Monday, March 18, 2019

agorafobia


No me da la cordura
Ni las mentadas prioridades
De pulso sensato y mirada perenne.

Me da el tiempo -o al menos quisiera- para seguir personas a sus casas
Merodear sus costumbres
Su lado favorito de lecho en medialuna
Su sabor matutino y su puerta cerrada.

Y quisiera mentir mejor; o… mejor, no decir nada.
Sino esculpir mi andrajo en melodías de un acorde perpetuo
Sabiendo que no sé…
Encendiendo una pipa resinosa
Saboreando una lástima clave en el horizonte tenue
Donde un encono derruido
Sirva para sorber el té
Con una simple brisa
En el patio de las piruetas infantes y el tiempo ajeno.

Que me devuelve a la senda de los que huyen
La senda de quienes callan,
Mi senda…

Pero yo no huyo, ni siquiera ando.
Gravito…
Por Europas inventadas
Y Claroscuros de estupor en avenidas encriptadas
Que crean vanidades,
Inventos de vacíos fluorescentes
Plegarias de lugares comunes
Sin un bemol que valga
Para decorar la soledad
Del interventor que martilla
Incordios en el seso, marejadas encostradas.

Y viendo torrentes de pétalos vitando
En gritos desaforados
De huevadas altisonantes enarboladas
Quisiera determinarme…
Decantarme en sus vítores
Con aplausos sostenidos para mi…
Detonaciones que amenacen mi mentón retirado
Y que de una buena vez venga el patatus…

Pero sigo corriéndome (je…)
Aullándole a la pantalla
Y su luz de cuadraditos enjutos,
Y me diluyo como el hielo sin guardián
Apretujado en el tunante ir y volver
De los millones de rostros entumidos
De resumidos pulgares taquicárdicos,
Mordiendo el polvo de los teras abastecidos de olvido.

Porque a veces me acuerdo
Cuánto te debo;
Desde que me fui en cubierta transparente
A gritar a viva voz… todo el silencio del mundo.



Tuesday, March 12, 2019

Monday, March 04, 2019

rebotar


De repente todo es cuestión de rebotar...
Dejarse caer cual pelota hueva y empañar paredes de champazo
Bajándote una que otra luna
Y encimando el área sin vergüenza alguna.

Yo prefiero tener rubor…
Cadencia de motorcito a vapor y un halo de cascajos en el viento
Bolsita echada y azarosa entre manantiales ignotos que acabo conociendo
Para dentro hacerme un eco indistinto de los magistrales olvidos.

Y la conversa en plan de lonchecito
Con discos corriendo sin adelanto, y sabiendo nombres
Detallitos, colorcitos de las etiquetas
Una buena palma arrugada
Y lo que caiga dentro dentrito que voy salivando hasta que sea bienvenido.
Porque hay que conocer hambres,
Ante todo el desahogo del mural de estaño
Y sus escaparates diseñados
Que te pierden entre el código-gentío
Arañando lo que el léxico tomaría en pruebas secundarias.

Voy a llamarte para caminar ante el muladar ofensivo para tu aplicativo
Y oler el océano mutante de las orillas oxidadas,
De las sombras efímeras que dejaron las lluvias suaves
para andar...
Sin cámara, sin parla, sin registro
Sin escamas, sin estupor
En resumen… en nada.





Tuesday, January 22, 2019

nada que roma...



"El gobierno reparte kits de suicidio, pero la ganja... sigue siendo ilegal."

Tuesday, January 01, 2019

Va...

Hola, les dejo un nuevo disquito, de muy adentrito mío. Se titula "Va..." y tiene 4 temitas que reflejan algo de lo que han sido estos últimos 2 años. Años en que quien más me ha salvado fue Elliot Smith, a quien le agradezco por tanto.

Que lo disfruten...

https://solobones.bandcamp.com/album/va



Monday, December 17, 2018

Tuesday, December 11, 2018

Diáspora




“Good stories are bad lives” o “las buenas historias son malas vidas” reza la irónica introducción del tema “Sober to death” del buen Will Toledo y su proyecto musical “Car seat Headrest”; y pareciera ser este el paraguas bajo el cual Dante Morales explaya a sus personajes en una diáspora azarosa, ebria y tambaleante que se va entretejiendo minuciosa y coloquialmente en su Lima, en su San Marcos, en sus enjutas oficinas de triquiñuelas legales y en su exagerado mundo de referencias culturales que homenajean al cine, al rock, al manual del pendejo, la literatura, la izquierda, el fútbol y cómo no: a su ver sicodélico de trashumante ebrio y consciente; en suma: Dante Morales y todas sus pasiones en estado puro.

Porque Dante es el chato Cisneros (el poeta), Dante es el flaco Mujica (el abogadillo aburguesado con conciencia de clase), Dante es el muelón vela (el fiscal percudido) y Dante es el parásito (aquel anarquistoide oficinero) envueltos todos en su reflexión citadina e inservible del carácter del posmodernismo de la soledad. Y es que cada personaje lleva su derrota al límite, y en algunos casos consecuentemente hasta su desaparición, porque “quizás estamos todos condenados a seguir creyendo que la vida sólo quería vivir”

Y así, la novela va rompiendo su propio corsé de egotismo, para elaborar tangencialmente a personajes como Camilita, quien vive el drama de tantas niñas y niños, deambulando entre universos de juguetes y golosinas -graficando así la única concesión que hace Morales a nivel de personajes; por exponer a alguien que irrumpa el obcecado mundo del autor.

El quiebre de contenido en “Diáspora” viene desde las experiencias a nivel de las luchas de los gremios estudiantiles, y aquí lamentablemente las consignas superan a la literatura, ofreciendo un repertorio de anecdotario, que todo aquel que haya participado en la política universitaria, sabrá reconocer. Transitando por las cuitas de las mafias del Callao, y los entramados del esfuerzo por sacar adelante una publicación periodística de tres números y otros condimentos menores que desembocan en un final abrupto, sangrante y paranoico.

No es esto nuevo, pues pueden olerse aquí los vestigios de las aventuras de los amigos en “Los geniecillos dominicales”, la audacia coloquial de las 30 primeras páginas que escribe Morales como un homenaje a “Los Inocentes” y casi toda la estructura saltimbanqui que pertenece al primer Vargas Llosa. Morales ha disparado un retrato de su particular percepción del Perú y sus submundos, escabulléndose con virtud omnisciente (aunque quisiera pensar en su vena de mirón cinemero). Sabrán ustedes juzgar, si terminan por encontrarse en la diáspora, porque quien habla, no puede sino agradecer este viaje de malas vidas, este ácido chicha tejido con palabras, este primogénito enfermo que seduce, baila y promete…