Thursday, January 31, 2013

Palomino blues


Todos los h(n)ombres liquidados
Los amigos en venta (en renta, a cuenta…)
Los palacios esparcidos…
De espumantes olvidados de orillas  conclusas
Por esa escuálida forma de andar creyendo;
De libar y escudriñar hojas
Que te despeguen del suelo… (tan poquito)
Y de haber henchido el pecho ante el ogro ignoto
Entre muros teñidos de mi pulso somnoliento
Y la arenga estúpida que resonaba en suelo muerto.

He perdido, de dos en dos y de vez en vez,
La banquita rajada… donde tenía un sitio
Un cobijo para mi amante azul
Y mis burbujas de canto y buen pie
Un taburete de pródigas mañas
Y una palestra para esa fanática inventada.
¡Oh Palacio dormido de mis gozos infantes!
Te he perdido en la búsqueda de la primavera más negra
Y estruendoso ha sido el abandono
(En verdad ha sido muy soterrado)
Del ya borroso Agapito en el arco,
De aquellas botellas extrañas,
Y de esos acordes hacia el balcón de amadas imaginarias.

Allí deben seguir ese parque, esa banca, esas nadas
Esos murmullos tras los arbustos
¡Y las mejores pajas!
Pero sonó el silbato…
Se acabó el segundo tiempo.

Y no hay tercero…

Monday, January 28, 2013

Funeral de funerales...



DESHORA 

Pureza amada, que mis ojos nunca 
llegaron a gozar. Pureza absurda! 

Yo sé que estabas en la carne un día, 
cuando yo hilaba aún mi embrión de vida. 

Pureza en falda neutra de colegio; 
y leche azul dentro del trigo tierno 

a la tarde de lluvia, cuando el alma 
ha roto su puñal en retirada, 

cuando ha cuajado en no sé qué probeta 
sin contenido una insolente piedra, 

cuando hay gente contenta; y cuando lloran 
párpados ciegos en purpúreas bordas. 

Oh, pureza que nunca ni un recado 
me dejaste, al partir del triste barro

ni una migaja de tu voz; ni un nervio 
de tu convite heroico de luceros. 

Alejaos de mí, buenas maldades, 
dulces bocas picantes... 

Yo la recuerdo al veros ¡oh, mujeres! 
Pues de la vida en la perenne tarde, 
nació muy poco ¡pero mucho muere!

de: Dios padre todo poderoso

Tuesday, January 22, 2013

delirios (de bajeza)


Veterano cuervo, veterano…
Ahora sí. Bien posado en tus escuálidas patas,
Te has asilado sin reparos en el umbral
Y has derrotado la etiqueta de mi gran farsa.

Porque al tomarlo del pescuezo contra el suelo
Y exprimirle esos ojitos de espanto;
Me supe capaz de triturarlo, degollarlo
Y masticarlo hasta el deleite.

En mis palmas nada se correspondía
Y actuaba el villano escondido entre sábanas
El perfecto asesino que se escabulle en las cuclillas gozantes
Y la estirpe inconclusa de ese anónimo que habita.

Regado de mis impulsos,
Y en despojo de mis tormentos
Me vi en la ducha claroscura
Retaceando su ralo monumento
Sin calibrar el corte, ni dejando de ser tan pleno.

Más, muerto el trance…
La baba seca te pregunta
Y el hedor cárdeno aún te pulula;
Y el pudor escurre entre sollozos y plegarias,
Cuando tú, veterano silente; aún aleteas,
Como esperando…
Como surcando las grietas de mi deshonra morada.
Y apurando incólume mis llagas,
Me llevas por las migas, a seguir el rostro de mi olvido
A tantear las hojas espúreas de mis madrugadas fogatas.

Y escondo el tino porque sé de los féretros
Y murmullo en orate balbuceo
El terror de verlos en inventario cuartel de yeso
Apilados, uno a uno… los cuerpos.

Llagas que he acordado no acordarme
Y glácidas pugnas de mis cabelleras ondulantes
Donde veo al padre, al buen hombre… y al hijo,
Ocultando el sereno retiro de las buenas normas. Pase usted…

Ya tu aleteo es inútil
Pues te tengo del pico como al escuálido mellizo
Y sabes tan bien, que no reparo en dejarte más segundos en el tracto…
Allí atorado en mi patio de Adán
Tú y yo nos damos término…
Funestos.

Friday, January 18, 2013

Thursday, January 17, 2013

parches...


Mi paloma pellejita,
Mi caries, mi cáncer…
Ven y vete, pero no hagas nada…
Aunque sé que del barullo de este silencio,
De esta monumental distancia,
Tu cabello seguirá creciendo.

Mi voz de lamparita
Alumbra la memoria, ese cuartito enjuto
Donde el mueble gemía hasta descocer el corazón.

Y voy de escuálida confianza
Al derrotero de tus labios
Y en los sencillos momentos
Sé que aún se me  escabulle un amor,
Redondo espíritu en clave
Que zafa el diente de la carne
Una vez  que le ha sentido el pellejo
Y la cruda sazón.

Pero el hambre es tierna
Y esculpe tus manitas sencillas
Tu pantaleta descocida
Y la lozeta sin candor.

Predico en esta cárcel incierta
La condena de los pasos perdidos
Y amontono fotografías
De tu sombra en sepia
De tu paciencia  bicicleta
Y el remedo dulce de las nostalgias,
Es tan inocente… tanto.

Sigo entre las brumas
Corazón al vuelo, estrellado el cuerpo.

Monday, January 07, 2013

Don't Read What Hasn't Been Baptized by Time...



Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
Augusto Monterroso (1959)

Saturday, January 05, 2013

Post Data


Las brisas de la conciencia, secuestran el sueño
Irrumpen sigilosas e hilarantes
Y se desbordan, cual sangre mal oliente de pescuezo en matadero;
Y discurren con sus brazos celestes
Entre todos mis rostros, ecce homo.

El redentor se cuela y se planta ante mi piara
Arrimando las sobras entre las pezuñas
Y escarbando mis cerdas, llega hasta los confines del delirio,
Para embadurnarme de culpas y flemas;
De destinos ajenos, que se derruyen en pogos silenciosos
Do el rumor de la basura emerge a cada paso.

Y revolotean en el aire como en una danza:
Los epitafios y las mentiras,
Las máscaras carcomidas de un teatrucho sin sombrero mendigo;
Y su culo seco, su culo rechoncho, su culo muerto
Que acogen mi verga esbirra hasta despedir aromas taigetos,
Y el espasmo jugoso, batido en sueños
Que hace un coctel del descenso, cual cicuta sin efecto.

Oh, redonda pleitesía del desconcierto
Vigila mi mayúsculo sufrimiento
Y desgarra mi sueño de mayor conciencia.
Llévame a mi vulva más primaria
Y arrópame en sus trenzas.
Enjuágame del vilo de la culpa garrapata
Y descose mi abdomen hasta extirparle las más fétidas vísceras
Para embutírmelas de nuevo,
A conciencia de asco y trago de cemento.

Alisa el metro (si llega) de la lápida fresca
Para borrar partida y nacimiento,
E imprime en magro y mórbido epitafio:
“He aquí la piara, muerto el puerco”.