasiado díscolo. Demasiadas mujeres, demasiado remo, demasiado ejercicio. Sí, señor, la civilización no ha tenido tanta necesidad de locomoción como pretenden los médicos. Usted ha nacido para hacer versos. ¡Hágalos! Todo lo demás es vano, comenzando por sus placeres y su salud. Métase esto en su cabeza. Además su salud se encontrará bien si sigue su vocación. "

Gustave Flaubert